27 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Es la única hija que tuvo la soberana inglesa y estuvo junto a ella el último día de su vida y hasta la salida de su cuerpo de Escocia

Ana de Inglaterra, la más discreta descendiente de Isabel II: Un intento de secuestro y una candidatura al Nobel

Isabel II y Ana de Inglaterra.
Isabel II y Ana de Inglaterra. / La princes fue la única hija mujer que tuvo la soberana inglesa.
La princesa Ana se hja mantenido junto a su madre la reina Isabel II en Balmoral desde que se supo su salud había empeorado hasta que su cuerpo volvía desde Escocia hasta Londres. Ana es la única mujer de entre los cuatro hijos que tuvo la soberana británica y, aunque en los 70 gozó de cierta atención mediática, hoy es una mujer casi desconocida para los medios y ha conseguido huir de los grandes escándalos que han acosado a su familia.

Cuando el miercóles 7 de septiembre los médicos desaconsejaron a Isabel II presidir una reunión telemática desde el castillo de Balmoral, la soberana inglesa estaba acompañada de su hija Ana, la única fémica de entre sus cuatro descendientes, ha estado junto a su madre desde su fallecimiento hasta que el cuerpo de la monarca salió de Balmoral para ser velada en la catedral escocesa antes de llegar a Londres. A pesar de su papel en la Casa Real británica, Ana es hoy en día una mujer casi desapercibida. 

Ana nació 1950 y aunque era princesa no tenía el tratamiento de alteza real y así fue hasta que su madre lo decidió en 1987. Fue la princesa, segunda hija de Isabel II y Felipe de Edimburgo, víctima del machismo imperante en la época en la monarquía inglesa. Cuando su madre accedió al trono en 1952 pasó a ser la número dos en la línea de sucesión pero fue descendiento puestos tras el nacimiento de sus hermanos. En ese momento, en la sucesión al trono británico se primaba a los hombres frente a las mujeres. Algo que aún sucede en la corona española, por ejemplo. Dicen que Ana nunca llevó especialmente bien esta distinción y muestra de esto fue que en 1994 cuando su madre la nombró miembro de la Orden de la Jarretera se negó a ingresar como Dama y lo hizo como Caballero el motivo de ésto era que el papel de Caballeros y Damas es completamente distintio en esta orden. 

Desde joven la princesa Ana se destacó por se una importante amazona y consiguió grandes éxitos deportivos llegando a representa al Reino Unido en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976, siendo el primer miembro de la realeza británica en participar en unas olimpiadas. La hípica siemre ha sido su gran pasión y llegó a ocupar la presidencia de la Federación Ecuestre Internacional entre 1986 y 1994 puesto en el que fue sucedida por la Infanta Pilar de Borbón

Boda de Ana y Mark Philips en 1973. 

La hípica la llevó a conocer a su primer marido, el capitán del ejército Mark Philips que había particidado en las Olimpiadas de Munich en 1972. El amor entre el militar y la princesa recordó a la polémica relación que había vivido su tía la Princesa Margarita con Peter Townsend en los años cincuenta y que la enfrentó a su hermana la Reina Isabel que no autorizó el matirmonio. El asunto sentimental se convirtió en un asunto público y objeto de opiniones encontradas entre los periódicos progresistas y los conservadores. 

Con su hija Ana, Isabel II se mostró más comprensiva y autorizó la boda que fue el primer enlace real británico retransmitido por televisión. Todo un éxito de la BBC que compartió su señal con casi todas las televisiones de Europa, América además de Japón y Australia. Una repercusión mediática de la que siempre huiría la única hermana de Carlos III. 

De su matrimonio nacerían Zara y Peter Philips. Aunque no tenían derecho a título nobiliario la reina quiso otorgárselo a sus primeros nietos. Algo a lo que se negó la princesa Ana alegrando que prefería que sus hijos fueran plebeyos. 

En los años ochenta fue adquieriendo un segundo plano en los medios, coincidiendo con la llegada de Diana de Gales y Sarah Ferguson a la familia real. Nunca tuvo la princesa una buena relación con sus cuñadas. Mientras las andanza matrimoniales de éstas ocupaban las revistas, Ana tenía sus propios problemas en su casa. 

La hípica siempre ha sido su gran pasión. 

En 1985 supo que su marido acababa de tener una hija extramatrimonial. Fue la culminación de una crisis matrimonial que llevaban años arrastrando. De hecho, un año antes el exguardaespaldas Peter Cross contó a los tabloides ingleses cómo había sido su relación sentimental con la princesa.  

La herida de muerte para el matrimonio de la princesa llegó cuando inició una relación con el oficial de la Marina Timothy Laurence. En 1992 el Gobierno anunció su divorcio. Al ser el primero entre los hijos de Isabel II fue un escándalo. Sin embargo, ese mismo año le sucederían los divorcios de Carlos y Diana y Andrés y Sarah, lo que hizo que el foco, como una constante repetida en su vida, se alejara de ella para centrarse nuevamente en sus hermanos. 

Ana y Timothy se casaron el 12 de diciembre de 1992 en Escocia en una ceromonia que pasó desapercibida para los medios de comunicación que apenas se hicieron eco del acontecimiento al que no asistieron los miembros de la Familia Real. 

Intento de secuesto y candidtaura al Nobel

Algunos medios y escritores han asegurado que la princesa Ana es el miembro de la Casa Real británica con ideas más progresistas y que, incluso, en reuniones familiares no ha tenido problemas en mostras sus opiones políticas delante de mandatarios. Una polémica de tinte político que la rodeó fue cuando durante la visita de Donald Trump al Reino Unido en 2018 en la recepción real se negó a saludar al entonces presidente de Estados Unidos y a su esposa Melania. Un asunto que fue muy criticado por algunos periódicos británicos. 

Ana con Timothy Lauwrence. 

En 1974 Ana y su entonces marido Mark Philips vivieron un momento complicado. Cuando se drigían en coche al palacio real, otro vehículo los interceptó y un hombre disparó desde ese coche hieriendo al chófer y al aguardaespaldas de la princesa. Ya parado el hombre intentó que la hija de Isabel II la acopañara. Ésta se negó e intentó razonar con él diciendo que si les dejaba irse no le pasaría nada. El hombre fue finalmente detenido y nunca trascendió el motivo de su intento de secuestro llegando a hablarse de que era un perturbado, aunque otros medios apuntaron, sin pruebas, a que el asunto estaba motivo por la indepencia de Irlanda del Norte, un asunto muy candente en el Reino Unido de los años 70.

Más allá de la hípica y los amoríos que la llevaron a la prensa del corazón, la princesa Ana siempre ha estado implicada en causas sociales. Ha sido una de las grandes valedoras de la ONG Save the Children. Por su lavor llegó a ser candidata el Premio Nobel de la Paz en 1990. Sin embargo, la Academia Sueca se dedició por el entonces líder de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov. Un líder fallecido recientemente que, como su la madre de Ana, representan parte sustancial de la historia del siglo XX. 

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