25 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

A pesar de la ausencia de "la nietísima" en los actos del 20-N, la familia se muestra unida en la decisión enterrar a su abuelo en la Almudena

Carmen Martínez-Bordiú pasa del título de Duquesa de Franco y Luis Alfonso de Borbón asume todo el poder familiar

Luis Alfonso de Borbón y Carmen Martinez-Bordiú
Luis Alfonso de Borbón y Carmen Martinez-Bordiú / Efe
Carmen Martínez-Bordiú, la flamante segunda duquesa de Franco, no acudió el 20-N a los distintos funerales que se celebraron en Madrid con motivo del aniversario de la muerte de su abuelo. Ni se dejó ver en el Valle de los Caídos ni en San Francisco de Borja. Los Franco utilizaron esta fecha como muestra de fuerza y unidad frente al Gobierno de Pedro Sánchez empeñado en que los restos de Franco no sean inhumados en uno de los nichos que la familia tiene en la catedral de La Almudena de Madrid

Carmen Martínez-Bordiú, una vez más, se ha mostrado como el verso suelto de la dinastía de los Franco. Públicamente los que se muestran al frente de la familia son su hermano Francis Franco y su hijo Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú. Este 20-N lo hicieron más que nunca. Lo que buscaba la familia era vender la idea de unidad frente al gobierno capitaneado por Pedro Sánchez que está empeñado en que los restos de Franco no sean inhumando en una de las tumbas que la familia adquirió en la catedral de La Almudena de Madrid en 1987, una vez los saquen del Valle de los Caídos. 

La actitud de Carmen, que al contrario que su hermano Francis con el que mantiene relaciones tensas, ha sido siempre la de no opinar de política. Por eso a muchos les sorprendió cuando tras la muerte de su madre, Carmen Franco Polo, la nietísima pidiese al Ministerio de Justicia la rehabilitación  del Ducado con Grandeza de España que lleva el apellido de su abuelo. Un tema, el de los títulos que nunca habían preocupado a la nieta mayor del dictador. Francis Franco se ha caracterizado siempre por lo contrario. De hecho a la muerte de su abuela, Carmen Polo, no perdió el tiempo para hacerse con el Señorío de Meirás, titulo que ostentaba la viuda de Franco. Lo mismo ocurrió en 1998 a la muerte de su padre con el Marquesado de Villaverde. 

Luis Alfonso de Borbón en el Valle de los Caídos el 20-N

Fuente cercanas a la familia aseguran que el repentino interés de Carmen por los títulos nobiliarios responde a una petición de su hijo, obsesionado con ellos. Parece ser que Carmen portaría el título solo unos meses para luego cedérselo a su hijo. Sólo por él, la ex del Duquesa de Cádiz ha roto su discreción en el plano de la política. De hecho, uno de los motivos fricción con su ex marido, el eterno candidato al trono francés Alfonso de Borbón y Dampierre, era que las ideas políticas no afectasen a su hijo. En 1989 tras la trágica muerte de Alfonso, Carmen declaró en una revista del corazón: “No es serio pretender ser Rey de Francia”. Sin embargo, Carmen no triunfó en su empeño y la influencia de la abuela paterna, la condesa Emmanuella Dampierre,  fue decisiva en Luis Alfonso que reclama el trono de Francia con el nombre dinástico de Luis XX.  

Luis Alfonso de Borbón es desde hace meses la cabeza visible de la familia Franco. Para muchos esto tiene explicación. El hijo de Carmen Martínez-Bordiú en su lucha por reclamar el trono francés, frente a los candidatos orleanistas y bonapartistas, junto a los legitimistas (partidarios de los borbones) recibe el apoyo de la ultraderecha francesa. Una ayuda que se vería remachada al convertirse en el defensor del legado de su bisabuelo el dictador Francisco Franco.

Dos veces Duquesa

Carmen Martínez-Bordiú, nieta mayor del dictador, ha sido siempre un personaje que vuela a parte de la familia. Su agitada vida sentimental la ha hecho ser uno de los personajes favoritos de las revistas del corazón en nuestro país. Fue la primera nieta del dictador en divorciarse y en casarse en varias ocasiones. Nunca ha manifestado sus ideas políticas pero sí lo ha hecho sobre el sexo y las relaciones sentimentales, manteniendo en ese sentido ideas progresistas. 

Carmen Martínez-Bordiú con su actual pareja, el joven de 32 años Timothy McKeague / ¡Hola!

Al contrario de lo que soñaba para ella su abuela Carmen Polo, Carmencita nunca ha tenido veleidades nobiliarias. A pesar de todo, ha sido Duquesa en dos ocasiones. La primera en 1972 cuando se casó con el Príncipe Alfonso de Borbón-Dampierre. Con motivo de la boda su abuelo le concedió el Ducado de Cádiz con Grandeza de España y tratamiento de Alteza Real. En 1983 dejó de ser Duquesa consorte tras obtener la nulidad matrimonial.

Ahora 35 años después se convierte de nuevo en Duquesa con Grandeza de España, al solicitar el título concedido por el Rey Juan Carlos I en diciembre de 1975 en la figura de su madre Carmen Franco Polo fallecida en diciembre de 2017. Carmen tardó casi medio año en tomar esa decisión. Esto refuerza la idea de que lo ha hecho a petición de su hijo. Además, de esta manera impide que el siguiente en la línea de sucesión, Francis Franco, accediese a él. Las relaciones entre la hoy II Duquesa de Franco nunca han sido especialmente buenas. 

Este título ha generado una gran polvareda política, justo lo que siempre ha querido evitar Carmen Martínez-Bordiú. El PSOE protestó por la rehabilitación del título al considerar que vulneraba la Ley de Memoria Histórica, algo sobre lo que no se ponen de acuerdo los expertos ya que el título a pesar de que el nombre hace referencia al dictador no fue concedido durante el régimen, sino en la recién estrenada monarquía.  También la rapidez en la firma por parte del Ministro de Justicia, Rafael Catalá generó polémica. Catalá firmó la cesión el 31 de mayo justo un día antes de la moción de censura que desalojó al PP de La Moncloa. 

Jaime Martínez-Bordiú en el funeral en memoria de su abuelo en la Iglesia de San Francisco de Borja de Madrid 

Política a parte, Carmen está centrada en una relación sentimental. En este caso se trata de Timothy McKeague, un joven australiano de 32 años. Una vez más, las relaciones de nueva Duquesa de Franco sorprender en un entorno familiar más radicalizado que nunca y que tiene a su hijo como máximo estandarte. 

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