08 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El hijo no reconocido de Juan Carlos I asegura que “no busco nada ni quiero nada, solo hago lo que me dicta mi conciencia”

La hija de Josep Cusí a Albert Solá, supuesto hijo del Rey Emérito: "Mi padre y tu padre son hermanos no reconocidos legalmente, pero sí reconocidos a la sombra"

Exclusiva Al la izquierda Josep Cusí y a la derecha Juan Carlos I.
Al la izquierda Josep Cusí y a la derecha Juan Carlos I.
Albert Solá, bautizado por sus vecinos y amigos como “monarca”, realiza nuevas confesiones sobre el Rey Emérito, a quien él llama “mi padre”. Solá publicó hace unos meses su libro “El Monarca de la Bisbal” (Ediciones B), en el que relataba los pormenores de su vida, su costoso esfuerzo en busca de su identidad. Él aseguró que la había encontrado. Aún así, nada ha cambiado para él. Sigue trabajando como camarero en un bar. No busca nada más. Ahora, habla de una visita que ha tenido.

Albert Solá nació en Barcelona en 1956, en una familia de la alta burguesía catalana, en una de las zonas más ricas. Con tres meses le llevaron a Ibiza donde fue cuidado por una pareja. Después, regresó a Barcelona  hasta que con ocho años es adoptado por un matrimonio humilde que vivía en  una masía de Sant Climent de Peralta. Los Solà Jiménez se convierten en sus padres adoptivos.  Y ahí, año tras año, a medida que va creciendo, “empieza a sospechar de que hay algo extraño en su vida”.

En su libro, Solá confesaba que “en 2001, un juez de Barcelona, fue quien me dijo todo, con nombre y apellidos aunque de manera extraoficial quén era mi padre”.  Ahora, durante una entrevista, Solá realiza a unas revelaciones diferentes sobre el Rey Emérito.

-¿Cómo ha cambiado tu vida tras el libro?

Mi vida, en general, no  ha cambiado nada. Sigo haciendo lo mismo.  Pero el libro me ha ayudado personalmente mucho. Y además, me ha demostrado que lo que he dicho en él no ha sido rebatido por nadie. No quería hacerlo al principio, como ya comenté, pero me alegro de haberlo publicado, me ha servido para demostrar la verdad de toda la información y datos que tenía. No tengo,  lo digo siempre, intención de hacer daño a nadie, ni de tocar nada ni a nadie. La verdad no se puede rebatir.  Es cierto que a partir del libro  sí han surgido otros movimientos alrededor como una visita que tuve. 

-¿Qué pasó en esa visita?

Un día normal, sobre las siete de la tarde, yo estaba trabajando en el bar, y un par de señores muy bien vestidos, con ropa informal, se acercaron a mí y me dijeron  que venían a verme. Yo les dije que tenía mucho trabajo y seguí con lo mío. Pero mi jefe que lo había oído, me animó a ir a ver qué querían. Me acerqué y les saludé. Me dijo entonces uno de ellos que era el yerno de Josep Cusí. Yo, en ese momento me quedé igual, no caí. Pero él me aclaró que su suegro fue el armador del Bribón que "durante 40 años hizo las regatas con  tu padre, el Rey Emérito".  Me preguntó si podíamos hacer una foto. Le dio entonces el móvil a su compañero quien nos hizo un par de fotos. Después fue a hacer otra  fotografía a la portada de mi libro, que tengo enmarcada en el bar.

Albert Solá. 

-¿Tiene usted esas fotos?

No. Yo tenía mucho trabajo y todo fue muy rápido. Al parecer envió las fotos a su esposa. De hecho, a continuación, realiza una llamada y me comenta  que es su esposa y me dice que si puede hablar conmigo. Ella me saluda al teléfono y me pregunta si me puede  llamar  primo hermano. Le contesto afirmativamente y me asegura: “Mi padre y tu padre son hermanos, no reconocidos legalmente, pero sí reconocidos a la sombra. Don Juan los iba introduciendo  y mostrando poco a poco como tales”.  Eso me sorprendió mucho y me hizo qué pensar. Si los había enviado alguien o no....

-¿Ha habido más visitas de este tipo?

He tenido muchas visitas, pero tan directas como esta, no, nunca. Me llamó mucho la atención. 

-¿Qué hizo entonces?

En cuanto pude, busqué  imágenes de él porque no lo tenía presente, y me quedé realmente impresionado. Me quedé marcado al ver las fotos.

-¿Por qué cree que vinieron?

Pues pienso que puede haber sido por varias razones. Quizá por curiosidad de las personas, o simplemente iniciativa del yerno de Cusí, porque el amigo con el que vino vive cerca de aquí, en un pueblo de Girona. Yo sigo sorprendido, no sé la razón por la que vinieron. Quizá empiezan a reconocerme aunque no oficilamente, porque la Justicia no lo ha hecho.

-¿Cree que realmente son quienes decían ser?

En 2001 se cerró mi historia. Se confirmó entonces lo que ya dije, que era el hijo de don Juan Carlos. Aún hoy sigo confirmando día a día que tengo algo detrás. Esa especie de “mano protectora” que siempre he sentido. Yo, por ello, nunca haré daño a mi padre, nunca.

Josep Cusí tiene cuatro años más que el Rey Emérito y estudió Ingeniería Electrónica en en Tarrasa.

Josep Cusí nació en Barcelona en 1934 y empezó a participar en regatas en  1972. Fue ahí  cuando conoció a Don Juan Carlos. Primero competían en barcos rivales, hasta que comprobaron que lo harían mejor juntos, compitiendo en el mismo barco, el Bribón II, el Rey como patrón y Cusí de armador y tripulante. Desde entonces, Cusí se mantuvo a su lado como un fiel amigo. En los últimos años su amistad se ha reforzado mucho más. 

-¿Por qué hace esta confesión ahora?

Lo hago porque creo que es el momento. He esperado mucho. Y lo he pensado mucho. Mi conciencia me dicta decir la verdad. Creo que es ya el momento. No considero que haga mal a nadie. Puede ser malinterpretado, sí, pero lo bonito es que, a la edad que tienen, pueda conocerse ya por todos. Josep Cusí me parece que es una buena persona, sólo con ver sus fotos, me parece  buena persona. No pretendo hacer daño, de verdad,  pienso sólo que sería bonito que pudieran ya disfrutar en libertad. Lo hago con la mejor intención. Si se molestan, lo sentiré mucho. Pero no lo hago con ese deseo. Lo aseguro.  

-¿Por qué escogerle a usted para contárselo?

No lo sé. Lo que sí he hecho es sopesar mucho la decisión de hacerlo público. Fue todo muy rápido, ni me dijeron nombres ni me dieron números de teléfonos. La persona que vino serían de mi edad, aproximadamente, y de mi estatura.  Yo obro de buena fe. Ellos no se escondieron en ningún momento, se mostraron abiertamente en público y me hablaron en el bar, no estaban preocupados por ser discretos.  Yo no moví un dedo. Ellos me vinieron a buscar.

- ¿Hablaron de volver a  verse o de hablar en alguna ocasión?

Me comentaron que les haría ilusión volver a verme en persona. No sé ni en qué circunstancias ni dónde sería.  Yo iría sin ningún problema a otro encuentro.  Para mí, en los cuarenta años que llevó luchando por este reconocimiento, esta visita ha supuesto una gran ilusión, es la mejor noticia que he recibido. Lo que la Justicia no me reconoce, al menos alguien cercano a la familia da un paso adelante.  A partir de la publicación del libro, este encuentro es lo mejor que me ha pasado.

-¿Cuál es su intención, Albert?  

No pretendo hacer daño a nada ni nadie, ya lo he dicho siempre. Me sale del corazón y lo he sopesado mucho, lo he pensado mucho. Este señor me parece muy buena persona. No quiero hacer daño a nadie. Insisto, quiero que puedan vivir abiertamente. No tengo ningún interés en nada, y el rey Felipe VI tiene mi total apoyo siempre hasta el final de mis días. Ya lo digo siempre. No quiero nada. Yo toco solo la parte humana. Yo solo tengo agradecimiento y ningún rencor hacia el Rey Emérito, quien digo que es mi padre.

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