30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Teresa Fernández-Valdés, responsable de series de éxito como 'Velvet' o 'Gran Hotel', está detrás de este proyecto de Bambú

El actor porno Nacho Vidal será el protagonista de un biopic para una serie de televisión

Nacho Vidal.
Nacho Vidal.
La productora ejecutiva Teresa Fernández-Valdés nació en Pontevedra en el año 1980. Hace trece años creó Bambú Producciones junto a Ramón Campos, y ha producido series con importantes audiencias como Fariña o Gran Hotel, entre otras. En una entrevista con 'Mujerhoy', la pontevedresa anunció que tenía entre manos un proyecto sobre la industria del porno en España que gira en torno a la figura del actor Nacho Vidal.

Los grandes nombres de la ficción española llevan la firma de Teresa Fernández-Valdés. La pontevedresa, de 41 años, es la cofundadora y codirectora de Bambú Producciones junto a Ramón Campos. Hace unos meses, esta productora ejecutiva fue considerada por The Hollywood Reporter como una de las 20 mujeres más poderosas de la industria del entretenimiento.

En su última entrevista con la revista Mujerhoy, Teresa Fernández revelaba que, entre otros proyectos, ahora tiene “uno sobre la mesa muy grande y delicado”. El proyecto al que se refería trata sobre la industria pornográfica en España y gira “en torno a una figura determinante, la del actor Nacho Vidal”, según contaba.

Hace unos días, la productora publicó en sus redes sociales una fotografía junto al actor. En la publicación se mostraba agradecida por haberles confiado su “apasionante historia”, y agradecía también a la plataforma Starzplay España por darle a Bambú Producciones “la oportunidad de contarla”.

Nacho Vidal, una vida ligada al porno

Ignacio Jordà González, más conocido como Nacho Vidal, tiene ahora casi 48 años, que cumplirá el próximo 30 de diciembre. Considerado por muchos como el Rocco Siffredi español, Vidal se convirtió en uno de los primeros nombres de la pornografía en España, pero también a nivel mundial. Fue el primer español en convertirse en realmente popular más allá del círculo específico de los aficionados al cine para adultos.

Nacho Vidal junto a Teresa Fernández-Valdés.

Su relación con la industria pornográfica se inició en la mítica Sala Bagdad de la Ciudad Condal. Allí lo descubrió José María Ponce, el primer gran productor y director de cine X de nuestro país y comenzó a ofrecerle películas. El catalán fue pionero en España a la hora de explotarse a sí mismo como estrella erótica, algo poco corriente en España, donde el porno se movía en un círculo cerrado y marginal. Es decir, Nacho Vidal fue el primero en convertir su nombre en marca propia y comercial.

Pronto Rocco Siffredi, el actor masculino más importante a nivel mundial, lo convirtió en su pupilo y le abrió las puertas del cine para adultos a nivel internacional, llegando a ser una referencia en el género como actor, director y productor. Fue entonces cuando decidió trasladarse a trabajar a la ciudad norteamericana de Los Ángeles, cuna del cine, donde se instaló durante años. 

“Hace falta hablar de sexualidad”

En relación a su proyecto sobre la industria de la pornografía en España y la figura de Nacho Vidal, Teresa Fernández-Valdés daba unas pinceladas sobre su opinión al respecto del entretenimiento para adultos. “Es delicado porque me reconozco feminista y sé que hay una mirada oscura respecto a la mujer en el porno”, contaba a Mujerhoy.

Teresa Fernández-Valdés en los Premios Emmy.

La productora pontevedresa afirmaba que “no todas las actrices porno están ahí por obligación” y que no quiere victimizarlas, “porque eso las hace más vulnerables”. En la entrevista, Teresa Fernández-Valdés asegura que “hace falta hablar de sexualidad” y que es un problema que muchos adolescentes tomen la pornografía como modelo a seguir a la hora de iniciarse en el sexo, “no les hemos enseñado nada”.

La mujer, que reconoce el porno como ficción, afirma que hay que educar sobre la sexualidad, puesto que no hacerlo produce “esas distorsiones”. Además, la distorsión de la realidad ocasionada por el consumo excesivo de pornografía puede llegar a producir problemas mayores a nivel de salud mental y en las relaciones interpersonales de los consumidores.

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