29 de octubre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Joaquín Salvador Lavado Tejón publicó por primera vez historias de su 'hija' en 1964 en Argentina y pronto se hizo popular a nivel internacional

Fallece a los 88 años Quino, el creador de Mafalda, la niña que se revelaba contra las injusticias

Quino con su 'hija' Mafalda.
Quino con su 'hija' Mafalda.
Murió Quino este miércoles a los 88 años en Mendoza, su ciudad natal, donde se había instalado hace tres años, tras la muerte de su esposa. Quino pasará a la historia por la creación de Mafalda la niña a la que no le gusta la sopa ni las injusticias del mundo. “Se murió Quino. Toda la gente buena en el país y en el mundo lo llorará”, tuiteó Daniel Divinsky, amigo y editor histórico del artista.

Joaquín Salvador Lavado Tejón nació en Mendoza (Agentina) el 17 de julio 1932. Era hijo de inmigrantes andaluces que se trasladaron al país sudamericano que en los años 30 vivía un momento económico más floreciente que el español. Con 13 años comenzó a estudiar en la escuela de Bellas Artes de su ciudad natal. El dibujo clásico se le daba bien por su facilidad en el trazo. “Como era ‘galleguito’ me pusieron a repetir Goyas y esas cosas, pero en mi adolescencia entró la cultura del cómic en la Argentina”, recordaría el dibujante. Efectivamente, el cómic empezó a convertirse en una nueva forma de expresión habitual para los niños argentinos en los años 40. Sin embargo, Quino se dolía de que las ‘historietas’ que caían en sus manos era sobre jóvenes estadounidenses que nada tenían que ver con su realidad y la de sus amigos.

A los 18 años se trasladó a Bueno Aires y empezó a trabajar en editoriales hasta que en 1954 empezó a publicar una tira cómica en la revista Este es. Nueve años después nacería su criatura más recordada, Mafalda. Una niña eterna tan ingenua como lúcida que a medio camino entre la ironía y la ternura explicaba el mundo de una forma progresista y moderan en su contexto.

Mafalda fue todo un éxito y traspasaba fronteras, aunque sobre todo se hizo popular en los países de hablar hispana más aperturista. En España el éxito fue instantáneo. A pesar de ser una niña bonaerense sus aventuras podían ser perfectamente trasplantables a nuestro país donde pronto se convirtió en un icono.

Lo curioso de Mafalda es que su vida como personaje fue relativamente corta, una década. Sin embargo, nunca dejó de reeditarse ni de traducirse. Además, hubo adaptaciones televisivas en 1981 y al cine en 1982 y 1994. Luego llegaría una segunda vida con Internet. Quino parecía haberse adelantado a la cultura de los memes y los gifs. Las sentencias de Mafalda han revivido en ciertos momentos en las redes sociales en estos formatos. Sus axiomas servían tanto para su época como para la actualidad. Una prueba más de su capacidad inmortal.

La creación nació de un descarte. A Quino le encargaron un anuncio de electrodomésticos, pero el personaje no acabó de gustar a la empresa anunciadora. Mafalda dormiría hasta el 29 de septiembre de 1964 cuando se publicó su primera tira en el semanario Primera Plana. En 1973, a pesar del éxito, Quino dejó de publicar sus tiras. “Simplemente se me secó la imaginación”, aseguraría el dibujante.

En 1976 decidió exiliase junto con su mujer a Italia después de que en su país triunfase el régimen dictatorial de Videla que en sus primeros momentos prohibió las tiras de Mafalda. En el país transalpino, al igual que en España e Italia, las historias de Mafalda empezaban a ser un éxito en aquellos años siendo uno de sus grandes valedores en el país Umberco Eco.

Desde 1983, con el establecimiento de la democracia en Argentina, Quino entré Europa y su país. A partir de esa época las reediciones de Mafalda fueron un éxito y descubrió nuevos mercados como el mexicano y hasta el cubano donde en un principio se había visto con precaución contra la niña. El merchandaising hizo grande a la creación de Quino y se pudo encontrar ‘Mafaldas’ en formato muñeco, camiseta, encendedor, llavero… En 2014 el dibujante recibió el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades. A Quino nunca dejó de sorprenderle que su criatura tuviera tanto éxito. “Tal vez gusta porque cuenta el mundo como es, con una clarividencia que al ser dicha por una niña duele menos”, aseguró.

COMPARTIR: