22 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El prestigioso químico, geólogo, espeólogo y glaciólogo navarro cautivó a sus alumnos durante décadas con las anécdotas de sus expediciones

Muere el 'Centinela del hielo': Vida y legado de Adolfo Eraso, el geólogo que destripó glaciares

/ Adolfo Eraso.
El químico, geólogo, espeólogo y glaciólogo Adolfo Eraso se convirtió en una autoridad mundial a la hora de analizar unos glaciares que le servían como guía para pronosticar la preocupante evolución del cambio climático.

La muerte de Adolfo Eraso (químico, geólogo, espeólogo, glaciólogo y profesor favorito de sus alumnos que asistían boquiabiertos a las historias que brotaban de sus recurrentes expediciones), deja huérfano al mundo científico español.

Y es que el emblemático Eraso era algo más que un destripador de glaciares, inconmensurables masas de hielo que le servían de carta astral con la que pronosticaba la trepidante evolución del cambio climático.

¿Pero qué es el cambio climático? Eraso lo explicaba con su sencillez habitual: "El clima de la Tierra tiende a un calentamiento. El hielo de los polos se funde más rápidamente que antes por elevación de la temperatura. Donde antes la temperatura media anual era inferior a cero grados, ahora está algo por encima y por ello, el hielo pasa a ser agua. Eso provoca una subida del nivel del mar. Y como las costas no son verticales, los océanos le ganan terreno a la superficie terrestre, aumentan su extensión y se evapora más agua. Por esta razón, hay más humedad en la atmósfera. Y la temperatura de ésta es más alta".

Las Hurdes, tierra sin hielo

"Es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente, es un breve descanso muy cansado". Así describía Francisco de Quevedo al amor hace cuatro siglos y ese amor era el que sentía Eraso por la naturaleza, que no por el arraigo.

Y es que este científico admitía que no le gustaba Madrid, que no echaba de menos su Estella natal y paladeaba la felicidad a pesar de estar durante mes y medio solo en Noruega: "Una vez estuve 45 días totalmente solo en Svalbard. El reloj marcaba las 12, pero no sabía si era del día o de la noche, porque la luz es siempre la misma. Con el tiempo, aprendes a distinguir que el sol no está siempre a la misma altura en el horizonte. En el Sur está ligeramente más elevado. Yo estaba feliz con mi programa de trabajo, ocupado constantemente y con problemas para poderlo terminar".

Eraso, que se ha ido a los 86 años, se alimentaba en sus expediciones de comida liofilizada y de la paz que le proporcionó su retiro en las Hurdes, comarca a la que llegó en los ochenta. "Durante 40 años fue su punto de escape después de sus expediciones", ha explicado su hija Susana en Diario de Navarra. "Ha sido la suya una vida muy intensa, muy generosa a la hora de compartir su conocimiento. Le gustaba hacer partícipe a todo el mundo de lo que aprendía", añade.

Fama tardía

Muchos españoles conocieron a Eraso cuando Iñaki Gabilondo le puso el foco en 2017 en esa joya de Movistar+ llamada 'Cuando ya no esté', que se desplazó a Islandia para ver glaciares y, sobre todo, para grabar la ilusión casi infantil del nómada navarro.

Adolfo Eraso. 

Y con esa ilusión Eraso fundó junto a su compañera 'Karmenka' una red de estaciones polares para medir el cambio climático, que es parte del legado que deja.

Ciudadano de un lugar llamado mundo

Eraso, conocido como el 'Centinela del hielo' era ciudadado del mundo y así lo explicó: "Hay una cuestión importante que me pasó hace veinte o treinta años y que me marcó en este sentido. Fui a Estella y vi que mi casa natal había sido derrumbada. En su lugar habían construido otra. Noté una sensación extraña, no muy negativa pero tampoco positiva. Una sensación de vacío, de estar desenraizado. Y tenga en cuenta que luego me he acoplado en lugares tan dispares como Groenlandia o Papúa Nueva Guinea. Pero tuve la sensación de haber perdido un vínculo importante. Es todo lo contrario que veo en los turistas, que se llevan lo puesto. Y es que, donde me encuentro más solo, es en una zona llena de gente externa. Quizá me estoy volviendo un poco salvajillo... quizá".

Este hecho no imposibilitó que hace tres años el Gobierno de Navarra la entregase el premio Francisco de Javier por "su dedicación a la investigación, a la docencia y a la divulgación del problema del cambio climático por todo el mundo".

"Miembro de las academias de las ciencias de Nueva York y de Moscú, galardonado montañero, buceador y espeleólogo, profesor de Hidrología durante tres décadas e integrante de ochenta expediciones científicas, es hoy en día referente científico en el mundo académico y en la divulgación ambiental. Esta magnífica trayectoria vital y profesional no puede sino ser reconocida por parte del Gobierno de Navarra, pero también por todo el conjunto de la sociedad", explicó la entonces presidenta Uxue Barkos.

Eraso, según Barkos, había demostrado "de forma rotunda la importancia de escuchar a los glaciares, los sensores naturales del calentamiento global, en grave retroceso, pero auténticas cajas negras de una alarmante realidad que es el cambio climático".

El homenajeado, todavía renqueante de un ictus que le complicó sus años finales, recogió el premio y fue María del Carmen Domínguez 'Karmenka' la que aseguró que su compañero había sido "capaz de hacer todo lo que ha hecho gracias a su curiosidad y a su formación científica. Fue primero químico, pero el laboratorio se le quedaba pequeño y por eso estudio geología, porque quería que su laboratorio fuera la naturaleza".

Galardones

Adolfo Eraso era miembro de la Academia de las Ciencias de Nueva York (desde 1994) y de la Academia Rusa de Ciencias Naturales (desde 2002), la Universidad Pública de Navarra le invistió doctor honoris causa en 2014. En su haber cuenta con más de 80 expediciones de investigación polar, explica Gobierno de Navarra.

Además del premio Francisco de Javier, en su dilatada carrera profesional, Eraso había obtenido numerosos galardones y reconocimientos, entre los que figuran la Medalla de Oro de la Federación Española de Montañismo (1977), miembro de honor de la Sociedad Espeleológica de Cuba (1983), miembro del Comité Olímpico Español (1984-1993), miembro de honor de la Unión Internacional de Espeleología UIS (1986) o Medalla de la Universidad de Oviedo (1994). En Navarra, fue nombrado Estellés del Año (1994) y recibió la medalla del Ateneo Navarro (1995).

Descanse en paz.

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