27 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

También conocido como la "Papisa Juana",parió en plena calle cuando presidía una procesión que iba desde San Pedro a la Basílica de San Juan de Letrán

Los siete Papas más libertinos de la historia de la Iglesia Católica de Roma: El segundo, Juan VIII

Adaptación cinematogŕafica de la Papisa Juana.
Adaptación cinematogŕafica de la Papisa Juana.
El periodista Julio Merino repasa la historia de los siete Papas más depravados de la historia de la Iglesia Católica de Roma. Después del Papa Benedicto IX, uno de los más mujeriegos, llega el turno de Juan VIII. También conocido como la "Papisa Juana", la Historia recoge que parió en plena calle cuando presidía una procesión que iba desde San Pedro a la Basílica de San Juan de Letrán.

Reconozco que hablar de “la Papisa Juana” es contrariar la política de imagen que ha marcado la Iglesia de Roma desde el siglo XVI (1562) cuando, por fin, el Papa Paulo IV decide tachar de la lista de los Papas a la Papisa Juana, que ocupaba el puesto 107 como Pontífice de Roma para dárselo a Juan VIII. En realidad eran la misma persona. Antes de descubrirse la condición femenina de su santidad, figuró como Juan VIII, después, descubierto su género, el pueblo romano comenzó a llamarlo “la Papisa Juana”.

Lo cual hace que estemos ante un verdadero laberinto ya que, oficialmente, en el listado de los Papas de Roma figura desde el siglo XVI como pontífice entre los años 872-882 Juan VIII, pero desde el siglo IX al XVI ese mismo periodo ocupaba la Silla de San Pedro “la Papisa Juana”.

Así que la primera pregunta que salta a la palestra es: ¿Existió o no existió la “Papisa Juana” y cuándo?

La respuesta es bien sencilla. “La Papisa Juana” existió. Pero el caso de un Papa de Roma dando a luz en plena calle era un escándalo de tal magnitud que ni la Iglesia de Cristo ya milenaria podía soportarlo, y hubo que borrar esas páginas de la Historia. Pero intentar borrar páginas de la Historia es un absurdo, porque si no aparecen oficialmente reaparecen con más fuerza como leyenda… y eso es lo que sucedió con “la Papisa Juana”.,

Por tanto, yo me voy a limitar a reproducir lo que figura como Historia y las leyendas… y que el lector juzgue y se quede con lo que el sentido común le dicte.

Primera versión conocida, la del Obispo Martín de Opava

“Juan el Inglés nació en Maguncia, fue Papa durante dos años, siete meses y cuatro días y murió en Roma, después de lo cual el papado estuvo vacante durante un mes. Se ha afirmado que este Juan era una mujer, que en su juventud, disfrazada de hombre, fue conducida por un amante a Atenas. Allí se hizo erudita en diversas ramas del conocimiento, hasta que nadie pudo superarla, y después, en Roma, profundizó en las siete artes liberales (trivium y quadrivium) y ejerció el magisterio con gran prestigio. La alta opinión que tenían de ella los romanos hizo que la eligieran Papa. Ocupando este cargo, se quedó embarazada de su cómplice. A causa de su desconocimiento del tiempo que faltaba para el parto, parió a su hijo mientras participaba en una procesión desde la basílica de San Pedro a Letrán, en una calleja estrecha entre el Coliseo y la iglesia de San Clemente. Después de su muerte, se dijo que había sido enterrada en ese lugar. El Santo Padre siempre evita esa calle, y se cree que ello es debido al aborrecimiento que le causa este hecho. No está incluido este Papa en la lista de los sagrados pontífices, por su sexo femenino y por lo irreverente del asunto.”

Segunda versión conocida, Jean de Mailly

"Se trata de cierto Papa o mejor dicho Papisa que no figura en la lista de Roma, porque era una mujer que se disfrazó como un hombre y se convirtió, por su carácter y sus talentos, en secretario de la curia, después en cardenal y finalmente en Papa. Un día, mientras montaba a caballo, dio a luz a un niño. Inmediatamente, por la justicia de Roma, fue encadenada por el pie a la cola de un caballo, arrastrada y lapidada por el pueblo durante media legua. En donde murió fue enterrada, y en el lugar se escribió: Petre, Pater Patrum, Papisse Prodito Partum (Pedro, padre de padres, propició el parto de la Papisa). También se estableció un ayuno de cuatro días llamado ayuno de la Papisa".

La Papisa Juana recogida por la Historia. 

Las explicaciones de la leyenda son diversas. El mito fue tal vez ideado a partir del sobrenombre de "Papisa Juana" que recibió en vida el papa Juan VIII por lo que sus opositores consideraron debilidad frente a la Iglesia de Constantinopla, o quizá por el mismo sobrenombre aplicado a Marozia, autoritaria madre de Juan XI, quien dominaba la iglesia como si fuera un Papa e influía en la política. Por otra parte, el mito también remite a las inversiones rituales de valores propias de los carnavales.

Otro punto de partida de la leyenda puede ser la prohibición del Levítico (21, 20) de que esté "al servicio del Altar" un hombre "con los testículos aplastados", es decir, un eunuco. La idea de que la prohibición conlleva verificar que solo hombres "enteros" accedan al trono papal estuvo probablemente en el origen de la inspección ceremonial y del testiculum habet et bene pendebant, un tema sugestivo para una disputatio de quodlibet estudiantil en la escolástica de la Edad Media. La leyenda se ha desarrollado a lo largo de la Edad Media

 ¿Realidad o Leyenda?

Por su parte Edmundo Fayanás escribía en Nueva Tribuna: "Si a estas mujeres se les ha silenciado en la historia de la Iglesia, debemos entender que el que una mujer fuera Papa produce auténticos dolores estomacales y cardíacos a la todopoderosa Iglesia Católica. De ahí que el escándalo de una mujer Papa hayan intentado por todos los medios ocultar la historia, o al menos ponerla en duda y hablar de una leyenda contra la Iglesia.

La ortodoxia católica, no puede permitir que una institución como el Papado fuera encabezado por una mujer, debido a su enfermiza misoginia, lo cual le hace imposible de asimilar.

En lo mucho que he leído sobre la Papisa Juana, estoy convencido de que esta historia es real. Otra cosa es que dispongamos de pocos datos, y algunos de ellos, están tergiversados intencionadamente para que nunca la Papisa Juana fuera una realidad histórica.

A pesar de hacerse pasar por hombre, tuvo una vida sexual activa. Se dice que ingresó en la abadía de Fulda siguiendo a un amante estudiante que había ingresado en ella.  En su estancia en Roma, mantuvo relaciones con el embajador de Sajonia en el Vaticano, Lamberto. Como consecuencia de esta relación quedó embarazada.

La Papisa Juana recogida por la Historia. 

A los trece meses de su Pontificado fue consciente de que estaba embarazada. Los largos hábitos y las vestimentas alargadas, unido a lo inimaginable que resultaba pensar en un Papa embarazado, permitió que nadie se diera cuenta del tal hecho.

¿Por qué no abortó dado que tenía amplios conocimientos de medicina?   

Ella tenía asumido totalmente su rol masculino, de ahí la dificultad en la asunción de su embarazo y en que no hiciera nada. Su idea era ir a dar a luz en secreto y después ocultar a la criatura, por lo que esta situación era salvable.

El problema surge cuando se le adelanta en dos meses la fecha que ella tenía prevista para dar a luz. Los hechos suceden cuando estaba presidiendo una larga procesión por las calles de Roma, que tenía una gran exigencia física. Dicha procesión iba desde la iglesia de San Pedro a la basílica Lateranense, en un lugar entre el Coliseo y la iglesia de San Clemente. En medio de una calle estrecha se puso de parto. Por eso se dice en Roma que nunca más ha pasado una procesión por este lugar.

Debido al gran esfuerzo empezaron los dolores, que al principio aguantó estoicamente pero pensando que no habría problemas siguió en la procesión. Los dolores fueron a más y rompió aguas en medio de la misma. De esta forma los obispos, el clero y el pueblo romano asistieron alucinados al parto en plena procesión del Papa.

Horrorizados, escandalizados y furiosos los devotos participantes en la procesión rodearon al Papa y lo apedrearon hasta producir su muerte.

La suplantación de Juana obligó a la Iglesia a proceder a una verificación ritual de la virilidad de los Papas electos. Un eclesiástico estaba encargado de examinar manualmente los atributos sexuales del nuevo Pontífice a través de una silla perforada.

El “Palapati”

La figura que crea Roma para comprobar el sexo de los Papas

Como consecuencia del escándalo que supuso el caso de “La Papisa Juana” la Iglesia tomó medidas para que no pudiera volver a repetirse y fue el anciano cardenal Agostini al que se le ocurrió que había que comprobar en cada cambio de Papa si el elegido estaba bien constituido como hombre por su sexo y sus órganos de varón… y así se creó la figura del “palapati”:

El cargo del Palapati se creó en el Vaticano como consecuencia del escándalo del Papa Juan VIII (siglo XII), al comprobarse de manera fortuita que era mujer y no hombre, pues incluso dio a luz una niña preciosa, dicen, en plena Plaza de San Pedro. Naturalmente el pueblo romano lo rebautizó como "La Papisa Juana" y en el Vaticano permaneció hasta que lo echaron un grupo rebelde de cardenales.

El Palapati. 

Fue entonces, al tener que elegir nuevo Papa, cuando al anciano cardenal Agostini, arzobispo de Milán, se le ocurrió la idea de crear el puesto de "El Palapati" (o palpador de testículos) para evitar que volviera a repetirse lo del Papa o Papisa Juan o Juana...¿Y cuál sería la función y cómo la llevaría a cabo ese Palapati?, preguntó el recién nombrado cardenal Taranconi... Y ahí surgió el gran debate, porque en el cónclave, ya convocado para la elección del nuevo Pontífice, surgieron varias teorías. Según la historia o leyenda más trasmitida, la farsa de Juan-Juana obligó a la Iglesia a comprobar la virilidad de los Papas electos a través de un cargo eclesiástico llamado "El Palapati", encargado de revisar manualmente los atributos sexuales de cada nuevo Pontífice a través de la "Sedia Stercoraria", o "silla perforada". Las versiones cambian sobre si la comprobación era sólo visual o mediante el tacto, o si el ejecutante era un diácono o un joven cardenal, pero el desenlace siempre era el mismo.

Si todo estaba en orden exclamaban: "Duos habet et bene pendentes" ("Tiene dos y cuelgan bien"). Una vez comprobado y enunciada la frase, los asistentes a la ceremonia responderían "Deo gratias" ("Gracias a Dios").

La “Papisa Juana” en el arte y en el cine

Aunque parezca mentira, la Historia o leyenda de la “Papisa Juana” ha sido uno de los temas más recordados en el arte, en las letras y en el cine. Famosa es la estatua que figura en el Vaticano, en la que se la representa con la tiara papal y que, según algunos de sus biógrafos, la mandó construir el Papa Paulo IV para instalarla en el propio lugar, la calle que une San Pedro con la Basílica de San Juan de Letrán, donde se produjo el parto del hasta ese momento Papa Juan VIII.

En la literatura sería interminable recoger todas las obras que se han escrito sobre aquel Papa-mujer que conmovió los cimientos de la Iglesia de Roma. Basta con recordar el capítulo que le dedica Boccaccio en su De mulieribus claris: “De lohanna ánglica papa” (acerca del angla Juana, papa), o la “filigrana literaria” que hizo el americano James Lord en su obra Cinco mujeres excepcionales, donde juega con la posibilidad de que una mujer americana fuese elegida Papa, como lo fuera en su momento la “Papisa Juana”. Curiosamente una de ellas es Madame Staël, la mujer que se enamoró de Napoleón.

Y en el cine hay también varias versiones. En 1972 se estrenó la película La Papisa Juana con la famosa Liv Ullmann en el papel de Juana. En octubre de 2009 se estrenó la película La Papisa basada en la novela homónima. Die Päpstin es una película histórica de producción alemana, británica, italiana y española, dirigida por el director alemán Sönke Wortmann en 2009. El drama se basa en la novela homónima de la escritora estadounidense Donna Woolfolk Cross (1947-) y relata la leyenda surgida en la Edad Media sobre la figura de la Papisa Juana.

Y hasta los japoneses la recuerdan en un videojuego, en la que la protagonista es la “Papisa Juana”, representada como una motocicleta.

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