22 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Sofía Benítez exigirá más de 12 millones y medio de euros ante el Juzgado de Instrucción nº 2 de Sevilla en el juicio a celebrar el 24 y 25 de febrero

La hija extramatrimonial del ganadero Benítez-Cubero contra su hermano paterno por su millonaria herencia

Sofía Benítez Cubero.
Sofía Benítez Cubero.
Sofía Benítez fue reconocida hace cuatro años como hija del empresario ganadero José Benítez Cubero. Ahora exige doce millones y medio de euros en concepto de herencia a su hermanastro. Ambos, hijos del mismo padre, se verán las caras en el Juzgado nº 2 de Sevilla los días 24 y 25 de febrero. Sofía nació fruto de una relación del empresario con Rosario Reguera Hidalgo, una jornalera que trabajaba en una de las fincas de la familia.

Sofía Benítez Cubero era hija de una jornalera y desde hace cuatro años oficialmente también puede llevar el apellido de la famosa familia vinculada a la ganadería y las explotaciones agrarias en la provincia de Sevilla. Sofía consiguió ser reconocida hija legítima del ganadero José Benítez-Cubero. Ahora, se enfrenta a su hermanastro José por la herencia que le correspondeuna herencia de casi 12 millones y medio de euros. Los días 24 y 25 de febrero en el Juzgado de Instrucción nº 2 de Sevilla se enfrentará a su hermano de padre para reclamar la parte de herencia que, según ella, le pertenece. 

Al morir su padre, José Benítez-Cubero, siendo este aún muy joven todo pasó a los progenitores, que fallecieron años después. Se da la casualidad que ni el padre de Sofía ni su abuela paterna testaron, lo que hace tener derecho a Sofía a un 50% de lo correspondiente a cada una de las herencias de sus familiares directos. 

Su hermanastro José, por su parte, alega que compró las propiedades a sus abuelos cuando tenía 20 años, algo sorprendente, máxime cuando al ser su único descendiente legal en ese momento, no había duda de que todo, tarde o temprano, iba a ser suyo.

Sofía Benítez Cubero, enseñando una imagen de sus padres. 

Sofía y su hermanastro se verán las caras en los tribunales en los Juzgados de Sevilla el próximo 21 de marzo a las diez de la mañana. Una vista que puede cambiar su vida haciéndola pasar de ser una mujer con apuros económicos a convertirla en una millonaria terrateniente.

La historia de una relación 

La historia se remonta al año 1950 cuando la madre de Sofía, Rosario Reguera Hidalgo trabajaba como jornalera en las tierras que la familia Benítez Cubero tenía en la localidad sevillana de El Coronil. En esa época mantuvo una relación con José Benítez-Cubero Cañete de Beca, fruto de la cual nació Sofía el 10 de mayo de 1950. Benítez-Cubero y Reguera siguieron viéndose y nunca se desentendió de su hija. Incluso, en 1969, cuando Sofía estaba a punto de casarse, su padre quiso hacerse cargo de los gastos de la boda, pero la familia de su madre no se lo permitió. 

José Benítez-Cubero, hermanastro de Sofía. 

La historia de amor entre Rosario y el heredero de la familia Benítez-Cubero acabó por las presiones sociales de la época. Aunque José quería casarse, su padre no se lo permitió debido a las diferencias de clase. En 1970, el rico heredero fallecía con poco más de cuarenta años. Sofía, por su parte, aunque siempre supo la verdad, nunca quiso tomar acciones legales hasta que su madre falleció, lo que sucedió en 2004, porque no quería recordar esta parte de su pasado.

En 2015 el Tribunal Supremo confirmó la sentencia del Juzgado de Instrucción sevillano que dos años antes dictó que Sofía era hija de José Pérez Cubero. La defensa de la hija del millonario ganadero corrió a cargo de Fernando Osuna, todo un experto en estos temas, y recuerda para Elcierredigital.com el caso. “Hubo mucha mala fe por parte de la familia y eso se reflejó en la sentencia. Fue muy evidente que justo antes de empezar el proceso desenterraran los cuerpos de José Benítez-Cubero y sus ascendentes para incinerarlos. A todo el mundo le sorprendieron las prisas”, recuerda el abogado.

“Teníamos todo a favor. En la zona todo el mundo llamaba ‘La Cuberita’ a Sofía porque se sabía quién era su padre. En el juicio declararon cuatro o cinco alcaldes de El Coronil y ratificaron la historia de mi defendida. Además, estaba la prueba de ADN con su hermanastro que confirmó que eran hermanos al 99%”, puntualiza.

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