11 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

AUNQUE LA CASA REAL BRITÁNICA INTENTÓ FRENAR LA NOTICIA DEL DIVORCIO ANTE UNA CONVOCATORIA ELECTORAL LA PRENSA DESCUBRIÓ LOS AMANTES DE LA DUQUESA

Andrew de Inglaterra y Sarah Ferguson: Las infidelidades que dieron origen al cisma en el Palacio de Buckingham

Andrew de Inglaterra.
Andrew de Inglaterra.
Los grandes protagonistas de la Historia han llenado páginas de libros, ocupan estatuas en lugares públicos o se utilizan sus nombres para bautizar calles, edificios y hasta hoteles. Paralelas a sus vidas están las de sus amantes. Hombres y mujeres que asistieron desde la retaguardia doméstica a los grandes acontecimientos. Los hubo desinteresados, arribistas, enloquecidos, conspiradores y hasta espías. Observaron el devenir de la política desde la atalaya de lo íntimo.

El Príncipe Andrew de Inglaterra, hijo de la reina Isabel II, anunció este miércoles que “abandona sus actividades públicas” debido al escándalo en el que se ha visto envuelto por su relación con el magnate estadounidense Jeffrey Epstein, quien se suicidó en prisión tras ser acusado de abuso de menores.

“Me ha quedado claro durante los últimos días que las circunstancias relativas a mi antigua asociación con Jeffrey Epstein se han convertido en una gran perturbación para el trabajo de mi familia y el valioso trabajo que realizan las muchas organizaciones y organizaciones benéficas que apoyo con orgullo”, ha dicho en un comunicado.

Sarah y Andrew el día de su boda. 

No es la primera vez que un escándalo de Andrew hace tambalearse a la Casa Real. Hace más de un cuarto de siglo, las infidelidades de Sarah Ferguson provocaron uno de los momentos más delicados de la monarquía británica. Las elecciones generales de 1992 en el Reino Unido se celebraron en abril de ese año, y la separación del Príncipe Andrew y Sarah Ferguson se produjo en mayo. Se intentaba evitar que la noticia surgiera antes de las votaciones para no enturbiar la vida política.  Sin embargo, la ruptura del matrimonio fue anunciada por escandalosas filtraciones que dominaron los titulares en la prensa las semanas previas a la cita electoral. En enero de 1992, aparecieron fotos de la Duquesa de York de vacaciones con el financiero estadounidense Steve Wyatt. Las fotografías eran de 1990 y mostraban a la duquesa, apodada por los medios como Fergie, con el señor Wyatt junto a la princesa Beatriz y la princesa Eugenia, que entonces eras unas niñas.

Las imágenes mostraban a Fergie y al señor Wyatt relajándose juntos en Marruecos. Sin embargo, una imagen en particular que mostraba al financiero que sostenía a una joven princesa Beatriz se consideró especialmente irrespetuosa para el Príncipe Andrés.

Luego, en marzo de ese año, el Palacio de Buckingham se vio obligado a anunciar la decisión del Duque y la Duquesa de York de divorciarse. La noticia se produjo el mismo día en que el Parlamento se disolvió antes de las elecciones generales.

Steve Wyatt con la Princesa Eugenia. 

El biógrafo real Ben Pnimlott, en su libro de 1997 La reina, escribió: “El comunicado indicaba que la decisión había sido tomada por la Duquesa, y que era su responsabilidad”. Según este libro, los asesores de la Familia Real culparon a Fergie por la filtración, y se dijo que la Reina estaba “furiosa” con la Duquesa de York en ese momento.

La imagen de Sarah Ferguson quedó dañada y cuando en el proceso de divorcio realizó peticiones económicas, en los primeros meses de 1996, era considerada junto a Camilla Parker una de las mujeres más odiadas del Reino Unido.

Sin embargo, uno año después, cuando pasaron unas semanas de su fallecimiento, se supo que la princesa Diana había sido responsable de filtrar las noticias a la prensa, con el fin de  favorecer el divorcio de sus cuñados, harta de ver sufrir a su amiga Sarah en un matrimonio que, como el suyo, no marchaba bien.

Sarah, al igual que Diana, aguantó durante años la persecución de los fotógrafos. Tras anunciarse la separación de los Duques, Fergie fue ‘cazada’ de nuevo con otro empresario estadounidense, John Bryan. En esta ocasión el lugar era Saint Tropez y las imágenes pasarían a la historia sobre todo por aquella en la que aparecía el empresario chupando los dedos de los dedos de los pies de la Duquesa. Este nuevo escándalo erosionó aún más la percepción que de Sarah, tenían los ingleses.

Esta imagen destrozó la visión que los ingleses tenían de Sarah Ferguson. 

Sarah alejada de la vida oficial se ganaría la vida a partir de entonces siendo imagen de productos adelgazantes, vendiendo suculentas exclusivas y jugando al despiste sobre su relación con su ex marido ya que los rumores sobre si alguna vez volvieron a estar juntos, nunca les han abandonado.

El peor momento de Sarah Ferguson fue cuando en 2010 fue captada por una cámara oculta ofreciendo contactos con el Príncipe Andrew a cambio de 500.000 libras esterlinas. Un año más tarde, se reveló que la exduquesa de York había aceptado 15.000 libras de Epstein para pagar sus deudas. Un nombre, el de Epstein, que parece perseguir más allá de la muerte al matrimonio real. 

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