04 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

"Mi decisión está motivada por las dificultades a las que me enfrento a diario para ejercer el trabajo necesario como responsable técnico", asegura

El subdirector general de Teatro del INAEM, Fernando Cerón, emite una dura carta tras dimitir de su cargo

Fernando Cerón.
Fernando Cerón.
Tras dimitir de su puesto el subdirector general de Teatro del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, Fernando Cerón, ha querido hacer público un escrito de despedida en el que ha explicado los motivos que le llevaron a tomar su decisión, manda agradecimientos a todos sus compañeros y hace un balance positivo de todo lo que ha aportado este cargo.

Fernando Cerón tras dimitir de su cargo como subdirector general de Teatro del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música ha querido realizar un escrito de despedida. Su carta de despedida comienza diciendo: “Hay momentos en la vida en los que hay que tomar decisiones complejas y en ocasiones contradictorias, y a mí me ha llegado el momento de afrontar una de ellas, que no es otra que mi dimisión como subdirector general de teatro del INAEM”, cargo que llevaba desempeñando por segunda vez a lo largo de su trayectoria profesional durante los últimos cuatro años y medio.

Cerón explica que, sin duda, ha sido “una decisión difícil y contradictoria” y que lo primero y más importante que quiere manifestar es su “profundo agradecimiento, respeto profesional y cariño personal hacia Amaya de Miguel”, por la que dice sentir una gran admiración profesional unida a una amistad basada en lazos muy sólidos. De Miguel es la actual directora general del INAEM.

Según Cerón, su decisión responde “a razones completamente ajenas a mi relación personal y profesional con Amaya y vienen motivadas por las dificultades con las que me enfrento a diario para poder ejercer el trabajo que considero necesario como responsable técnico de la relación institucional con el sector de las artes escénicas”.

Así, en su despedida, quiso destacar las situaciones vividas en los últimos años, por las que “nos hemos tenido que enfrentar a situaciones completamente inesperadas, algunas de ellas, amenazas muy negativas (crisis sanitaria) pero otras, oportunidades positivas (llegada de fondos europeos de recuperación y resiliencia)”. Y hace un balance moderadamente positivo de lo que se ha podido llevar a cabo ante estas situaciones complejas.

Precisamente, en lo positivo, recalca la capacidad de adaptación que demostraron en 2020, consiguiendo ofrecer una ventana de esperanza al sector de las artes escénicas en un momento en el que hundimiento parecía inevitable ante el cierre de los teatros, la imposibilidad de movilidad y el confinamiento. “Desde los primeros momentos de la crisis fuimos conscientes de que debíamos intentar estar a la altura de las circunstancias y no ofrecer una alternativa basada en la inercia del funcionamiento administrativo. Ello fue posible, sin duda alguna y en primer lugar, por el firme compromiso de apoyo al sector que mostró Amaya de Miguel y por el trabajo coordinado y altamente profesional de todo el equipo de servicios centrales del INAEM” resalta.

Teatro del Temple | Fernando Cerón - Teatro del Temple

Fernando Cerón.

En cuanto al 2021, explica que el esfuerzo ha sido una rutina diaria por la inminente llegada de los fondos de recuperación de la Unión Europea “que nos ha obligado de nuevo a reinventarnos y estudiar de qué manera estos fondos podrían llegar al sector, teniendo en cuenta las limitaciones y exigencias impuestas por la propia Unión Europea, que no son otras que el destino de los mismos en los ámbitos de la digitalización y la transformación verde de la economía”.

“Los retos en este sentido han sido inmensos y altamente complejos pero finalmente hemos podido establecer un esquema coherente basado en convocatorias directas de ayudas; transferencias a las Comunidades Autónomas, establecimiento de convenios para la realización de circuitos y medidas de internacionalización y modernización interna del propio INAEM”.

“Por todo ello, mi balance profesional ante estos años tan complicados es moderadamente optimista porque no nos hemos mantenido impasibles ante la realidad sino que hemos intentado estar cerca de las necesidades del sector con una mirada de empatía hacia el mismo y con una voluntad de permanente diálogo y comunicación. Pero esta realidad también ha provocado que no hayamos podido afrontar necesidades imperiosas de reforma de nuestro propio INAEM y de búsqueda de nuevos instrumentos de relación y apoyo al sector” resume Cerón.

Además, subraya que todo ello lo han vivido en un momento en que la administración pública se encuentra preocupantemente precarizada en sus recursos humanos y con un modo de funcionamiento muy burocratizado, circunstancias que hacen que el trabajo se lleve a cabo en condiciones muy adversas que imposibilitan que se afronten retos insoslayables del futuro del sector.

“Los que me conocéis sabéis que aun siendo un funcionario muy volcado en el servicio público, en realidad no soy nada más que un hombre de teatro y mi único interés siempre ha sido la defensa de nuestro sector y lamentablemente he llegado a la conclusión de que en las actuales circunstancias no puedo cumplir con este objetivo y mi trabajo se ha ido paulatinamente convirtiendo en una pura gestión burocrática de unos recursos del todo insuficientes, gestión para la que no estoy ni capacitado técnicamente ni motivado intelectualmente” asegura el Subdirector General del INAEM.

Y termina la carta agradeciendo el trabajo realizado a su equipo de la subdirección; sus compañeros en el comité directivo del INAEM; los directores y trabajadores de sus diferentes unidades artísticas y "sin duda alguna, todos y cada uno de los integrantes de este sector tan diverso y complejo. Son los artífices de que yo sea hoy en día el profesional del sector que humildemente soy. Todo lo que sé de este sector se lo debo al propio sector y por eso os estoy profundamente en deuda”, explica.

Por último, pide apoyo para su sucesor “que va a tener que lidiar con esta situación complicada, pero al mismo tiempo accede a un puesto apasionante que si algo tiene de bonito es la oportunidad de intentar transformarlo y de relacionarse profesional y personalmente con vosotros”. “¡Viva el teatro!” concluye Cerón.

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