10 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

El monarca realizó junto al Conde de Romanones y los hermanos Baños, pioneros del cine, varias cintas sexuales de las que sólo se conservan tres

Los secretos de la filmografía favorita de Alfonso XIII: De Rey de España a productor pornográfico

Alfonso XIII.
Alfonso XIII.
Alfonso XIII hizo honor a la fama de los Borbones y su vida privada estuvo llena de relaciones sentimentales y sexuales. Además, como hijo de su tiempo, se volvió loco por el cine y, en concreto, por el pornográfico. No sólo fue un espectador de la prehistoria del cine x sino que también se convirtió en productor. Sólo han sobrevivido tres de las producciones que encargaba y guionizaba para ser llevadas a cabo por los hermanos Baños, pioneros del séptimo arte en España.

La vida sexual del Rey Alfonso XIII, por lo pródiga, ha pasado a la Historia. De él dijeron que padecía priapismo y que su apetito erótico era voraz. Alguien dijo de él que podría haber llenado Madrid de bastardos, pero lo cierto es que solo uno de los muchos hijos extramatrimoniales que se le adjudican consiguió que la justicia le otorgara el apellido Bobón: Leandro Alfonso, nacido de su relación con la actriz Carmen Ruiz Moragas, la más perdurable de sus amantes.

Parece ser que la naturaleza fue dadivosa con el polémico monarca. Como si se intuyese que en él el sexo iba a ser importante. Según testimonios el tamaño del pene de Alfonso XIII no tenía nada que envidiar al de su antepasado Fernando VII que tenía que ensartar el falo en varios cojines para que hicieron tope a la hora de penetrar a algunas de sus esposas y evitar que las relaciones íntimas fueran dolorosas.

Orgulloso del apéndice que más usaba, el monarca no dudó en dejarse fotografiar completamente desnudo junto al médico Gregorio Marañón que estaba cubierto con unos calzones que, cuentan, eran ridículamente castos. Esta gracieta frívola del monarca no tendría más importancia si no se hubiera desarrollado en un sitio poco adecuado: la zona más depauperada del país, Las Hurdes en Extremadura. El Rey visitó esta región en junio de 1922 acompañado del célebre médico y también viajaba el fotógrafo José Demaría Vázquez “Campúa” que tomó la foto del Rey desnudo.  

Fotograma del 'El Confesor' una de las películas porno producidas por Alfonso XIII.

“Alfonso XIII le dijo a Campúa: “¡ven Pajarito!, que vas a hacer una fotografía que no me ha hecho nunca tu padre”. El Rey se desprendió del pantalón y de la camisa, con lo cual quedó completamente desnudo, al tiempo que invitaba a bañarse a cuanto componían su séquito. Antes de meterse en el agua llamó al doctor Marañón, que se había quedado con el calzoncillo debajo de la rodilla. El Rey el echó el brazo por encima del hombro y Campúa disparó una placa”, cuenta César Moreno Cervera en su libro Los Borbones y sus locuras.

La fotografía acabó en las manos del que fuera presidente de la II República, Manuel Azaña y, finalmente, a éste se la arrebató la Gestapo. Las autoridades nazis entregaron estas fotos tan ‘campechanas’ a Francisco Franco. Finalmente, desapareció de la circulación una instantánea que vendría demostrar que, perdido el trono, Alfonso XIII podría usar el cetro para algo que no le resultaba ajeno: el porno.

Producciones Borbón

Alfonso XIII era aficionado a la fotografía y al cine, los nuevos artes que pujaban con fuerza recién empezado el siglo XX. Casi al mismo tiempo que nació el cine, lo hizo el registro fílmico de las actividades sexuales. No contento con las piezas del prehistórico cine x que se traía de Francia, país entonces más aperturista que la católica España, el Rey decidió producir él mismo las películas que quería ver.

Fue el Historiador cinematográfico Romá Gubern quien descubrió esta peculiar faceta de mecenas artístico del monarca. Para esto utilizaba como intermediario a el Conde de Romanones que encargó a los hermanos Ramón y Ricardo Baños, dos pioneros del cinematógrafo en España, la filmación. Las cintas se rodaron en 1915 y 1925 y tenían su lugar de rodaje en el Barrio Chino de Barcelona.

Las películas pornográficas de Alfonso XIII se rodaban en el Barrio Chino de Barcelona. 

De las cintas producidas por orden real sólo han sobrevivido tres: El Confesor, Consultorio de señoras y El Ministro. Los guiones, que no eran precisamente un prodigio de sutileza, estaban realizados por el propio Alfonso XIII. La primera película citada cuenta cómo un cura aprovecha la intimidad que da el sacramento de la confesión para tener relaciones con sus feligresas. Consultorio de señoras es la que, desde el punto de vista técnico, mejor ha superado el paso del tiempo. El protagonista es un ginecólogo y, evidentemente, vive varias aventuras con sus pacientes.

El Ministro es bastante más reveladora a nivel político. Se narra la historia de la mujer de un funcionario que acude a pedir al Ministro de turno que no despida a su marido y para convencerle se acuesta con él. El film hacía una parodia erótico-festiva de uno de los mayores males del periodo del turnismo y la restauración: el nepotismo. Lo verdaderamente pornográfico del asunto era que quien se cachondeaba de esas corruptelas era ni más ni menos que la cabeza del sistema: el Jefe del Estado.

Estos filmes eran desconocidos para la sociedad española y se mantenían ocultos en un convento valenciano donde se encontraron en los años 90. La Generalitat valenciana restauró las cintas que hoy se conservan en la Filmoteca de la Ciudad del Turia y que, incluso, se han editado en vídeo y DVD.

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