24 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Trabajó más de 40 años con 'The New Yorker', ilustró viñetas cómicas y junto a René Goscinny creó en 1959 los conocidos libros infantiles

Muere Jean-Jacques Sempé a los 89 años: El gran dibujante francés cocreador de 'El pequeño Nicolás'

Jean-Jacques Sempé
Jean-Jacques Sempé
Jean-Jacques Sempé falleció el pasado jueves a los 89 años en su residencia de vacaciones, según ha informado su biógrafo Marc Lecarpentier. Sempé era un ilustrador francés que dio vida a numerosas portadas de 'The New Yorker' durante más de cuarenta años. Mostró su humor crítico e inteligente en viñetas de prensa y dio vida, junto a René Goscinny, a 'El pequeño Nicolás', el icono global de un niño que quedará en el recuerdo de numerosas generaciones.

Jean-Jaques Sempé, dibujante galo, ilustrador de célebres series de dibujos como El pequeño Nicolás y viñetas de prensa, falleció el pasado jueves a los 89 años, según informó, Martine Gossieaux Sempé, su esposa, a la France Presse.

Marc Lecarpentier, su biógrafo, ha informado que se encontraba en su segunda residencia pasando las vacaciones. "El dibujante de humor Jean-Jacques Sempé falleció tranquilamente el jueves, 11 de agosto, a los 89 años, en su residencia de vacaciones, rodeado de su mujer y amigos" ha sido el comunicado de Marc Lecarpentier.

Y junto a esto, una despedida por parte del presidente francés Emmanuel Macron: "La tierna ironía, la delicadeza de su inteligencia, el jazz: no podremos olvidar a Jean-Jacques Sempé. Echaremos cruelmente de menos su mirada y su lápiz" y por Rima Abdul Malak, ministra de cultura de Francia “Su ternura, su poesía y sus travesuras... Nos enseñó a mirar el mundo con ojos de niño"

Así fue la vida de Sempé

Nació en Burdeos en el año 1932, sus primeras obras firmadas con su apellido, Sempé, comenzaron en la prensa regional y terminaron llamando la atención de The New Yorker, periódico para el que realizó muchas portadas y gracias a el se formó una reputación a nivel internacional.

Sus ilustraciones han dado la vuelta al mundo y se han convertido en iconos de grandes capitales como París y Nueva York, aunque esta última solo lo visitara en seis ocasiones y por la relación que mantenía con The New Yorker. En esta misma revista explicó: "La barrera de la lengua es un serio problema para mí. Si hubiera hablado inglés bien me hubiera asentado allí probablemente, pero no lo hablo en absoluto. No quería ser visto como un francés arrogante que solo habla su lengua"

New Yorker January 20th, 1986 by Jean-Jacques Sempe

Portada 'The New Yorker' 20 de enero de 1986 ilustrada por Sampé

Sempé mostraba una gran humildad a través de la sencillez de sus dibujos. En las grandes portadas de periódicos que ha protagonizado y que después se han convertido en cuadros y decoración de muchas casas, se pueden observar personajes solitarios y abrumados por el ruido y el tráfico de las grandes ciudades.

A esta humildad se añade un sentido del humor discreto, plasmado en revistas francesas como Paris Match, donde cada semana publicaba una viñeta. La última viñeta de Sempé se publicó la semana pasada y quizás ya contaba con cierto aire de despedida: un pintor trabajando en un entorno rural y con el mensaje “piensa en no olvidarme”

Siempre soñó con ser músico, pero él mismo confesó que "era más fácil encontrar un papel y un lápiz que un piano" y así fue, a los 14 años dejó la escuela y empezó a trabajar como dibujante de prensa.

Padre de 'El pequeño Nicolás'

Mientras trabajaba en una agencia de prensa, conoció y se hizo amigo de René Goscinny, uno de los autores de Asterix y Obelix, y fue esa unión la que creó a 'El pequeño Nicolás' en 1959.

Le

Sempé junto a René

En la actualidad, las historias de Nicolás son un éxito global. Cuenta con 15 millones de copias en 45 países, el personaje se volvió internacional y la aventura terminó en 1964, cuando se publico el quinto y último volumen, Joaquín tiene problemas. Aun así, aquel niño siempre quedará en el recuerdo de numerosas generaciones.

Sempé abría su corazón y declaraba que "las historias de Nicolás eran una forma de revisitar la miseria que soporté al crecer mientras me aseguraba que todo había ido bien".

Y a través de personajes y trazos suaves, con verdades duras y a la vez divertidas, pero sin ofender, intentaba resolver su dolorosa infancia. "Intentas resolver algunas cosas, hacer los recuerdos más bonitos, pero nunca lo superas, nunca superas tu infancia” admitió en la ultima etapa de su vida, a sus ochenta años.

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