21 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Para lograr un sueldo neto de mil euros al mes tendrían que que repartir a toda velocidad durante más de doce horas,seis días a la semana

La muerte de un repartidor arrastrado por un camión de la basura saca a la luz los contratos precarios de la empresa Glovo

Un repartidor de Glovo.
Un repartidor de Glovo.
La muerte en Barcelona de un trabajador de la empresa Glovo ha vuelto a poner de actualidad las precarias condiciones de trabajo de sus repartidores, que para lograr un sueldo neto de mil euros al mes tendrían que que repartir a toda velocidad durante más de doce horas,seis días a la semana.

Cerca de un centenar de repartidores se han concentrado este lunes 27 de mayo ante la sede principal de Glovo en Barcelona, para protestar por la muerte de un compañero el pasado sábado por la noche cuando repartía con su bicicleta, en un accidente de tráfico contra un camión de la basura implicado.

Los concentrados por segundo día consecutivo, convocados por Riders por Derechos, han llegado a la sede de Glovo en la calle Pujades en torno a las 12,00 horas, y se la han encontrado cerrada. La concentración ha empezado sin incidentes y cerca de las 13.00 horas algunos riders han prendido fuego a una de las mochilas de la compañía en el cruce entre las calles Pujades y Àlaba, por lo que ambas han quedado cortadas. Minutos más tarde, algunos concentrados han quemado dos neumáticos en el mismo lugar mientras ocupaban la calle, y después han prendido fuego a otras dos mochilas y a varias cajas.

Un grupo de manifestantes también ha tirado decenas de huevos y tomates a la fachada de la sede, momento en que se han acercado los Mossos d'Esquadra para pacificar la situación tras una discusión. Desde el inicio de la concentración ha habido dos dotaciones de la Brimo, que no han intervenido, y también ha llegado una dotación de los Bomberos. A las 13,30 horas y después de que los bomberos apagaran el fuego, la calle ha recuperado la circulación y la concentración se ha ido disolviendo.

Los repartidores de Glovo son habituales en las grandes ciudades.

El portavoz de Riders por Derechos, Dani Gutiérrez, ha declarado a los periodistas que la empresa debería trabajar para prevenir los riesgos laborales -por ejemplo con chalecos reflectantes-, pagar las bajas y los seguros médicos: "Solo pedimos que cumplan la ley".

Los riders sospechan que la persona que murió el sábado es un repartidor que no tenía papeles, y que podía estar trabajando con una cuenta alquilada a otro trabajador. "Llevábamos tiempo diciendo que pasaría. No se entiende que una empresa de miles de repartidores dedique cero euros a prevención de riesgos laborales, cursos de formación en seguridad vial e indumentaria de seguridad", y ha añadido que los repartidores tienen que ir al límite para ganarse la vida.

Riders por Derechos se está planteando emprender acciones legales contra Glovo por este accidente. Por su parte, miembros de la Asociación Autónoma de Riders han sostenido que Glovo les obliga a trabajar de una manera peligrosa porque "tienen que hacer malabares" para llegar a un objetivo o el sistema de la compañía les penaliza con menos horas, según él. También han criticado que los repartidores no tienen interlocutor con la compañía, a la que se dirigen por vía mail o chat: "No podemos venir a quejarnos aquí porque nos echan".

Sus condiciones de trabajo

Los repartidores de Glovo cobran por cada pedido que llevan y tienen que poner ellos su medio de transporte: bici, moto, patinete... incluso hay algunos que van andando. El debate legal es si conductores y repartidores deben ser considerados asalariados o autónomos.

Glovo funciona como una plataforma de contacto entre los establecimientos y el consumidor que quiere recibir en su casa, o en cualquier otro lugar, un pedido y que tienen estructuras laborales ligeras, por lo que trabajan con repartidores o conductores autónomos.

Glovo te lleva a casa desde un paquete de tabaco a un ramo de flores pasando por comida de cualquier establecimiento.

Los cuatro euros con veinte que pagan por pedido entregado no parece una gran cantidad, aunque la empresa menciona que suelen darse al menos dos pedidos por hora. Tanto Glovo como otras compañías similares rechazan tener relación de asalariados con sus empleados y ofertan sus puestos de trabajo como positivos, por su flexibilidad, a la par que facilitan el acceso a una manera de tener ingresos que puede ser complementaria a otra actividad. Pero en la otra cara de la moneda se encuentran unas condiciones laborales muy inestables, con ingresos irregulares y en los que muchos señalan que es complicado llegar a un sueldo.

Estas empresas aseguran que no dan un horario al trabajador y que todos son autónomos, pero se ha comprobado que no es así, y abundan los horarios extenuantes y los falsos autónomos.

Primer juicio contra Glovo

Isaac Cuende, antiguo trabajador de Glovo, fue el primero en denunciar a la empresa. Lo hizo en septiembre de 2015, a los pocos meses de nacer Glovo. Isaac se convirtió en uno de los primeros repartidores en Madrid de esta empresa catalana que te lleva a casa lo que quieras, desde un paquete de tabaco a un ramo de flores, pasando por cualquier comida que se dispense en un establecimiento público.

Isaac fue es el primero en llevar a Glovo ante los tribunales bajo la acusación de encubrir una relación laboral en un mero intercambio de servicios. Después, los conflictos judiciales se han ido sucediendo. Issac asegura que empezó a "sentir que no tenía libertad. Pese a que en teoría no tenía ninguna relación laboral con ellos y era solo un free-lance, que tenía que trabajar cuando y como ellos dijeran". Era una relación laboral "copa la copa de un pino", asegura Isaac Cuende, aunque Glovo no piensa lo mismo: "La relación es la propia de un autónomo dependiente o no dependiente”, afirma Marita Rancé, directora de legal de Glovo.

 

Cuende relata una serie de mecanismos que la empresa puso en marcha para forzar a los repartidores a acatar unas condiciones laborales sobre las que los trabajadores no tienen ninguna influencia, y que solo pueden o acatarse o irse al paro. Según los cálculos de algunos trabajadores, para lograr un sueldo neto de mil euros al mes un repartidor de Glovo tendría que que repartir a toda velocidad durante más de doce horas, seis días a la semana.

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