21 de mayo de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

En el pasado este ingrediente formaba parte de numerosos platos regionales y tradicionales

La gran olvidada de la cocina actual: la carne de conejo, rica en proteínas y muy baja en grasas, apenas se utiliza

Entre los diferentes tipos de carnes que podemos incluir en nuestra dieta, el conejo es quizá una de las que tenemos un poco olvidada. Sin embargo, constituye una buena alternativa para incluir en una dieta equilibrada y variada, ya que se trata de una carne blanca muy magra, que tiene un alto contenido de proteínas, fósforo, es fuente de selenio y de potasio, tiene vitaminas del grupo B (B3, B6 y B12), bajo contenido en sal y además tiene muy pocas calorías.

También es un aliado en la dieta de todo deportista, ya que ayuda a aumentar los tejidos musculares y su calidad.

La carne de conejo tiene gran versatilidad gastronómica, admite una amplia variedad de formas de preparación y cocinado, es una carne sabrosa, tradicional de nuestra cocina mediterránea, siendo la protagonista indiscutible de muchas recetas de nuestras abuelas,  que hoy tenemos un poco olvidadas y merece la pena recuperar.

Los gazpachos manchegos

Es un plato de invierno, realmente saciante y muy sabroso, hay muchas maneras de prepararlo, dependiendo de la zona, con pollo o con diferentes carnes de caza, como la liebre, perdices. Es un plato muy versátil, y en esta ocasión, los vamos a elaborar con pollo y conejo. En algunas zonas de la Mancha, como Albacete, se suelen comer caldosos y con la carne sin deshuesar, y en otras, como en la provincia de Cuenca, se hacen algo mas secos, y con la carne deshuesada, de cualquier forma resultan exquisitos, pero la receta de hoy es la tradicional de la Mancha conquense.

Gazpacho manchego

ingredientes para 8 personas.

  • 600g de torta de gazpachos
  • 1 pollo.
  • 1 conejo
  • 1 trozo de jamón (unos 150 g)
  • 300g de champiñones o setas
  • 1 cabeza de ajos
  • 2 pimientos verde y rojo
  • 2 tomates bien maduros
  • agua
  • Sal, Aceite OVE, romero, laurel, tomillo

 

Elaboración

Cortamos  el pollo y el conejo en trozos grandes y lo sofreímos hasta que quede bien dorado, y lo apartamos a la olla exprés, a la que añadiremos la cabeza de ajos, unas hojas de laurel, el trozo de jamón y cubrimos con agua suficiente para que toda la carne quede bien cocida, (aproximadamente cuarenta y cinco minutos, dependiendo del tipo de olla) y para obtener el caldo con el que vamos a elaborar los gazpachos.

En ese mismo aceite en el que hemos sofrito la carne, sofreímos los pimientos, champiñones o setas y el tomate.

Una vez se ha cocido la carne, colamos el caldo, sacamos la cabeza de ajos y las hojas de laurel (que ya no aprovecharemos) y deshuesamos la carne.

Mezclamos la carne deshuesada y el jamón con el sofrito, la ponemos en una sartén honda ( o en una olla), añadimos la torta de gazpachos y seguidamente el caldo hirviendo, al que añadiremos tomillo y romero, al gusto, y dejaremos cocer unos 10 minutos. La textura debe ser melosa, ni demasiado secos ni caldosos, aunque dependiendo de las regiones, se preparan de modo distinto.

Conejo en salmorejo.

Es uno de los platos más reconocidos y famosos en la cocina canaria, que surge de la cocina más tradicional.

Ingredientes para 6 personas

  • 1 conejo limpio y troceado de unos 2 kg
  • 750 ml de vino blanco
  • 250 ml. de vinagre de vino tinto
  • 1 cabeza de ajos.
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada de pimienta
  • 1 cucharada de cominos molidos
  • 1 cucharada de pimentón dulce de la Vera
  • 1 cucharada de tomillo y otra de orégano.
  • Sal gorda 50 gr
  • 500 ml. de aceite de oliva virgen extra

 

Preparación  

Ponemos en un mortero los dientes de ajo limpios y la pimienta, machacamos todo hasta conseguir una pasta, luego añadimos poco a poco el pimentón dulce, el vinagre, el vino blanco y por último un puñado de sal gorda.
Cubrimos los trozos de conejo con el adobo, laurel y las especias, tapamos el recipiente  hermético y dejamos macerando en la nevera un día. Pasado el tiempo de maceración sacamos el conejo del adobo.

Conejo en salmorejo

 

Ponemos una cazuela honda a calentar con abundante aceite de oliva virgen para freír, y cuando esté bien caliente, añadimos los trozos de conejo, previamente escurridos, cocinamos el conejo hasta que esté bien dorado, unos 15 minutos, a fuego medio-bajo al principio y luego fuerte para que se hagan bien. Cuando estén dorados los trozos lo colocamos en una cazuela grande, y añadimos el adobo, donde hemos macerado el conejo, lo dejamos hervir fuerte durante unos 30 minutos para que así se evapore el alcohol del vino y vinagre, si se queda sin líquido podemos añadir opcionalmente un poco de agua. Dejamos reposar unos minutos antes de servir y podemos espolvorear con un poco de perejil fresco bien picado. Y lo servimos con una guarnición de papas arrugadas. 

Conejo en escabeche

 Por lo general la técnica del escabeche es muy antigua, y surgió como una alternativa para la conservación de los alimentos, principalmente carnes y pescados, por lo que una de las ventajas  es que nos permite es que podemos guardar así el conejo varios días en el frigorífico, además de resultar un plato muy sabroso.

Ingredientes 

  • Un conejo troceado
  • Sal
  • 2 cebollas
  • 2 zanahorias
  • 3 dientes de ajo
  • 3 hojas de laurel
  • La cáscara de una naranja
  • La cáscara de un limón
  • ½ vaso de vinagre de sidra
  • ½ vaso de vino blanco seco
  • Un vaso de aceite de oliva
  • 1 vaso de zumo de naranja y una cucharadita de pimienta negra en grano.

 

Elaboración.

Salpimenta los trozos de conejo y dóralos con un poco del aceite de oliva a fuego fuerte. Una vez estén bien dorados, retíralos y resérvalos.
En la misma cazuela donde hemos dorado el conejo, se sofríe la cebolla cortada en juliana, la zanahoria pelada y laminada y los dientes de ajo enteros y sin pelar, añadimos el laurel, los granos de pimienta y las cáscaras de los cítricos.
Se sofríe bien, y cuando la cebolla esté pochada, añadimos los líquidos, es decir, aceite, el vinagre, el vino blanco y el zumo de naranja. Introducimos el conejo de nuevo en la cazuela,  la tapamos y cocinamos a fuego suave durante 30 minutos, después  lo retiramos del fuego, y dejamos templar, aunque es mejor comerlo al día siguiente, para que coja bien el sabor.

COMPARTIR: