15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Muchas han intentado cumplir en los ruedos su sueño, en un territorio apropiado por los toreros que no siempre han permitido la rivalidad femenina

“Las Señoritas Toreras”, la historia difícil y dura de las mujeres en un mundo monopolizado por los hombres

Las hermanas Palmeño.
Las hermanas Palmeño.
Como en buena parte de las profesiones, el papel de la mujer en el mundo del toreo se ha visto casi siempre sometido a toda suerte de vicisitudes debido, fundamentalmente, a razones de género basadas sobre todo en los criterios y educación imperantes en cada momento. Las denominadas en su momento “Señoritas Toreras” tuvieron que bregar lo suyo para conseguir su reconocimiento, y algunas no pudieron lograrlo.

Valga como ejemplo de la dificultad por la que atravasaron las mujeres en el ruedo los siguientes fragmentos:

Cossío (1892-1977) estaba convencido de que el rejoneo era la única modalidad femenina admisible “y que no desdice del decoro y el respeto que se debe a la mujer, siempre malparados en las señoritas toreras de a pie”.

“Este espectáculo de toreras es intolerable y repugnante, y para el aficionado no cabe nada más ridículo, andrajoso y repulsivo”, escribía el crítico Manuel Domínguez Cúchares.

Criticas como estas ponen más aun en valor el esfuerzo de la mujer por hacerse un hueco en este tradicionalmente considerado mundo de hombres. Como hemos dicho, el reconocimiento del papel de la mujer como torera se ha visto permanentemente sujeto tanto al rechazo como a prohibiciones, como iremos viendo más adelante.

Pero, pese a todo, la mujer siempre ha estado presente en los ruedos. Tenemos constancia de ello desde el s XVII en el que ya aparecen reflejadas imágenes de ellas picando un toro en la loza talaverana y ya se las cita en alguna disposición oficial. Lo que sí parece cierto es que en sus inicios la mujer no toreaba a pie por considerarse “indecoroso”, haciéndolo tan solo a caballo.

"La Pajeruela".

Pese a  este “rechazo”,  durante el s. XVIII algunas de aquellas mujeres  que consiguieron torear llegaron a cosechar un relativo éxito, este fue el caso de la rejoneadora Francisca Garcia y de la que se considera por algunos la primera mujer torera,   Nicolasa Escamilla, “La Pajuelera”, natural de Valdemoro que actuó en Salamanca el 8 de agosto de 1748 en una corrida de Diego Gamarra con 18 toros por la mañana y 12 por la tarde. Fue tal su éxito en su época que  fue inmortalizada por el mismísimo Francisco de Goya en 1816  en un dibujo realizado en sanguina que se conserva en el Museo del Prado y en el  grabado número 22 de la colección La Tauromaquia, bajo el título “Valor varonil de la célebre Pajuelera en la plaza de Zaragoza”.  

El siglo XIX y sus contradicciones

El siglo XIX nos trae aspectos contradictorios para las toreras. Por una parte llegan a obtener una gran popularidad, sobre todo, por su participación en una especie de espectáculo llamado “mojiganga”, que sería  una mezcla de circo, teatro y corrida en sí. Las mujeres toreras tuvieron bastante éxito sobre todo formando cuadrillas, de las cuales las más destacadas fueron la  primera,  dirigida por Francisca Coloma, picadora y banderillera,  sobre 1840 y de la que formaron entre otras Jorja García y Ramona Castelló,  la  de la banderillera Martina García “La Maestra” de la que se dice que fue la primera mujer que toreo reses bravas  que fue constituida en 1845, y ya a finales del XIX la cuadrilla de mujeres que dirigían Lolita Petrel y Angelita Pagés, que se presenta en Madrid el 12 de septiembre de 1895 de la mano de  un crítico taurino, Mariano Armengol “Verduguillo”. Algunas de estas cuadrillas como la de “Las Noyas”, tuvieron tanto éxito que llegaron a verse reflejadas en grabados de Gustavo Doré.

"La Reverte". 

Por la otra parte, ya a finales de siglo, fruto precisamente de ese éxito,  va naciendo  una oposición a la profesionalización de la mujer torera, en especial,  por parte de los toreros. Algunos de ellos se niegan a torear junto a ellas e incluso en aquellas plazas donde lo hubieran hecho antes, como fue el caso del célebre Guerrita que se negó a torear en las plazas en las que hubiese toreado con anterioridad Ignacia Fernandez “La Guerrita”.

En 1886  se produce una importante innovación para la época de la mano de  Dolores Sanchez “La Fragosa”, quien llego a alcanzar gran notoriedad como torera al  cambiar la tradicional faldilla que usaban las mujeres por el traje de torero de los hombres.

Este siglo dio algunas “figuras “al toreo femenino como fue el caso de la ya citada “La Fragosa”,  de Dolores Pretil “Lola”, Ignacia Fernandez “La Guerrita”, Maria Salome Rodríguez “La Reverte”, Adelaida Ángela Pagés, Tomasa Prieto  y algunas otras más.

El siglo XX trae la prohibición

Como estamos viendo, el siglo XX se inicia con esta oposición al toreo femenino que culmina cuando  el 2 de julio de 1908 se dicta por Juan de la Cierva, ministro del Gobierno de Antonio Maura, una Real Orden por la que se prohíbe torear a las mujeres, sobre todo a pie. Esta decisión estaba fundamentada, según el ministro de la Gobernación, en protestas públicas y en el hecho de que el espectáculo era “impropio” y “opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado”.

"La Martina".

Pese a ello alguna de ellas continuaron haciéndolo, ese  fue el caso de “La Reverte”, que se “transforma “en Agustín Rodríguez para seguir toreando y el de Maria Luisa Jimenez “La Atarfeña”,  que salto a los ruedos para mantener el recuerdo de su marido fallecido El Atarfeño.

Con la llegada de la II República, concretamente en 1934, el entonces ministro de la Gobernación Rafael Salazar Alonso levanta la prohibición. En parte, por la campaña de recogida de firmas iniciada por la torera Juanita Cruz en 1933, que contó tanto con el apoyo de diestros como Marcial Lalanda como con  la oposición de otros como el célebre  Domingo Ortega.

Dolores Pretel.

Buena muestra de toreras exitosas de la época fue Juanita Cruz, “La Veneno de Pardiñas”, una madrileña que, pese a las críticas antifeministas, llego a torear con toreros como Manolete, alcanzando una gran notoriedad que le llevo a torear en 53 ocasiones en 1934 y en 50 en 1935. Ella sin duda fue una de las toreras más importantes de la historia y como particularidad diremos que  lidiaba con falda de luces que ella misma diseñaba, en lugar de la tradicional taleguilla.

Junto a ella, otros nombres de la época fueron los de Enriqueta y Amalia Almenara, “Las Hermanas Palmeño”, Maria Alegre, Mercedes del Bartes “Doña Tancredo”, Carmen Duran o Angelita del Álamo.

Tras la guerra civil, se reactiva la prohibición de torear a pie en 1940, que no se levantará hasta 1974.

"La Guerrita".

Aun así, la posguerra también tuvo sus grandes toreras, una de ellas fue Conchita Cintrón, torera de a pie  y a caballo, que llegó a ser considerada como la mejor rejoneadora  de la historia y que debutó en 1936 en la plaza de Ancho de Lima. A su llegada a España, sóolo pudo actuar como rejoneadora por la prohibición. Durante su carrera llegó a torear más de 750 corridas en plazas de Colombia, México, Francia, Venezuela, España  y Portugal, lo que da buena idea de su excepcional calidad como torera. Característica que le llevo a ser denominada “La Diosa Rubia del Toreo” en tierras mexicanas. Se retiró en 1950 en Jaén, toreando pie a tierra junto a Antonio Ordoñez y Manolo Vázquez. Fue detenida por estar en plena prohibición. En España sólo pudo torear a pie en festivales benéficos y a puerta cerrada, pero llegó a torear con toreros de la talla de Antonio Bienvenida o Juan Belmonte.

Otra figura del toreo femenino fue sin duda Maria de los Ángeles Hernandez “Ángela”, que al igual que sus compañeras de época tuvo que iniciarse como rejoneadora y se vio obligada a salir fuera de nuestras fronteras para torear a pie, su verdadera vocación. Ella fue la que en 1972 inició la lucha para conseguir la abolición de la prohibición de torear a pie que duró tres años y que culminó el 10 de agosto de 1974, cuando el Ministerio de Gobernación emitió una orden decretando la suspensión del artículo 49 párrafo C del reglamento taurino de 1962. Algo que le permitió debutar en España como torera a pie el 15 de septiembre de 1974. Ángela fue, por tanto, la primera mujer en obtener el carné de torera en España.

Maria de los Ángeles Hernandez “Ángela”

En la temporada 1976 y siguientes, el empresario Francisco Rodríguez facilitó poder torear por las plazas más importantes de España a un grupo de mujeres toreras como Maribel Atienzar,  Rosarito de Colombia, Alicia Tomas, Mari Fortes, Joaquina Ariza La Algabeña, Mari Paz  Vega o  Raquel Sánchez, entre otras. A estos nombres se unen  los de las rejoneadoras Paquita Rocamora, Lolita Muñoz, Carmencita Dorado o Rosarito Dorado.

Junto a nombres como Nicolasa Escamilla, “La Pajuelera”o  Maria de los Ángeles Hernandez “Ángela”, hitos de la historia del toreo femenino a las que ya hemos conocido, no podía faltar el de Cristina Sánchez, hija del banderillero Antonio Sánchez. Una gan torera que tomó la alternativa en Nimes (Francia), el 25 de mayo de 1996. Su padrino fue Curro Romero, y José María Manzanares, su testigo. Cristina fue confirmada en Las Ventas de Madrid el 12 de mayo de 1998 por Curro Vázquez y David Luguillano.

Toreros contra Cristina Sánchez en pleno siglo XXI

Durante su carrera, Cristina Sánchez llegó a torear 200 becerradas y novilladas, 30 corridas en América y 60 en España en las cuales cortó un total de 316 orejas. Se retiró  el 12 de octubre de 1999, dentro de una gran polémica incríble en puertas del siglo XXI, ya que muchos toreros rehusaban torear con ella por el hecho de ser mujer. Tan solo volvió a torear en una ocasión [y con un fin benéfico. Fue en Cuenca, el 20 de agosto de 2016 alternando con Enrique Ponce y El Juli.

Cristina Sánchez.

A todas estas toreras de nuestro suelo patrio  se suman otras muchas de otros países como  México, Colombia, Venezuela, Perú, Guatemala, Portugal , Alemania, Inglaterra, Hungría, Tanganica, China, Canadá, Chipre y hasta de EE UU. Una lista muy larga en la que profundizaremos más adelante.

Como dice Muriel Feiner, periodista y escritora neoyorkina apasionada aficionada a los toros, en su libro Mujer y Tauromaquia, Desafíos y Logros,  desde los albores de la tauromaquia, más de 2.000 mujeres han intentado triunfar, independientemente del éxito obtenido, pero  “todas ellas han sido y son referentes de valor, entrega, sacrificio, afición.”

Lo cierto es que de estas más de 2.000 mujeres muy pocas han llegado a tomar la alternativa de una manera del todo valida, debido a las diferentes vicisitudes que hemos ido viendo. Alguna de ellas han sido Juanita Cruz (Fresnillo, 1946), Bertha Trujillo “Morenita de Quindío” (Comalcalco MEX, 1968). Ángela Hernández (México, 1979). Raquel Martínez (Tijuana, 1981). Maribel Atiénzar (Pachuca, 1981). Lola de España (Lima, 1886). Cristina Sánchez (Nimes, 1996). Mari Paz Vega (Cáceres, 1997). Raquel Sánchez (Toledo, 2005). Marbella Romero (Morelia, 2008). Hilda Tenorio (Monumental Plaza México, 2010). Sandra Moscoso (Ubrique, 2010) (Cádiz). Lupita López (Monumental México, 2011). Milagros Sánchez “Milagros del Perú” (Moralzarzal 2013),).Karla de los Ángeles (Plaza México, 28/12/14). Paola San Román, (Morelia, MEX, 16/05/15). Conchi Ríos (Cehegín, 09/06/16). Melina Parra (Guano, ECU, 28/12/16). Rocío Morelli (Duitama, 08/01/17). De todas ellas, las únicas que ha confirmado en Madrid han sido Cristina Sánchez y Mari Paz Vega (3 julio 2005), y la única que toreado como matadora en la Maestranza Cristina Sánchez.

Como ya hemos dicho, un camino duro el recorrido por todas estas mujeres para intentar hacerse un hueco en un mundo de hombres. Hemos visto como, pese a ello, no han dejado de gozar  siempre una cierta popularidad.

El hecho es que aun hoy en día la incorporación de la mujer al mundo de toreo sigue siendo escasa, aunque hay algunos nombres que ya van destacando tanto dentro como fuera de nuestro país. Este sería el caso de matadoras como Conchi Ríos  que ha llegado a ser considerada en 2016 por la  BBC como una de las 100 mujeres más influyentes y que provocan mayor inspiración de ese año, Mari Paz Vega,  Milagros Sánchez o Sandra Moscoso en España y en Suramérica, la colombiana Rocío Morelli, Hilda Tenorio, Melina Parra o Karla de los Ángeles.

 En estos últimos años figuran inscritos 825 matadores de toros, de los cuales sólo seis  de ellos mujeres y a su vez dentro del escalafón solo dos Conchi Ríos y Mari Paz Vega.

Agradecemos la ayuda para la realización de este artículo a Carlos de San Lázaro Campos, un gran taurino.

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