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Edificio de estilo arquitectónico clásico con una torre de reloj en la parte superior, rodeado de árboles y con un cielo despejado.
CULTURA

José Maya, dueño del Teatro Pavón de Madrid, contra la gestión del Grupo Kamikaze

Afirma que el impago del alquiler y una mala dirección abocan al fracaso de la mítica sala capitalina

Tras casi cinco años de aventuras encima del escenario, al Teatro Pavón le ha llegado el fatídico momento de echar abajo el telón. Al frente del mismo, se encuentran como directores artísticos Miguel del Arco e Israel Elejalde y, Aitor Tejada y Jordi Buxó al cargo de la gestión.

Según la compañía, la pandemia ha agraviado su precariedad económica obligándoles al cierre del local, a lo que añaden la errática gestión de las administraciones públicas, que no les han facilitado ningún otro tipo de espacio.

Para José Maya, uno de los propietarios (junto a Amaya Curieses), lo peor de esta situación es que se han enterado a través de la prensa, ya que ninguno de los gestores del teatro se ha atrevido a comunicarles la situación.

Asegura tener un contrato con ellos donde se contempla la obligación de comunicar su marcha con seis meses de antelación, además de tener que percibir una indemnización en caso de que rescindan el contrato, el cual se firmó el 9 de julio del año 2016, entrando en vigor el 1 de agosto de ese mismo año.

Aitor Tejada, codirector del Teatro Pavón Kamikaze, asegura que se encuentran dentro de los plazos legales para comunicar su marcha del espacio.

Cuatro hombres vestidos de negro conversan en un entorno oscuro, uno de ellos está sentado en una escalera.
Directores del Teatro Kamikaze. | El Cierre Digital

Aunque el teatro se cierre al público, el propietario baraja la posibilidad de llegar a un acuerdo con ellos para que sigan utilizando el espacio como lugar de ensayo de todos los montajes que aún tienen pendientes para estrenar en otros teatros, aunque eso solo ocurriría en caso de que cedieran a entregarle las llaves. En caso de negativa, está dispuesto a seguir pasándoles los recibos pertinentes.

Además, les acusa de "arrogantes, prepotentes e impertinentes". Según sus declaraciones, la relación durante cuatro años le ha resultado penosa, ya que alega que se ha sentido mal tratado por ellos, que han tachado de viejo el teatro y de que sufría deterioros importantes, cosa que él niega.

A pesar de esto, los directores del teatro han hecho referencia en diferentes ruedas de prensa a las deficiencias que sufría el espacio. En el mes de enero del año 2019, Miguel del Arco anunciaba públicamente (Cadena SER) sus quejas sobre Maya, especialmente sobre su incapacidad para dotar al teatro de verdadera esencia para convertirlo en un teatro de este siglo. Además, también hacía hincapié en su incapacidad para saber llevar el espacio.

Meses antes de esta declaración,  Aitor Tejada había comentado que el edificio tenía un aspecto bastante mejorable, y que el precio del alquiler que pagaban rozaba los 360.000 euros, cantidad a la que había que sumar los gastos de electricidad y mantenimiento, lo que suponía un plus de 140.000€. Según él, el teatro estaba bastante deteriorado, sufría de goteras y cortes repentinos de electricidad por lo que no sentían que el espacio costase la cantidad de dinero que se estaba pagando por él.

Por su parte, el empresario niega las acusaciones y saca a la luz todas las mejoras que ha realizado en el espacio desde el momento en el que alquiló el teatro.

Entre esas reformas se encuentran unos dispositivos que regulan la intensidad de la luz de los focos por un valor de 150.000€, el sistema de sonido, valorado en 55.000€, un nuevo aparato para la calefacción junto con el aire acondicionado, valorado en 250.000€, y un cambio que hizo a las contraventanas de alrededor de unos 40.000€.

En varias ocasiones ha alegado que él es el primer interesado en que el teatro esté en buenas condiciones, ya que es su fuente de ingresos principal, pero le disgustan las malas acusaciones que se hacen sobre él, tachándole de ‘chorizo’, entre otros adjetivos peyorativos.

Agrega también que la compañía le debe el alquiler de los meses que van de abril a diciembre del año 2020, y que los gastos de consumo de agua y electricidad que se hicieron durante los tres primeros años terminaron de pagárselos en 2019.

A pesar de esta situación, Maya no se plantea vender el teatro aunque tenga un colectivo de actores conocidos interesados para comprárselo, aunque si no le llega ninguna oferta lo suficientemente interesante, será él mismo quien levante el telón en el mes de septiembre.

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