14 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Elcierredigital.com detalla los comienzos del diestro, su vida más íntima, su romance con Lupe Sino y su trágico final

Se cumplen 72 años de la muerte del irrepetible torero “Manolete”, el primer mito de la posguerra española

Manolete toreando
Manolete toreando
Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, conocido como “Manolete” fue uno de los grandes toreros que ha dado España. Su mito permanece vivo todavía, 72 años después de su trágica muerte en la plaza de toros de Linares.

Tras una guerra civil que devastó España, el pueblo se había quedado prácticamente sin héroes, pero surgió un hombre dedicado al toreo, Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, más conocido como “Manolete”. Fue uno de los grandes toreros de la década de 1940 y su mito pasó a la historia por su arte dentro de la plaza, lugar donde murió embestido por un toro de la ganadería miura llamado Islero, un 28 de agosto de 1947.

Hijo de matador de toros con su mismo pseudónimo, y de doña Angustias Sánchez, de Albacete, Manuel nació en Córdoba el 4 de julio de 1917 en el seno de una familia humilde de la cual tuvo que huir para dedicarse en cuerpo y alma al toreo. A los doce años ya estaba dando sus primeros capotazos tras pasar por la escuela de toreo del municipio cordobés de Montilla, para más tarde recorrer España como miembro del espectáculo itinerante de toreo Los Califas.

Manolete y Álvaro Domecq.

En 1935 recibió la alternativa de Rafael Jiménez "Chicuelo" en Sevilla, y ese mismo año se la confirmó Marcial Lalanda. Pronto empezó a conseguir una enorme popularidad gracias a su peculiar estilo, que alcanzó la perfección en la suerte de matar, de ahí que se le atribuya el término “manoletina”. Desde 1940 hasta su fallecimiento llegó a lidiar 71 corridas por temporada, y toreó en todas las plazas de España y América. Se sabe que mantuvo una larga rivalidad con el torero español Luis Miguel Dominguín y el mexicano Carlos Arruza.

Manolete toreando en julio de 1947

Manolete profundizó en el estilo de Juan Belmonte, ganándole terreno al toro, acercándose demasiado y poniendo en juego su vida. El crítico taurino Giradillo, consideraba que, a partir de Manolete, el toreo había adquirido una nueva estética. Al propio torero le gustaba decir que en este “arte” no existían terrenos determinados y que todo dependía de la improvisación y del momento.

El Manolete más íntimo

No era un hombre agraciado físicamente, aunque era bastante espigado, pero como tenía una leyenda torera a sus espaldas era más que suficiente para que las mujeres se fijaran en él. Una situación que contrastaba por como era su personalidad fuera de las plazas. Si era muy valiente ante el toro, con las mujeres tenía una timidez que no podía dominar. Sólo con sus amigos más íntimos y sus conocidos se podía librar de ella.

En las reuniones que tenía con sus más allegados, algún tablado de flamenco pisaba y siempre acompañado de alguna copa de vino, aunque en otras ocasiones Manolete tomaba whisky, una de sus bebidas predilectas, un licor poco frecuente entre los españoles, ya que era entonces más caro que el coñac o el anís.

Según su paisano Rafael Sánchez “Pipo”, el mismo que quince años después descubrió a Manuel Benítez “El Cordobés”, aseguró en alguna ocasión que vio a Manolete consumir cocaína, pese a que no fuera uno de los hábitos del torero para superar la tensión y el miedo que está presente en su profesión.

Manolete toreando en México en 1945

Por su timidez nunca se le conoció por un trato excesivo con las mujeres. De hecho, solo se tiene noticia de que en Córdoba se enamoró de una señorita de clase alta de una familia con ascendencia vasca apellidada Eraso, a la cual le costaba acercarse. Y cuando lo hacía era incapaz de sostener una conversación de más de cinco minutos debido a timidez y los nervios que se apoderaban de él.

Romance con Lupe Sino

En una tarde de 1943, cuando Manolete ya gozaba de una gran notoriedad, estando en el bar Chicote de la Gran Vía de Madrid, conoció a una bella actriz conocida como Lupe Sino, aunque su nombre y apellidos verdaderos eran los de Antonia Bronchalo Lopesino, de ahí que usara su nombre artístico, y era originaria de Sayatón, Guadalajara.

A la izquierda Pepe Luis Vázquez y Manolete, a la derecha.

La bailaora Pastora Imperio, ya retira del mundo del flamenco, fue la encargada de presentarlos. En realidad, el diestro ya se había fijado en ella durante una corrida que tuvo en la plaza de Las Ventas. Pero, fue desde aquel día el que comenzó su andadura hacia la conquista de Lupe Sino.

Manolo Caracol, Manolete, doña Concha y Lola Flores.

La actriz vivía en la calle capitalina de Hilarión Eslava, por el distrito de Moncloa, en un piso situado en la zona de la llamada Casa de las Flores (donde habitaba temporalmente Pablo Neruda) que ya pagaba ella antes de conocer al torero. Ese fue su nido de amor y donde Manolete pasó muchos días de su vida desde 1943 hasta el trágico mes de agosto de 1947.

Lupe_Sino_y_Manolete

Lupe Sino y Manolete

En la temporada de 1947, Manolete había toreado en 22 corridas, y estaba decidido a retirarse cuando, el 28 de agosto de ese mismo año, en la plaza de toros de Linares (Jaén), sufre una brutal embestida de un toro de la ganadería de Miura, de nombre Islero. Manolete tuvo que ser retirado y llevado al hospital de Linares donde fallecía. La España de aquel entonces enmudecía, ya que uno de sus grandes toreros había muerto de forma inesperada. Terminaba su historia, pero comenzaba su leyenda. Tenía 30 años.

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