09 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

El padre de Miguel Bosé vivió idilios con actrices como Ava Gadner, Miroslava Stern y otras, aunque no está probado que estuviese con Elizabeth Taylor

Estos fueron los verdaderos amores de Luis Miguel Domínguin con las estrellas de Hollywood

Dominguín y Ava Gadner en los toros.
Dominguín y Ava Gadner en los toros.
Miguel Bosé en su entrevista en La Sexta ha destapado parte de la vida sentimental de su padre, el torero Luis Miguel Dominguín. A parte de que con su madre, la italiana Lucía Bosé, el diestro más famoso del franquismo vivió romances con otras estrellas de Hollywood, siendo el más recordado el de Ava Gardner. Sin embargo, Bosé también citó para sorpresa de todos a Elizabeth Taylor, uno nombre que nunca se hasta ahora se había vinculado con el torero. Un romance del que no hay evidencias.

Miguel Bosé en su confesiones a Jordi Évole en La Sexta se presentó como una suerte de diva alejada de la realidad. Una especie de Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses. También ajustó cuentas con el pasado. En especial con su padre, el mítico Luis Miguel Dominguín. El torero fue el favorito de Francisco Franco y, tal vez por eso, se pudo permitir el lujo de ser el único que se atrevía a contar chistes sobre su figura al propio dictador. 

Pilar Eyre cuenta en su libro Franco Confidencial (2013) cómo la libertad del torero dentro de la cosmogonía de las estrellas de la España franquista llegaba a tanto que incluso se permitió coquetear con la mismísima Carmen Franco, la única hija del dictador. Su marido, Cristóbal Villaverde, al enterarse, increpó al diestro que por respuesta dio un puñetazo al aristócrata. Cuando alguien fue a Franco con la noticia de la agresión de Dominguín a su yerno contestó secamente: "Algo habría hecho". 

"Mi padre puso al país en el mapa. Éramos como la realeza de la época", recordaba el cantante en su entrevista en referencia a la fama que mantenía su padre cuando se unió con su madre Lucía Bosé. La actriz vino a España para rodar Muerte de un ciclista (1955) de Juan Antonio Bardem que pretendía ser la traslación al cine patrio de los postulados del neorealismo italiano. En una fiesta conoció a Luis Miguel Dominguín. En esos momentos Lucía acababa de romper una relación sentimental con el actor italiano Walter Chiari y Dominguín venía de vivir un tumultuoso romance con la actriz estadounidense Ava Gardner.

Tres meses después de conocerse se casaron en Las Vegas y la actriz abandonó el cine para dedicarse a formar una familia con él. El matrimonio Dominguín-Bosé eran una rareza en la gauche divine del franquismo: Cultos, cosmopolitas y anfitriones de intelectuales, eran la pareja más famosa de Europa. Revistas como Life París Match o televisiones como la BBC les dedicaban reportajes.

Por su mansión de Somosaguas pasaban personajes como Sofía Loren, Orson Welles o Elsa Maxwell. También la Duquesa de Alba o Carmen Franco eran sus invitados. Aunque Franco le permitía todo a Dominguín lo obligó a casarse por la iglesia para poder invitarles a cacerías sin que Carmen Polo se escandalizase.

En 1968 el matrimonio de Luis Miguel Dominguín y Lucía Bosé llegó a su fin. Durante años la actriz aguantó las infidelidades del torero, pero al final se hartó. La leyenda dice que la italiana se plantó ante el torero y le dijo: “El cupo de putas lo tengo lleno”. La verdad es que Dominguín había iniciado una relación con su prima Mariví y el escándalo fue mayúsculo. La prensa del corazón de la época, tímida comparada con la actual, hizo de la separación uno de sus temas favoritos.

Las fotos de Luis Miguel retozando con su prima en la portada de Garbo fueron tal escándalo que la revista fue secuestrada. Por si era poco el diestro emitió un comunicado con una aclaración ridícula: “No era incesto, era un picnic familiar”.

Las otras actrices de Dominguín

Más allá de Lucía Bosé, Miguel Bosé recordó otras conquistas de su padre. Citó nombres ya conocidos en su lista de amantes e incluyó el de Elizabeth Taylor. Romance del que no hay constancia en las hemerotecas. Sí lo hay de la obsesión de algunas estrellas internacionales por acudir a ver torear al matador como eran el caso de Romy Schneider o Rita Hayworth. 

Sin duda, el romance más popular es el que mantuvo con Ava Gardner que ha sido recreado en varias novelas y libros. La actriz americana ya había tenido un affaire con otro torero, Mario Cabré, pero el más internacional fue que el mantuvo con Dominguín en las noches del Madrid de los años cincuenta. Una historia que cuenta con leyenda propia, la que asegura que después de su primera noche de amor, el torero saltó de la cama para vestirse rápidamente y, ante la extrañeza de la americana, explicó: "Voy a contarlo. ¿De qué sirve acostarse con Ava Gardner si nadie lo sabe?"

El romance entre ellos acabó después de muchos comentarios y noches de juerga sin fin, cuando la artista decidió dar una nueva oportunidad a su febril relación matrimonial con Frank Sinatra. Sin embargo, mantendrían siempre su amistad, sobre todo cuando la actriz decidió instalarse en España. A pesar de su cercanía, Dominguín no la apoyó cuando Ava hubo de salir de Madrid para no volver tras las presiones a las que se vio sometida por la dictadura franquista

Más trágico fue el romance que mantuvo Dominguín con la estrella del cine mexicano Miroslava Stern. La actriz era de Checoslovaquia, donde nació en 1926, pero llegó a América huyendo de la II Guerra Mundial. Su belleza le abría las puertas del cine donde, debido a su fuerte acento, fue doblada en varias de sus cintas. Rodó con Cantinflas en A volar joven (1947) y con Sara Montiel en Cárcel de mujeres (1953). Su mejor trabajo fue Las tres perfectas casadas, además de Ensayo de un crimen (1955), una de las obras cumbres de Luis Buñuel en su etapa azteca. 

Su historia de amor con Dominguín fue corta pero intensa, durante la temporada de toros en México. Con anterioridad se la había relacionado con el ranchero Pedro Infante o con Cantinflas. Su cuerpo fue hallado sin vida el 9 de marzo de 1955 después de que se conociera la boda de Dominguín con Lucía Bosé en Las Vegas. Fue una sobredosis de barbitúricos. 

La leyenda dice que tenía en sus manos una foto del torero, pero otras versiones aseguran que era de Ninón Sevilla, una de las estrellas del conocido como 'cine de rumberas' del que estaría enamorada. Sin embargo, nunca se ha demostrado que tuviera ninguna foto. Sí que había tres cartas: Dos en checo dedicadas a su padre y hermano y otra en español hablando sobre las deudas que tenía.

Miroslava Stern. 

Años más tarde el periodista Jacobo Salodowsky, uno de los más populares de México, aseguró que en realidad se quitó la vida porque estaba enamorada de Cantinflas y éste no quería dejar a su esposa. También se han apuntado causas políticas relacionadas con su muerte. Una teoría de la conspiración asegura que el Partido Comunista del país azteca sospechaba de ella como espía de Moscú y la eliminó por eso. Una leyenda urbana que alejaría su final del éxito entre las féminas de Dominguín. 

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