20 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

Su reciente fallecimiento devuelve a la actualidad a la familia de JFK y el lado más festivo y frívolo de esta polémica familia

La verdadera historia de Lee Radzivill, la hermana en la sombra de Jackeline Kennedy: tres bodas y un alejamiento familiar que nunca se aclaró

Jakeline Kennedy y su hermana Lee.
Jakeline Kennedy y su hermana Lee.
El pasado 19 de febrero falleció en Nueva York Lee Radziwill, la eterna hermana en la sombra de Jackeline Kennedy (después Onassis). Su fallecimiento ha devuelto a la actualidad a la cuñada de JFK, una figura representativa de esa época histórica. Fue el lado más festivo y frívolo de la era Kennedy. Se casó en tres ocasiones y a mediados de los 70 se peleó con su hermana. Su alejamiento duró hasta su muerte, en 1994.

La vida de Lee siempre fue retratada por los medios de comunicación como un continuo ir y venir a fiestas y actos. Cuando su cuñado llegó a la Casa Blanca, aunque apenas participó en actos familiares, fue considerada popularmente como un miembro más de la corte de Camelot, el sobrenombre con el que se conoce al período histórico de influencia política de los Kennedy.

Como si la celebridad fuese una enfermedad contagiosa, Lee se convirtió en el perfecto reverso de su hermana Jackie. Truman Capote dijo que tenía el sentido del humor que le faltaba a su hermana, Gore Vidal que Jackie siempre admiró a su padre, mientras que Lee a su madre y que por eso eran diferentes. Tan habitual era de la high society de los primeros sesenta que Andy Warhol la cita en sus diarios con su habitual sobriedad en los adjetivos.

Sin duda el retrato de Lee que más vitriolo transmite es el de Jackeline Sussand, la escritora más famosa de la era pop. “La otra Jackie”, como se conocía a la escritora, dejó una novela póstuma, Dolores, que realmente era una biografía no autorizada de Jackeline Kennedy. En la novela, el personaje trasunto de Lee odia a su hermana porque le había arrebatado el amor de un armador griego. En la vida real, algunos datos eran certeros. Lee había tenido un romance con Aristóteles Onassis, años antes de que éste se casara con Jackeline, sin embargo, Lee siempre lo consideró una aventura sin más. En sus memorias, Happy Times, aseguraba que el millonario se acercó a ella, porque no podía hacerlo con su hermana, ya que apenas habían pasado unos meses del asesinato de John Fitzgerald Kennedy. En ese dramático momento, Lee se acercó a su hermana, a cuya sombra se acostumbró desde niña.

Tres bodas y un intento 

Caroline Lee Bouvier nació en 1933, cuatro años después de su hermana. Su infancia, como la de su hermana estuvo marcada por la separación de su padre, máxime cuando la familia era de influencia católica. Los Bouvier aportaban una distinción poco común en la alta sociedad estadounidense. Aportaban el glamour europeo frente al chic americano y tenían un toque intelectual que les vinculaba con la jet set de izquierdas del país.

Lee se casó tres veces. Su marido más célebre fue el príncipe polaco Stanislaw Albrecht Radziwill, la convirtió en una princesa y madre de dos hijos. Su matrimonio principesco se produjo entre sus uniones con el ejecutivo editorial Michael Canfield en 1953 y el director de cine Herbert Ross en 1988. El primer matrimonio fue anulado y los dos últimos terminaron en divorcio. Canceló su siguiente matrimonio, con Newton Cope, cinco minutos antes del inicio de la ceremonia. Además, los biógrafos aseguran que tuvo entre sus amantes al político británico Roy Jenkins, un secretario y ministro de Interior.

Con la llegada en 1961 del presidente Kennedy a la Casa Blanca, Jackie y Lee se consagraron como las hermanas más conocidas del mundo. En nuestros tiempos, hoy se les habría llamado it girls. Por entonces, las hermanas acaparaban las portadas de las revistas, aunque Lee admitió que algunas veces se sentía eclipsada por la ex Primera Dama.

Con su título de Princesa polaca bajo el brazo y la era Kennedy en todo su apogeo, Lee no hizo ningún intentó por  pasar desapercibida. Probó suerte como modelo en Nueva Yok y en Italia, aunque consciente de que concitaba más atención por ser quien era que por sus dotes en la pasarela, lo dejó para probar suerte como actriz. Durante años se presentó a sí misma como aspirante a actriz. Su filmografía se limitó a un papel protagonista en un telefilm. Laura contaba con un guion de su amigo Truman Capote y con el coprotagonismo de un galán de los años 50, Farley Granger. La crítica estaba deseando despedazarla y lo hizo. Tenía material para ello. El film se convirtió en una comedia involuntaria y Capote llegó a asegurar que su texto no fue respetado.

Los Príncipes Radziwill. 

Tras su fracaso como actriz, se instaló en Europa y probó suerte como fotógrafa también con poco éxito. La era Camelot había tocado a su fin. Los cinco años transcurridos entre el asesinato del presidente Kennedy en 1968 y el que le costó la vida a su hermano Robert. Jackeline Kennedy buscó huir de Estados Unidos y encontró la protección necesaria en Onassis. Él conseguía incluir en su lista de posesiones a ‘La viuda de América’ y ella un ventajoso contrato matrimonial.

Una pelea que sólo acabó con su muerte

En esos años empezó el alejamiento entre las dos hermanas. Lee y Jackie estarían peleadas hasta al fin de sus días. Más allá de los supuestos celos por el matrimonio con Onassis, ninguna de las dos aclaró nunca el origen de su enfado. En su libro Happy Times, Radziwill reflexionó sobre cómo cambió la vida de Jackie después de casarse con el presidente John F. Kennedy: "Con la boda, el destino de Jackie tuvo otro rumbo", escribió. "Como esposa del presidente, ella estaba extremadamente ocupada. Tenía que viajar mucho, y le gustaba que la acompañara ya que estábamos muy unidas. Aparte de un gran afecto mutuo, creo que nuestro vínculo más fuerte era un sentido del humor compartido, que fue infinitamente agradable ".

En el mismo libro habla de la depresión que para ella supuso su divorcio del Príncipe Radziwill, en 1974 y cómo Jackie no estuvo a la altura. Poco más aclara, sobre la separación entre las hermanas. A pesar de vivir las dos en Nueva York desde finales de los 70 procuraron no cruzarse durante años. Mientras Jackie buscaba la discreción que nunca había tenido, Lee protagonizó su propia novia a la fuga, anulando su boda con Netwon Cope. Luego se casaría con el director de cine Herbert Ross, a pesar de los rumores sobre la homosexualidad de éste.

En 1994, cuando se supo que la viuda de Kennedy estaba aquejada de un cáncer linfático, Lee acudió a visitar a su hermana, pero parece que no llegaron a ningún acuerdo. Ni siquiera asistió a su entierro.

Lee Redziwill en 2015. 

Las últimas décadas de Lee, salvo por la publicación de sus memorias, fueron de poca relevancia pública. Su hijo Anthony Radzwill falleció en 1999 víctima de un cáncer de testículo. El destino quiso que el primo de este, John John Kennedy, perdiera la vida ese mismo año, pocas semanas antes, en un accidente de avión, lo que ahondó aún más en la incipiente depresión que padecía. En 2001, se separó de su tercer esposo y tres publicar sus memorias volvió a su retiro.

Ahora, Lee Bourvir ha muerto convertida en la única coetánea de Jackie y de JFK, la última superviviente de la era Camelot en plena era Trump. Sobre la actualidad política nunca se pronunció, aunque en una entrevista se mostró crítica con las nuevas tecnologías y las formas de relacionarse a través de ellas. “Facebook es como las páginas amarillas, pero nadie en mi época habría perdido la tarde mirándolas”. En esa charla al ser preguntada por su hermana Jackie y la actual Primera Dama Melania Trump respondió “No sé quién esa señora”. Entre Camelot  y la era Trump parece que ha pasado más de medio siglo y un mundo que ha mutado su piel ante los ojos de la eterna secundaria del clan Bouvier.

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