28 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

"A los once años, el modisto ya era un maestro de la aguja sin estudiar en ningún sitio, sólo observando a su madre" explica el autor del libro

El televisivo Nacho Montes recrea los primeros años de Cristóbal Balenciaga en su novela 'El hijo de la costurera'

Nacho Montes
Nacho Montes
Nacho Montes, Madrid 1970, periodista, escritor y colaborador de televisión, acaba de publicar su novela ‘El hijo de la costurera’ (Esfera de los Libros), donde recrea los primeros años de la vida del genial modista Cristóbal Balenciaga. Para Montes es su tercer libro y el segundo de ficción tras su exitosa novela 'Zapatos rojos para saltar en días de lluvia'.

El hijo de la costurera recrea la San Sebastián del principio del siglo XX a través de los primeros años, los más fundamentales en su vida, del modista Cristóbal Balenciaga. La homosexualidad encubierta y la evolución de niño humilde a gran creador de la moda discurre paralela a la evolución a la de los escenarios del libro: del norte de España al luminoso París de entreguerras.

¿Por qué escribir una novela sobre Cristóbal Balenciaga?

No había ninguna ficción en el mundo sobre él. Había ensayos, biografías… pero no novela. Su vida me parecía dura y muy interesante. Cuando la Esfera de los Libros me llamó y me dijo que si quería hacer algo sobre Balenciaga dije que sí, inmediatamente y tenía claro que sería una novela.

Está narrado de forma muy cinematográfica. ¿Quiso desde el principio crear algo muy visual?

Cuando hice la estructura de la novela pensé que era mejor así. Por un lado, había mucha parte de real como es lógico: el contexto histórico y geográfico... pero yo necesitaba un hilo conductor que fuera muy narrativo y como hay pocos datos sobre su vida personal, al ser muy reservado, podía recrear mucho. Parecía difícil qué hilo darle, pero la historia de un homosexual de principios del siglo XX y del norte de España, con lo que eso supone… da para un novelón. La historia, la suya, es muy de película. Para un autor, lo mejor es poder friccionar. Los personajes inventados se apoyaban en los reales y, al revés. Hacerlo visual era la forma más sencilla de construir esta historia. Si se lleva al cine será fácil. Estoy abierto a ello. Siempre hay propuestas.

¿Qué actor sería el Balenciaga ideal de El hijo de la costurera?

No lo sé. No quiero decir un nombre y que luego si se hace elijan a alguien completamente distinto. Es un personaje muy complejo. A los 11 años ya fascinaba a la abuela de la Reina Fabiola, la Marquesa de Casa Torres. A esa edad ya era un maestro de la aguja sin estudiar en ningún sitio. Sólo observando a su madre. Era, además, muy completo a nivel intelectual y fascinante a nivel personal por todas las contradicciones de su vida privada. Esa sexualidad reprimida a principios de siglo, frente a la libertad que descubre en el París de los años 20, por ejemplo.

¿Cómo gestionó esa parte de su vida?

Era muy reservado, muy vasco. No le gustaba hablar de su vida y no tenía grandes relaciones sociales. No era lo mismo en esa época vivir en París o en Londres que en un pueblo de San Sebastián y en una familia humilde. Hizo de su vida su universidad. Le tocó una época muy pacata. Cuando desembarcó en París se vio un poco superado ante su propia libertad. En la historia ha habido muchos homosexuales conservadores. En su caso el ámbito en que se desenvolvió también le influyó mucho. Desde niño se relacionaba con las mujeres de la corte de María Cristina de Habsburgo y con la burguesía. Eso condicionaba mucho su vida. Le instaló en una especie de burbuja.

'El hijo de la costurera'. 

También fue confidente de algunas de sus clientas como la Marquesa de Llanzol.

Si alguien entendía de amores secretos era él. Hay comportamientos de personajes de la novela que podrían corresponder perfectamente a la Llanzol. Cristóbal era un hombre que veía desnudas, o casi, a las mujeres más importantes de la época y eso daba una relación de intimidad. Conocía sus estados emocionales y todos sus secretos, como si cometían infidelidades.

"España siempre es injusta con sus grandes estrellas. Salvo que alguien esté muerto. [...] El mejor ejemplo es Almodóvar.  Ha ganado dos Oscar, uno de ellos al mejor guion y parece que aquí no le importa a nadie". 

En el libro no se habla de la relación de Balenciaga con Carmen Polo. ¿Cómo fue?

La novela empieza en 1907 y acaba en 1948. No quise extender más la historia. Primero porque me parece que la parte más bonita de su historia era el inicio del siglo. El cómo un niño se convierte en un maestro. Me parecía lo más positivo. Justo cuuando él se adelanta al new look de Dior. Segundo, porque el 48 muere el amor de su vida y empieza a una etapa muy triste en su biografía. Me interesaba lo positivo, el cómo se construye el gran arquitecto de la moda del siglo XX. Toda esa etapa de preponderancia de Carmen Polo está casi recién empezada cuando la novela termina. Reconozco que he endulzado mucho.

¿Por qué ha Balenciaga se la ha olvidado tanto en España?

España siempre es injusta con sus grandes estrellas. No sé si es algo natural en este país. Salvo que alguien esté muerto. Piccasso o Goya sí nos enorgullecen pero con los vivos, no. Con Penélope Cruz, mira lo que pasa. El mejor ejemplo es Almodóvar. Tuvo un punto de ser reconocido con Mujeres al borde de un ataque de nervios. Antes, no. Era para muchos un señor maricón que hacía películas rarísimas. Ha ganado dos Oscar, uno de ellos al mejor guion y parece que aquí no le importa a nadie. ¡Un señor de Calzada de Calatrava! Es para que nos arrodilláramos. Con Balenciaga le pasó lo mismo. De hecho, hay muchos que no saben ni que era español. Se piensan que era francés igual que pasa con Paco Rabanne. Hay muchos trajes que tenemos en nuestra retina que son de Balenciaga. Los vestidos tulipa de la Garbo eran de él, igual que los baby dolls de Jackie Kennedy.

Hay dos partes de la novela especialmente resaltadas: la relación de Balencia con su madre y el descubrimiento de su primer amor.

La relación con su madre es la mía. Recreé lo que yo vivía en mi casa. Todo ese perfume que emana esa historia se basa en lo que yo pasé con mi madre, cuando me sentaba a verla vestirse en mi casa. En cuanto a la relación con Hugo y el descubrimiento de la homosexualidad con once años… también lo he basado en mi experiencia propia. A mí también me pasó, el descubrir que te enamoras tan pequeñito. Quise darle naturalidad, no que fuera algo dramático porque yo lo viví así. Eso sí, en su caso lo acabó viviendo como un drama por la época.

 ¿Es más difícil escribir ficción cuando se se parte de un hecho real?

Ha sido complejo porque cuando creas de cero te construyes un mundo. Aunque hay unas referencias reales y un personaje tangible, todo se complica. Tienes que conseguir que lo ficcionado y lo real emplasten bien. Pensé que lo mejor era hacerlos a través de las emociones.

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