16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Se trata de una vecina de Barcelona, de 72 años, obsesionada sexualmente con el barítono al que llegó a enviar un álbum de fotos de 15 kilos

Comienza el juicio contra la acosadora de Carlos Marín, el cantante de 'Il Divo'

Carlos Marín.
Carlos Marín.
El próximo jueves la acosadora de Carlos Marín, cantante del grupo “Il Divo”, se sentará en el banquillo acusada de coacciones, amenazas y vejaciones. Así se cierra un episodio inquietante en la vida del cantante, que arrancó a principios de 2021 y terminó con episodios de acoso sexual y amenazas de muerte tanto a él como a su familia por parte de la acusada.

Tras meses de investigación, la presunta acosadora del cantante de 'Il Divo', quedó desenmascarada. La mujer es, para sorpresa de todos, una vecina de Barcelona de 72 años que, a pesar de su avanzada edad, fue capaz de inquietar seriamente a la empresa productora del grupo 'Il Divo' además de al líder de la formación y a su familia. A pesar de que la víctima, Carlos Marín, compadece a su presunta acosadora, su representante legal ha llevado el asunto hasta el final ante la gravedad de las amenazas de muerte que sufrió el cantante y su familia.

Será el próximo jueves en Madrid, en el juzgado 34 de Plaza de Castilla, cuando la mujer tendrá que rendir cuentas ante la Justicia. Un momento delicado también para Carlos Marín, que deberá ratificar su denuncia ante el juez antes de que declare la presunta acosadora sobre los hechos que se remontan a principios del año 2021.

Fue en esas fechas cuando el cantante tuvo noticias por primera vez de su acosadora. Entonces la mujer comenzó a llamar insistentemente a la productora musical que produce y publica los trabajos de 'Il Divo' fingiendo que era una empresaria interesada en arrancar un nuevo proyecto con el “barítono del grupo”, para lo que necesitaba que se le proporcionaran los datos personales y de contacto del cantante. Sin embargo, la actitud de la presunta empresaria, contraria a las mínimas normas de actuación profesionales, despertaron las sospechas de los trabajadores de la productora y estos se negaron a facilitarle cualquier información o dato sobre la vida del músico. Muchas fueron las llamadas de la presunta empresaria, pero Carlos Marín confiaba que a fuerza de negativas ésta terminaría desistiendo. El cantante se equivocaba.

Pronto la supuesta acosadora iba a hacer gala de su tenacidad. En vez de asumir las negativas de la productora, la mujer intensificó las llamadas hasta alcanzar la cifra de una decena diaria. Entre tanta llamada telefónica, la mujer comenzó a dar señales de que no estaba en sus cabales, inventando todo tipo de mentiras para acceder por todos los medios a una conversación en persona con el cantante. Unas veces insistía en que sólo quería darle los buenos días al equipo de la productora para ganarse su confianza y amistad, en otras ocasiones pedía ayuda para diferentes quehaceres administrativos. A mayor número de negativas, más veces llamaba ella. La presunta acosadora llegó hasta tal punto, que en las últimas ocasiones llamó a la productora pidiendo ayuda para salvar su vida, centrándose en intentar convencer al equipo del cantante de que estaba encerrada a la fuerza en un convento y necesitaba intervención urgente del cantante para rescatarla con vida. 

Carlos Marín.

Para entonces, los trabajadores de la productora ya anotaban, grababan y apuntaban con detalle el contenido de las llamadas de la acosadora y los diferentes teléfonos desde los que llamaba la mujer preguntando por Carlos Marín. Folios repletos de disparates que fueron entregando al representante legal del cantante de 'Il Divo' a pesar de que Carlos Marín no quería emprender acciones legales por compasión con una fan.

Sin embargo, cuando parecía que el acoso telefónico iba a terminar, comenzaron a llegar cartas manuscritas escritas por la mujer que fueron subiendo de tono hasta llegar a constituir un presunto delito. La acosadora, al confirmar que su estrategia no daba resultado decidió dar la cara y dejar de refrenar sus deseos más íntimos con la víctima. Las cartas a Carlos Marín, siempre precedidas por un “Sr. Barítono” confesaban sus deseos sexuales más evidentes y soeces con el cantante. Hasta la productora comenzaron a llegar decenas de folios adornados con bonitas flores, pero con un contenido plagado de propuestas sexuales que harían sonrojar a un actor porno. No se privaba, la mujer, de dar rienda suelta a sus desvaríos sadomasoquistas superando con mucho los conceptos de vejación o humillación. Sus cambios de humor eran constantes y variaban de una misiva a otra, mientras en algunas se confesaba rendida a los encantos del cantante desde su perspectiva más sensiblera y sentimental, en los siguientes folios se entretenía en describir las humillantes escenas sexuales que recreaba con violencia durante sus imaginarias relaciones con el líder del grupo. El delirio llegaba al punto de describirle con detalle cómo ella, “prisionera en un convento de las clarisas de Barcelona”, era rescatada por el cantante y a cambio ella se entregaba a él en una relación interminable de escenas de “porno duro”.

Llegado el mes de abril el cantante Carlos Marín, que hasta ahora había ignorado el acoso continuado de la mujer, en parte para no alimentar sus desvaríos y también por cierto sentimiento de piedad hacia su fan, se vio forzado a cambiar de opinión. En esos meses, la despechada fan, se dedicaba a llenar folios y más folios llenos de odio, insultos y vejaciones sin fin hacia el cantante y su familia, con la que llegó a obsesionarse y a la que insultaba repetidamente. En su obcecación, la mujer llegaba a enviar las cartas firmadas y con dos direcciones en Madrid y otra Barcelona. No se ahorró, ni siquiera, enviarle fotografías de una mujer joven (supuestamente ella misma).

Lo que desencadenó finalmente la denuncia del cantante fue las amenazas de muerte hacia Carlos Marín y su familia. El despacho ASYMECO, con el letrado Alberto Martín a la cabeza, interpuso la correspondiente denuncia y solicitando una orden de alejamiento. El letrado aportó entonces todas las pruebas que el equipo del cantante había reunido durante meses, a las que más adelante añadió un álbum de fotos de varios kilogramos de peso que la mujer envió durante el verano. En la denuncia, se insistía en la gravedad de las amenazas y en la situación de estrés que habían desencadenado en su cliente por temor a que su familia sufriera algún daño a manos de la acosadora.

“No queremos otro caso Noelia De Mingo”

La autoridad judicial no resolvió sobre las medidas cautelares, antes llegó la identificación de la mujer. Una vecina de Barcelona con graves problemas psiquiátricos. Según fuentes judiciales, la mujer está diagnosticada de esquizofrenia con un trastorno bipolar, aunque en principio vive sola sin nadie que la tutele o controle. El abogado Alberto Martín busca un paralelismo entre el caso de la acosadora y el de la doctora que, también enferma de esquizofrenia, ha atacado en dos ocasiones con un cuchillo a víctimas inocentes, “No queremos otro caso Noelia De Mingo” insiste, aunque la estadística demuestra que sólo el 3% de los enfermos psiquiátricos hayan protagonizado actos violentos.

El jueves 23 de septiembre, sin actos violentos por medio, pero sí con un acoso continuado y violencia verbal por medio, la mujer será juzgada en Madrid. La representación del cantante la acusa de los delitos de coacción, amenaza y vejación y solicita una condena de multa y una indemnización por daño moral.

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