22 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El diario El País donde escribe ha dado la razón a sus detractores que se quejan del belicismo antigobierno del filósofo catalán

El periodista y escritor Félix de Azúa, acosado en redes sociales por sus opiniones independientes

Félix de Azúa.
Félix de Azúa.
El escritor, periodista, filósofo y miembro de la RAE Félix de Azúa ha sufrido numerosos ataques desde el día 21 de diciembre cuando publicó un editorial crítico contra el Gobierno de Pedro Sánchez en el diario El País. El problema es que De Azúa ha sido incluso criticado por los propios cargos dentro de su periódico.

Una guerra silenciosa, lenta pero impasible, tiene lugar estos días en la Prensa española. El objetivo, destronar de las columnas de opinión del prestigioso diario El País al escritor y académico de la lengua, Félix de Azúa.

Al parecer, la gota que colmó el vaso fue un editorial firmado por el escritor catalán el pasado 21 de diciembre titulado "Progresamos" en el que recogía, entre otras, las siguientes frases: "Se va adivinando, avanza muy despacio para no asustar, pero en un año de Gobierno ya empiezan a verse las líneas maestras del proyecto y a presentirse cuál será el futuro de este país si continúa el programa de cimentación de una nueva sociedad española.

En primer lugar, está ya claro que no hay empatía por ninguna de las democracias europeas. Es algo que sospechábamos desde el comienzo. El modelo que persigue el Gobierno no es el de los países del contorno. Se parece más al de algunas repúblicas de América del Sur como Argentina, Venezuela o Bolivia".

Tras esta editorial, el 3 de enero de este año el defensor del lector,l Carlos Yárnoz, que ha ocupado entre otros cargos los de corresponsal en Bruselas y redactor jefe de Política y jefe de Investigación, además de subdirector del periódico y premio de Periodismo Salvador de Madariaga en 2013, escribía sobre las quejas de los lectores de El País un artículo titulado "El derecho a opinar sobre los opinadores": "Esas quejas se centran en dos o tres columnistas y especialmente en Félix de Azúa, a quien ya cité en otra columna hace año y medio por motivos similares. En sus textos ha calificado de “mujer talluda” y “cuarentona indocta” a la dirigente socialista Adriana Lastra (1 de diciembre); ha llamando “caótico y trapacero” al Gobierno y ha abogado por sustituirlo por otro “de técnicos, con mucha experiencia y ninguna ideología” (7 de abril); a los integrantes del Ejecutivo los ha denominado “rancios ideólogos del chavismo, del peronismo y del nacionalismo” (24 de marzo); y ha dicho que ser progresista, como se define este periódico, es “apoyar a los herederos del terrorismo…, cobrar en negro de matarifes como Maduro…” (8 de septiembre)".

El escritor Félix de Azúa.

El debate estaba servido puesto que el responsable de defender a los lectores daba como buenas las opiniones de los lectores sobre Azúa que se defendía con un escueto: “Comprendo la irritación de algunos lectores que sólo quieren leer aquellos textos que confirmen sus creencias, de manera que me excuso, pero no por eso puedo renunciar a las mías. Feliz año también para mis adversarios”.

En el mismo sentido escribía Yárnoz: "El subdirector y jefe de Opinión, Andrea Rizzi, ve así la situación: “EL PAÍS tiene entre sus valores fundacionales el compromiso de ‘acoger todas las tendencias’ dentro del marco democrático y ‘respetar al máximo la voluntad’ de los autores de textos de opinión. Así lo establece el Libro de estilo, que también marca los límites: los textos no pueden propugnar la violencia, deben “basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos”.

“Algunas columnas del Sr. Félix de Azúa”, añade Rizzi, “son cuestionables bajo este último criterio. He hablado con él al respecto, manifestándole mi apoyo total a su libertad de criticar a quien considere oportuno pero invitándole a no olvidar ese límite. La sección de Opinión vela por que esos criterios estatutarios se respeten e interviene cuando lo considera necesario. Lo ha hecho con el señor de Azúa y otros autores desde que asumí la responsabilidad del área hace tres meses. Pero la frontera entre libertad de opinión y respeto a las personas no es una fórmula matemática. Es una gestión delicada y subjetiva. Por tanto es discutible y comprendo que haya lectores que discrepen de cómo se lleva a cabo”.

El periódico sabe que aumentan los lectores con cardenales causados por contundentes codazos de columnistas. Unos días más que otros. Lo percibe así Muñoz Álvarez: “Los martes actúa De Azúa, con licencia para insultar y ofender”.

"No, el periódico no da esas licencias", concluía Yárnoz.

Félix de Azúa ha protagonizado ya algunas sonadas polémicas en redes sociales por sus opiniones. De entre ellas, la más sonada fue en 2016 llegando a acumular cuatro iniciativas en change.org para que dimitiese de la RAE. Dijo entonces De Azúa en una entrevista del académico con la extinguida revista 'Tiempo' que "Colau debería estar sirviendo en un puesto de pescado". Pero Azúa, de 76 años, militante de Ciudadanos, miembro del sillón H de la RAE, autor de 19 ensayos, 11 relatos, 9 novelas, otros 9 libros de poesía, premio Herralde de Novela y premio César González Ruano de Periodismo, ha levantado en torno a él muchos defensores de la libertad de expresión. Como si Félix de Azúa necesitase ayuda.

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