06 de diciembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La diva eslovaca fue una de las voces más queridas del Liceo catalán, a donde acudió con fidelidad durante treinta años

Fallece a los 74 años Edita Gruberova, la soprano lírica más grande de todo el siglo XX

La soprano eslovaca Edita Gruberova.
La soprano eslovaca Edita Gruberova.
Este lunes 18 de octubre ha fallecido en Zúrich a la edad de 74 años la soprano eslovaca Edita Gruberova. Nacida en Bratislava en 1946, destacó como una de las más grandes sopranos coloratura. Su carrera internacional despegó a principios de los setenta y tuvo como trampolín principal la Ópera de Viena en un rol que le dio inmediata celebridad: el de la Reina de la Noche en la Flauta mágica mozartiana.

Este lunes 18 de octubre fallecía en Zúrich a la edad de 74 años la soprano eslovaca Edita Gruberova. Nacida en Bratislava en 1946, estudió canto en el Conservatorio Superior de la ciudad eslovaca, completando sus estudios más tarde en Viena. 

Gruberova debutó en la Ópera de Bratislava, en 1968, como Rosina de Il barbiere di Siviglia, de Rossini, pero no a fue hasta principios de los setenta cuando su carrera internacional despegó gracias a su interpretación en la Ópera de Viena de un rol que fuera para ella fetiche: el de la Reina de la Noche en la Flauta mágica de Mozart.

Vendrían después algunos personajes con los que hizo historia, como la Zerbinetta de Ariadne auf Naxos, de Strauss, Gilda en Rigoletto, de Verdi, Norma de Bellini, o muy especialmente roles donizettianos como Lucrezia Borgia, Maria Stuarda, Lucia di Lammermoor, Anna Bolena y Elisabetta de Roberto Devereux. 

Sus apariciones en los escenarios líricos más prestigiosos se multiplicaron: la Ópera Estatal de Baviera, la Royal Opera House de Londres, la Scala de Milán, la Ópera de París, el Metropolitan de Nueva York, el Festival de Salzburgo. Además del bel canto, despuntó como gran intérprete de Mozart y Richard Strauss, siempre aplaudida por crítica y público.

Quedan para la posteridad numerosas grabaciones discográficas, con títulos como Un ballo in maschera, Rigoletto o La traviata de Verdi; Les contes d'Hoffmann de Offenbach, El rapto en el serrallo, Mitridate, Lucio Silla, Idomeneo, La finta giardiniera, Bastien und Bastienne, o La flauta mágica de Mozart; Ariadne auf Naxos de Strauss; Beatrice di Tenda, La sonnambula, I Puritani, Norma e I Capuleti e I montecchi de Bellini, Maria Stuarda, Anna Bolena, Lucia di Lammermoor, Linda di Chamounix o Roberto Devereux, de Donizetti.

La reina del Liceo 

La diva eslovaca fue una de las voces más queridas del Liceo, donde acudió con fidelidad durante treinta años. El teatro barcelonés era uno de sus escenarios favoritos, donde protagonizó noches inolvidables.

El Liceo le ha recordado como una "voz implacable, punzante y al mismo tiempo vehículo de fragilidad y temperamento". 

A la despedida del Liceo se suman las de otros compañeros de profesión. Como la de la soprano estadounidense Laura Aikin, "con el corazón roto" por la pérdida de "un modelo a seguir para generaciones enteras, incluida yo misma". También el compositor Lowell Liebermann le ha dedicado unas emotivas palabras: "Nunca olvidaré cuando tenía 20 años, la escuché como Zerbinetta en la Bayeriste Staatsoper. La actuación se detuvo durante quince minutos por las ovaciones después de su gran aria. Fue una perfección absoluta". 

Sin duda, todas sus interpretaciones lo fueron. 

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