14 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

¿Pueden conseguirse vídeos profesionales con la cámara de un móvil?

No hace mucho, un cineasta no soñaba con filmar una película en un teléfono porque la calidad era claramente inferior a la que se podía capturar con los medios tradicionales, aunque estos resultasen más caros. Pero eso está cambiando. No hay más que ver que el reconocido director de cine estadounidense Steven Soderbergh, presentó en el Festival de cine Berlín en 2018 Perturbada (Unsane), que fue filmada íntegramente con dispositivos iPhone.

Hoy en día, hay muchas razones por las que todos, desde fotógrafos profesionales hasta la gran cantidad de aficionados de alto nivel, usan teléfonos para grabar proyectos de vídeo.

Una empresa productora audiovisual profesional como Film Eventos, encuentra en este tipo de tecnología móvil un aliado flexible y fácil de integrar con otros dispositivos más sofisticados como las grabaciones con drones, las cámaras GoPro Hero 9 o las especializadas en grabaciones subacuáticas. 

Los teléfonos no solo continúan mejorando en términos de calidad, sino que también pueden resultar extremadamente convenientes en una filmación profesional. Tener un teléfono en el bolsillo es una gran ventaja, porque ofrece la inmediatez de poder capturar cualquier detalle que surge en un momento y que después se puede integrar en la edición de vídeo final, sin que se aprecie diferencia de calidad con el resto de cámaras principales. 

¿Qué hace que un buen vídeo sea bueno?

Móviles con mejor cámara permiten aportar mejoras en la calidad del vídeo registrado. Pero un buen vídeo puede significar muchas cosas: ¿Bueno a nivel técnico? ¿O, quizás, un clip que sea simplemente divertido de ver? Primero, exploremos algunos de los elementos básicos que componen un buen vídeo.

Composición: para crear un video atractivo, es buena idea componer los elementos en una escena o secuencia deliberadamente. Utilizar la pantalla del teléfono de la misma forma en que un pintor de bellas artes podría organizar formas, colores, líneas y texturas en un lienzo. Esto es algo en lo que la experiencia, el haberse planteado esta tarea de “mirar” anteriormente en situaciones variadas, es muy importante. Por eso suele ocurrir que la toma de un profesional nos resulta más impactante, aunque esté usando los mismos medios técnicos que alguien con menos tablas. Solo la práctica, estudiar las composiciones que nos atraen y la búsqueda de mejorar puede ayudar en este sentido.

Iluminación: la luz no solo define a los sujetos, sino que también establece el ambiente o evoca emociones. Experimentar con la luz y ser consciente de las características de la principal fuente de luz es un buen punto de partida. Por ejemplo, la luz del sol del mediodía en un día sin nubes crea sombras poco favorecedoras en el rostro del sujeto, mientras que un día nublado produce una luz más suave y de aspecto más agradable. Ver y analizar la iluminación de los grandes clásicos audiovisuales siempre aporta muchas alternativas a esa experimentación posterior.

 Punto de vista: Hay que preguntarse "¿Dónde estoy apuntando la lente de mi cámara y desde qué ángulo?" Considerar también el punto de vista en sentido figurado: "¿Cómo me ayudará el punto de vista del vídeo a contar la historia?" Algunos vídeos son como selfies y usan un punto de vista muy subjetivo para conectar a los espectadores con la historia. Para otros vídeos, es posible que sea deseable un punto de vista más distante y menos personal. Muchos profesionales, cuando fotografían a niños pequeños, se bajan al nivel del suelo para disparar; es un modo sencillo de romper con el punto de vista habitual que el espectador tiene de ellos. 

Controlar el enfoque y la exposición: Con poca luz, la cámara del teléfono buscará el enfoque por sí misma. Eso hace que parezca menos profesional. La mayoría de los teléfonos también permiten bloquear o ajustar manualmente la exposición.

Mejorar el audio también: La mayoría de los profesionales del vídeo dicen que el audio de buena calidad es esencial para un vídeo potente. La buena noticia es que los micrófonos de los teléfonos inteligentes han mejorado en los últimos años. Lo que es más, los accesorios de audio, como los micrófonos Bluetooth, pueden hacer que el audio de los proyectos de vídeo suene de un modo excepcional.

No solo cuestión de técnología

Un video puede resonar por razones distintas a una técnica exquisita. El tema puede ser divertido o la historia simplemente emocionante, triste o incluso caótica. A veces, un vídeo poderoso, aunque técnicamente defectuoso, todavía nos atrae por otros medios. 

Películas como "El proyecto de la bruja de Blair", presentan en ciertos momentos composiciones visualmente incómodas, en la que el rostro del sujeto está dramáticamente recortado. Además, la iluminación y el audio son pésimos. Sin embargo, consigue transmitir intensidad, misterio y una sensación permanente de agobio. Se puede sentir la presencia de una fuerza oscura fuera del encuadre, sin que realmente aparezca en la imagen.

Por lo tanto, un buen vídeo obviamente opera a un nivel muy visual, pero eso no significa que todo deba verse o que deba filmarse con la mayor calidad posible siempre. Mantener los ojos abiertos ante estas opciones hace mejorar un producto audiovisual más allá de la aportación técnica de los dispositivos. Em muchas ocasiones, la diferencia entre un resultado profesional y uno aficionado, reside en este tipo de consideraciones que se mejoran con la práctica. 

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