20 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

La fortuna del cineasta calculada en más de 50 millones de euros irá a parar a Alejandro y Josefina, los dos hijos nacidos de su segundo matrimonio

La gran herencia de Chicho Ibáñez Serrador: empresas saneadas, fincas y derechos de autor millonarios

Chicho Ibáñez Serrador.
Chicho Ibáñez Serrador.
Chicho no sólo fue un genio de la televisión y el cine, también lo fue en los negocios. Igual que hicieron en su día sus padres, los actores Narciso Ibáñez Menta y Pepita Serrador, supo invertir su dinero en bienes raíces y constituir sociedades para canalizar sus producciones televisivas. Además, como creador de varios programas, series, películas y obras de teatro, sus hijos heredarán los derechos de autor.

Chicho Ibáñez Serrador no sólo fue un genio del cine y la televisión, sino que, al contrario que otros creadores, también fue capaz de mantener, conformar y materializar una más que considerable fortuna, que algunos los medios tasan en más de 40 millones de euros. Una cifra muy superior en el mercado actual, ya que se basa en activos inmobiliarios tasados por el catastro, por lo que la cifra superaría los 50 millones.

Los principales herederos de esta fortuna son sus hijos Josefina y Alejandro, nacidos de su matrimonio que duró doce años con Diana Nauta, que fuera una de las azafatas del conocido y añorado programa televisivo Un, dos, tres, un programa que marcó la carrera de Ibáñez Serrador.

El cineasta figuraba en el momento de su muerte como presidente y consejero en Peñafiel de Inversiones Sicav, SA. El nombre de esta sociedad lo tomó de su seudónimo Luis Peñafiel, con el que firmaba los guiones de Historias para no dormir y sus obras de teatro como dramaturgo, por ejemplo Suspendido en inocencia o El águila y la niebla: historia clínica en dos partes.

La sociedad está situada en el número 6 de la madrileña calle María de Molina. Su total activo es de 5.720.890’82 euros y cuenta con un capital social de 13.145.215’99 euros. Fue constituida el 3 de diciembre de 1998 y funcionaba con Sicav (Sociedad de Inversión de Capital Variable), un típico instrumento utilizado principalmente por grandes fortunas ya que se paga un 1% de impuestos por los rendimientos y plusvalías que generen.

La sociedad matriz de ésta es Prointel SL, fundada el 2 de julio de 1970 y domiciliada en la calle Apolonio Morales, número 3, de Madrid. Cuenta con dos sucursales y doce empleados. Las ventas del último año registrado de 2017 fueron de 1.120.439’15 euros. Su activo total suma la cantidad de 34.450.260’63 euros y un capital social de 161.801’22 euros.

En esto Chicho también demostró ser un hombre adelantado a su tiempo, ya que esta empresa fue la primera productora independiente española en vender sus creaciones a una cadena de televisión. En este caso a la pública Televisión Española, entonces única cadena existente en nuestro país. Además, Ibañez Serrador participaba como consejero en otras muchas sociedades como Kanal CT SA. Lo hacía desde 1993.

En el terreno inmobiliario también deja también importantes y suculentas propiedades. Así, el director era dueño de una mansión en el madrileño Paseo de la Habana y dos fincas rurales en la localidad de El Toboso (Toledo), que suman 57 hectáreas entre ambas y que están destinadas a pastoreo.

Esta capacidad de mantener su patrimonio económico le viene de herencia ya que sus padres, los actores Narciso Ibáñez Menta y Pepita Serrador, también supieron hacerse con un importante capital.

Ibáñez Menta llegó a ser uno de los actores más populares en Argentina. De hecho, Chicho empezó su carrera en la televisión argentina y luego importó muchos de sus formatos a nuestro país, tras instalarse definitivamente en España en 1964. Ibáñez Menta, considerado el mejor actor de terror de habla hispana, llegó a tener varias propiedades inmobiliarias a su nombre, tanto en España como en América. En Buenos Aires llegó a gestionar un importante teatro como empresario y en Madrid, todo un inmenso edifico a su nombre en plena Gran Vía.

Narciso Ibáñez Menta. 

Por su parte, Pepita Serrador fue una de las grandes damas del teatro español, que al estallar la Guerra Civil viajó a América donde se confirmó como una estrella. Algo similar a lo que ocurrió con Margarita Xirgu o Irene López Heredia.

Pepita llegó a tener una gran compañía de comedias y a firmar los mejores contratos del teatro español. En 1955 junto a su hijo Chicho estrenó en España La rosa tatuada de Tennessee Williams, convirtiéndose en la tenedora de sus derechos en lengua española. En eso se adelantó a su época. Normalmente eran los empresarios los que se hacían con derechos de las obras de fuera de nuestras fronteras y no los actores.

Derechos de autor

Ibáñez Serrador fue, sin duda, uno de los mejores creadores de nuestro país y de América Latina. Ahora, sus dos hijos heredarán también los derechos de autor de sus series, películas, obras de teatro y formatos televisivos. Además de director, Chicho también ejercía de guionista de sus producciones bajo el seudónimo de Luis Peñafiel, como ya se ha contado.

Sus series se han estrenado y editado en vídeo y DVD en varios países. Además, su formato más exitoso Un, dos, tres le generó varias plusvalías al venderse el formato a otros países como Portugal, Reino Unido u Holanda.

Tras la muerte del gran Chicho Ibáñez Serrador todo apunta a que no ocurrirá como con otros personajes populares en los que sus descendientes han acabado fatal por la herencia. Chicho sólo tiene dos hijos, Josefina y Alejandro, nacidos de su relación con Diana Nauta.

Chicho con sus hijos Alejandro y Josefina en la entrega del Goya de Honor. 

La vida sentimental del realizador televisivo fue muy variada, pero siempre discreta. Se casó en Argentina en 1959 con la Miss Nacional, Adriana Gardiazábal, divorciándose solo dos años después en 1961.

Ya en España vivió, un romance con la hispano-argentina Susana Canales, actriz de gran fotogenia, que prometía ser una de las grandes estrellas del cine español pero que nunca llegó a cuajar del todo. Chicho y ella llegaron a formar una compañía teatral durante un año.

Tras su ruptura con Canales le adjudicaron varios romances hasta llegar su segunda mujer la azafata en su primera etapa del Un, dos, tres, Diana Nauta, con la que tendría a sus dos hijos. Estarían juntos entre 1974 y 1986. Ya en la década de los noventa se unió a Lorena Martínez,  figurinista también del famoso concurso, pero una mujer siempre discreta que apenas acompañó a Chicho en los actos públicos.

Una vida sentimental agitada, frente a su vida en los negocios donde sobresalió, dejando una gran fortuna y millonaria herencia.

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