25 de febrero de 2021
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FIN DE SEMANA

El boxeador que triunfó en el ring como campeón de España del peso medio ahora lo hace en los platós de televisión con el programa "Hermano mayor"

Jero García, presentador, empresario, actor y boxeador: "Estoy orgulloso de haber salido del Carabanchel de los 80"

Jero García.
Jero García.
El boxeador y actor Jero García es la imagen como presentador del programa de éxito que se emite en Telecinco "Hermano Mayor". Pero detrás del hoy comunicador hay un luchador en toda la extensión de la palabra, tanto en su profesión, como en su vida y, sobre todo, en su actitud ante ella. Nos lo cuenta en esta entrevista que ha realizado nuestro colaborador José Ignacio Herce Álvarez.

Jero García se mantuvo sobre los cuadriláteros más de trece años, disputó más de setenta combates, de los cuales doce fueron como profesional con un récord de once victorias, cinco de ellas por knockout, llegando a ser campeón de España de boxeo en el peso medio, de Kickboxing y de Full Contact. Pero además de eso, es productor, escritor, presentador de televisión, actor en películas como A golpes o el Crak Cero e intervenciones en series de éxito como Periodistas, Aquí no hay quien viva, La que se avecina, Águila Roja, Aida, La fuga, Cuéntame como pasó o Gigantes, entre otras.

 - Jero, nacer en los setenta y en Carabanchel, eso ¿es una seña de identidad?

- Sí, por supuesto. Para mí es mi DNI y estoy orgulloso de haber salido del Carabanchel de los 80, de ese Carabanchel que estaba bajo la manta de la droga. Fíjate que yo vivía justo en la confluencia de los mercados más importantes de la droga de Madrid -el Cerro de La Mica y el Camino Alto de San Isidro-, y eso forja carácter, no lo dudes. Pero abrazo mi ascendencia carabanchelera y no solo no quiero olvidarla, sino que estoy orgullosísimo de ella, y aunque por mi trabajo pueda moverme en otros estratos sociales, yo bajo al barrio todos los días y eso me mantiene en mi sitio y me hace no perder perspectiva y mantenerme en la realidad.

- Se dice que la infancia marca una vida, ¿en tu caso también?

- Por supuesto. En mi infancia tuve muchísimos traumas, no por las experiencias en sí sino por mis desequilibrios emocionales y por eso, como decimos en boxeo, siempre tuve “mucho golpe”, pero eso sí, cada uno de esos golpes me sirvieron para aprender y para intentar ser mejor persona cada día.

- ¿ Eras un niño difícil?

- Difícil no, dificilísimo, para mí y para los que me rodeaban peor. Mis desequilibrios y desestabilizaciones emocionales hicieron que desgraciadamente arrastrara a mucha gente y sobre todo a mi familia. Pero no era consciente de ello y no era un mal chico, te lo aseguro, solo me faltaba conocimiento. Cuando en los años ochenta y con diez u once años te ataca algo, entonces desconocido, como fue el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), te aseguro que se te complica mucho la vida y más si le añades otros factores externos. Todo ello te lleva a tener una autoestima muy baja y, por desgracia, la manera más fácil de reafirmarla es la agresividad.

Jero, a la derecha, durante su etapa de boxeador.

- ¿Cuáles eran las expectativas de futuro para un joven como tú en aquella época y como las viviste?

- Negras, muy negras, sin futuro, con desidia, rebelde, intentando buscar el riesgo en cualquier esquina, para intentar equilibrarme emocionalmente, solo buscaba segregar dopamina de la manera más rápida posible, a base de droga, juego, alcohol… y al final, la única manera “buena” de liberar esa dopamina fue precisamente el deporte. Pero fíjate que curioso es, que esas circunstancias mías externas e internas que te he contado y que me llevaron a tener ese problema de baja autoestima, es el problema de la juventud de hoy… la tienen por los suelos, es una juventud sin herramientas, sin armas para ir a la batalla descarnada de la vida. Por eso, lo que yo viví me sirve como experiencia para ayudar a los jóvenes de ahora.

- En aquella época, ser torero o boxeador era una manera de salir adelante de una manera más o menos rápida, ¿no?

- Sé que en algunos casos esa era la salida, pero en mi caso no, en mi caso lo que me inspiró fue el deporte en sí. Nunca pensé en el deporte como una salida económica, el deporte me aportó lo que necesitaba.

José Ignacio Herce y Jero García.

- ¿El boxeo viene a ti o tú vas a él?

- El boxeo me lo trae mi abuelo a casa. Con cinco añitos me llevaba a las primeras veladas de El Pardo y luego continué con las del Palacio de los Deportes, a donde iba para poder ver a mi padre que trabajaba allí de camarero. Yo no sabía ni quien boxeaba… pero se me quedó la imagen de ese Palacio de los Deportes lleno de humo, con esa luz amarillenta que tenía y yo sentado en la grada.

- ¿Cómo se vivía el boxeo entonces?

- Piensa que el boxeo era el segundo deporte nacional, todos los viernes había veladas retransmitidas por los mejores locutores del país, era casi una religión.

Jero García en uno de sus gimnasios / Adrián Rubio

- ¿Qué sentías al subir al ring? Miedo, liberación….

- Lo primero que debes de sentir al subir al ring y eso es sagrado, es miedo y, en mi caso, solo lo tenía a perder el control de mis emociones porque cuando lo perdía mi derrota estaba en la puerta. Eso sí, nunca tuve miedo a que me pegaran o a perder.

- ¿Cómo se siente el dolor en el ring?

- Para explicártelo abrazo una frase de mi psicólogo de cabecera Viktor Frankl, “El dolor o el sufrimiento con propósito, a veces dejar de ser dolor y sufrimiento y se llama sacrificio”.

- ¿En alguna ocasión te viste roto? ¿Cuántas veces habrías tirado la toalla?

- Tirar la toalla nunca, ni en el ring ni en la vida, pero, cuando me he sentido más “roto” siempre ha sido fuera del ring más que dentro de él.

- Once victorias, cinco por KO ¿Qué se siente cuando ves a tu rival tirado en la lona?

- Yo siempre he sentido preocupación por si le había hecho daño.

 - ¿Y qué se siente en el ring sufriendo el castigo, al ver al público pidiendo sangre?

- Nunca me lo he tomado a mal, parto de la base de que cuando uno sale a boxear sabe lo que va a hacer, el boxeo es un espectáculo, te puede gustar más o menos, pero debes de ser consecuente con ello. Es tu opción y tu decisión, esa es la diferencia entre agresividad y violencia, por eso nosotros no somos violentos, nadie nos obliga a subir al ring, sabemos lo que conlleva el boxeo, desde que te juegas la vida hasta que haya gente pidiendo sangre. También te digo que el público del boxeo ha cambiado mucho y quizá de él debieran aprender los de otros deportes.

- Quince fracturas de nariz, pero, ¿ese golpe que aún te duele cuando piensas en él?

- Ninguno, me duelen más otros golpes…porque estos son  parte del juego ya te digo.

Jero con "la reina" del boxeo.

- Recuerda ese minuto, ese segundo que nunca olvidarás.

- Cuando bajé las escalerillas del ring después de hacer el campeonato de Europa en Italia y me retiro. Ese día, cuando subí al ring, no sabía si era boxeador o no, cuando bajé sabía que sí lo era.

- Me imagino que al boxeo le deberás mucho, pero, ¿qué es lo que borrarías de tu etapa de boxeador?

- Pues ese mismo día tuve el momento en el que quizá me “rompí” como deportista, cuando al finalizar el combate el delegado de la Federación Española me hace gestos de que había ganado, pero yo sabía que no y, evidentemente no gané. Fue la gota que colmó el vaso que me llevó a la retirada.

- ¿Peleabas para sobrevivir?

- Sí, a veces tuve que hacerlo, he peleado con la mano rota, con bronquitis, pero tenía que pagar la luz.

- Jero en un momento dado, quizá de forma prematura, decide retirarse y dedicarse a la formación deportiva y humana a través del deporte. Las razones deportivas son evidentes, pero la otra... ¿por qué sientes esa necesidad? ¿por qué piensas que puedes aportar algo a los jóvenes?

- La respuesta es clara, como te he dicho a mí, en un momento dado, el boxeo consigue transformarme. Yo nunca quise ser ni entrenador ni formador, pero las circunstancias me hicieron serlo, tenía que echar gasolina al coche y me puse a entrenar y me fui dando cuenta de que al igual que lo hizo conmigo, el deporte podía transformar personalidades y el que yo pudiera hacerlo me dio a la vez un poder y una responsabilidad que acogí con los brazos abiertos. En un momento dado, recuerdo lo que asociaciones como La Coma cuando tenía 15 años hicieron conmigo, y me planteo hacer lo mismo y comienzo mi etapa de formador, y con veintiún años gracias a la Fundación Leandro Jiménez Garcés, creo mi primera escuela de boxeo, la Escuela de Boxeo Aluche, que todavía existe y con la que empiezo mis primeros proyectos socio-educativos.

Jero y su esposa, embarazada.

-¿Crees que la juventud actual tiene los mismos problemas que los de tu época? ¿Qué ha cambiado? ¿Cuál es el principal problema hoy día?

- Ha cambiado mucho, todo cambia y los problemas son completamente distintos. Ahora, el problema principal radica en que los padres no se han formado adecuadamente para educar a sus hijos. Fruto de esto, en algunos casos y debido a cosas como la sobreprotección del que yo llamo el “padre helicóptero”, estamos creando una juventud cobarde.

- Me imagino que más de uno pensará que el boxeo o los deportes de contacto no son la mejor manera de educar, ¿qué te parece?

- El boxeo te ayuda a canalizar y a regular la agresividad y la ira y,  te aseguro que quizá nos encontremos en el momento más violento y con más ira concentrada que ha conocido la sociedad en los últimos ochenta años, por lo que, si como te digo, encontramos una vía para canalizarla, es la mejor manera de ayudar a la persona. El boxeo tiene tres recompensas: la fisiológica, que te ayuda a estar bien; la psicológica, que te la genera tu trabajo y, la tercera y más importante, los valores que te da el deporte, como la constancia, el sacrificio, la disciplina y sobre todo la pertenencia a un grupo positivo unido a una cultura deportiva.

- ¿Miriam “La Reina” Guerrero es la imagen de tu esperanza? ¿Representa todo por lo que luchas?

- Claro, para mi es la mayor victoria, eso sí, labrada desde mi peor derrota. Ella, con dieciocho años, estaba entrenando conmigo y durante un año no fui capar de detectar que era objeto de violencia de género. Cuando veo sus marcas y me cuenta su problema, sentí lo mal que lo había hecho y tomé una decisión, que no me volviera a pasar y por eso creé la Fundación.

Jero García con Lorenzo Albaladejo y Miriam.

- Cuéntanos algo de tu Fundación y de esa labor que realizas en ella.

- La Fundación Jero García surge en 2009 como una ayuda para evitar la exclusión social. Surge en un barrio periférico que es donde me crié y donde el peligro de la exclusión social es latente, y se trata de que a través del deporte toda la juventud pueda integrarse. Yo considero que la exclusión social es la violencia mas desatada que puede tener la sociedad con un ciudadano y más si es joven. Pero en un momento dado me encuentro de frente con la violencia de género y ahí cambia el rol de la Fundación, sin abandonar el original, por supuesto. Buscamos la prevención de esta violencia, del bullying, de la violencia ascendente de niños a padres (Hermano Mayor) y en general, cualquier tipo de violencia que pueda afectar al menor, a través del deporte.

- En el fondo te gusta el espectáculo. Eres presentador, actor, productor, escritor, ¿se parecen en algo estos mundos?

- Yo tengo un ego que no entro por las puertas (ríe). Yo estoy casado con el boxeo pero tengo una amante cruel que me da muchas alegrías y algunas tristezas, que es la Cultura.  Similitudes claro que tienen, pero el espectáculo de la cultura es a veces más agresivo que el boxeo, sobre todo cuando hay ego por medio hay mucha violencia. Fíjate que yo vengo de un mundo duro y pendenciero como el boxeo, pero he visto peor gente en televisión. En el boxeo, la agresividad esta reglada, en televisión no y precisamente es ahí donde he recibido los peores golpes (ríe). Allí enemigos son todos, hay miedo a que se muevan los sillones, pero vamos, no me considero un tío de televisión, siempre sabía que volvería a la puerta de chapa que está en mi gimnasio del barrio del Lucero.

- En cuál de ellos hay más deportividad….

- Por favor. Muchísima más en el deporte, sin duda (ríe). Si hay que buscar valores, sin duda los del boxeo.

- ¿Tan pronto te juntas con Alejandro Sanz, Penélope Cruz, Hugo Silva, Carlos Sainz como con un conjunto de estrellas del boxing nacional como Miriam ‘la Reina’ Gutiérrez o Álvaro “El Puto Friki’ Rodríguez, qué contraste, ¿o no?

- Es lo maravilloso de mi deporte, que me permite conocer esa diversidad que la que hablas y que es la mayor cultura de la que yo puedo beber cada día, el estar con distintos tipos de gente, ni mejores ni peores, diferentes. Todos son personas, cada uno con su realidad. De todos ellos, el que más me ha sorprendido favorablemente ha sido Roberto Álamo, sin duda, con el que sigo manteniendo muy buena relación. También guardo un gran recuerdo de Alejandro Sanz, un gran tipo.

- Sigues ligado al boxeo, pero como entrenador y empresario, ya que tienes dos gimnasios. ¿Crees que la sociedad volverá a ver el boxeo con los ojos que veía hace años o se quedará en una mera actividad minoritaria repudiada por una sociedad en la que impera el buenismo?

- El boxeo tiene mucho recorrido todavía, y bueno, además. Estamos en el mejor momento de los últimos años, nunca ha habido tantas licencias como ahora. El combate de Miriam paralizó España, por ejemplo.

- ¿Cómo ha afectado el COVID a tu sector tanto empresarial como deportivo, habéis recibido ayudas o se os ha ignorado?

- Nosotros como negocio nos hemos visto abandonados, pero no solo nosotros, todo el sector de autónomos nos hemos sentido completamente fuera del juego. No se nos ha ayudado absolutamente en nada, porque lo poco que nos han dado es nuestro, nadie nos ha regalado nada. Pero cuidado, este gobierno tiene millones de votos. Deportivamente estamos muertos, solo interesa el fútbol, estamos pasando una travesía del desierto y quizá tengamos una generación perdida.

- Has recibido muchos golpes en tu carrera, pero ¿cuál ha sido el peor de tu vida?

- El peor KO de mi vida fue el nacimiento de mi hija mayor, yo hasta entonces era un “puto” salvaje, ella me hizo ser responsable y luego lo que ya te comenté de no descubrir el problema de Miriam a tiempo.

- ¿Y el mayor triunfo?

- ¿Sabes cuál es mi mayor triunfo? Después de tantos años pensando que mi felicidad estaba en la victoria, darme cuenta que mi verdadero éxito no han sido los campeonatos de España, Europa o del mundo, ni mi Fundación, ni las series televisivas… mi éxito es poder levantarme cada mañana y poder trabajar en lo que realmente amo, en un deporte llamado boxeo.

- ¿Por último, un luchador, un gladiador de nuestra época, también llora?

- Yo últimamente he llorado muchísimo y sobre todo por causa de mi amante, las ciencias escénicas. Ellas me han ayudado a vencer mi timidez y a empatizar y, sobre todo, a poder sacar mis emociones y romper las corazas y armaduras que ese barrio me dio. Ahora lloro más que nadie por el sufrimiento de los demás. ¿La última que lloré? pues fue porque vino un espíritu a mi sofá y me dijo Jero llora… y estuve dos meses llorando.

Y como no, hay que hablar de tu nuevo libro,

Pue si, estoy acabando mi segundo libro “Manual de un padre desesperado” aunque que te aviso que el titulo mola mas que el libro (Ríe abiertamente) y que no es otra cosa que una excusa para contar mi vida desde la infancia con esas “cosas” que te he contado, como las viví y como las veo ahora.

Jero es un hombre de risa franca, no oculta nada, ni sus desequilibrios ni sus problemas con la vida. Padre amante de sus cuatro hijos por los que daría la vida y de todos aquellos jóvenes por los que lucha cada para que tengan una opción de futuro, pero siempre con el boxeo como motor de su vida. Sin duda un ejemplo de superación para esa juventud que tanto le preocupa.

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