25 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Dirigió las películas 'La Residencia' y '¿Quién puede matar a un niño?' y series como 'Historias para no dormir' o 'Historias de la frivolidad'

Chicho Ibáñez Serrador, el adiós a un revolucionario de la televisión que triunfó con el terror y el humor como armas

Chicho con la Ruperta, mascota del 'Un, dos, tres'.
Chicho con la Ruperta, mascota del 'Un, dos, tres'.
El cineasta y realizador Narciso 'Chicho' Ibáñez Serrador falleció este viernes 7 de junio a los 83 años de edad, según ha informado RTVE. El creador televisivo y cineasta había sido ingresado de urgencia este viernes y ha fallecido a consecuencia de una infección de orina.

Narciso Ibáñez Serrador, más conocido como Chicho, más allá de crear formatos que han cambiado la historia de la televisión como Hablemos de sexo, El semáforo y sobre todo el recordado Un, dos, tres, responda otra vez, supo hacer grandes productos de ficción, sobre todo, la mítica Historias para no dormir, Historias de la frivolidad o el telefilm El televisor.

Ibáñez Serrador, vino al mundo en Asunción (Uruguay), en 1935. Sus padres eran los actores españoles Narciso Ibáñez-Menta y Pepita Serrador que se encontraban de gira en el Cono Sur. Ibáñez-Menta fue durante décadas el actor más popular de Argentina. Cuando se divorció de Pepita Serrador esta se volvió con su hijo Chicho a España. Con tan solo 15 años se convirtió en adaptador de las obras de teatro que representaba su madre como La rosa tatuda de Tennessee Williams. A finales de la década, volvió a Argentina con su padre donde se formó como realizar de televisión. Muchos experimentos narrativos y visuales que probó en el país sudamericano, luego se los trajo consigo a España.

Su primer éxito importante fue Historias para no dormir. A parte de poner en escena textos propios bajo el seudónimo de Luis Peñafiel, llevó a la pequeña pantalla los textos de grandes autores de la literatura de fantasía, terror y ciencia ficción como Edgar Allan Poe, Philip K. Dick o Ray Bradbuy. Gran conocedor de estos textos desde niño, Chicho no se limitó a hacer cine pasado por la televisión. Adaptó los textos a la realización multicámara propia de la ficción televisiva, uniendo así lo mejor del cine y el teatro.

Tras este éxito produjo el telefilm Historias de la Frivolidad con guion de Jaime de Armiñán, música de Augusto Algeró y decorados de Antonio Mingote. Durante cincuenta minutos, Ibáñez Serrador contaba la historia entre la censura y el erotismo. Con ironía repasaba los “hitos” del puritanismo en distintas épocas. Teniendo en cuenta que esto se produjo en la televisión pública en plena dictadura de Franco y con la censura vigente, el hecho es toda una audacia. El proyecto ganó un Premio el Festival de Televisión de Montecarlo, pero en nuestro país, TVE optó por emitirlo un miércoles en el segundo canal en horario de madrugada.

El éxito de sus producciones le permitió dirigir su primera película La Residencia. El film, con una magnífica tensión ambiental, es todo un homenaje al terror victoriano y el cine de terror de la Hammer británica. A pesar de los problemas con la censura, la cinta fue todo un éxito de taquilla en toda Europa y es considerada una de las mejores películas de terror rodadas en el continente.

El éxito de Un, dos, tres impidió a Chicho volver a la ficción tanto como le gustaría. Sólo una vez más se puso detrás de una cámara de cine. En los inicios de la Transición produjo un film de terror, ¿Quién es capaz de matar a un niño?, de estética y temática opuesta a su ópera prima.

La película rodada en 1976, muestra imágenes de violencia con niños que difícilmente podrían rodarse hoy en día. Con una fotografía lejos del vicotirianismo y lleno de tonos cálidos, en esta ocasión es un lugar supuestamente paradisíaco el que transmite la sensación de angustia. Además, el film plantea una idea diferente sobre las supuestas bondades de la infancia.

Bien recibida por la taquilla, pero no tanto por la crítica, esta película supuso la despedida del cine del genial Chicho. El éxito de sus producciones televisivas y el ninguneo de la industria cinematográfica le impidieron volver a dirigir cine a pesar de que tenía varios proyectos en cartera. A pesar de todo, con solo dos películas Ibáñez Serrador reescribió la historia del cine de género en España, algo que muy pocos pueden decir.

Desde entonces se centró de nuevo en la televisión y el éxito en la pantalla pequeña le impidió seguir con su amor al cine. Dirigió nuevas etapas del Un, dos, tres donde el plantel de azafatas y humoristas se renovaba cada temporada. Kiko Ledgard dio paso a en la conducción del programa a Mayra Gómez Kemp en 1982. Seis temporadas después, el programa se retiraba, en teoría para siempre. Sin embargo, TVE lo resucitó en 1991 para competir con las recién llegadas privada. Jordi Estadella y Miriam Díaz Aroca fueron los presentadores de los últimos años.

Entre medias dirigió Waku Waku (1989-1990) con Consuelo Berlanga y Hablemos de sexo (1990) de Elena Ochoa, un programa pionero en tratar la sexualidad de forma didáctica. Tras el final del mítico concurso se puso al frente de El semáforo (1995-1997) y de una nueva versión de Waku, Waku con Nuria Roca. Su último trabajo fue una fallida puesta al día del Un, dos, tres dedicada a la literatura en 2004.

En 2006 Mediaset encargó una serie de Peliculas para no dormir a cineastas que homenajeaban a Chicho como Jaume Balagueró o Álex de la Iglesia. El propio Chicho dirigió uno de los episodios, La culpa, que fue lo último que realizó. Un relato lleno de terror sin mostrar nada desagradable. Solo con la capacidad de crear ambientes con los recursos del cine clásico. Uno de sus grandes sellos. 

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