21 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

M.A. Gordillo compró la foto para Interviú: "Coto Matamoros se presentó en mi despacho, me ofreció el material y vi que era interesante y lo publiqué"

Mar Flores y el Conde Lequio en la cama, veinte años de la portada que cambió muchas vidas y escandalizó a todo un país

Fue otra portada histórica. Hace dos décadas que la vida de una serie de personajes cambió para siempre con esa exclusiva de Interviú. Los protagonistas de la portada eran el Conde Lequio y Mar Flores posando en una cama. Las imágenes se habían tomado dos años antes cuando eran pareja en secreto y Mar era la novia oficial del empresario Fernando Fernández Tapias. Una infidelidad que fue todo un escándalo nacional. Una sentencia hace irreproducible hoy la portada.

Enero de 1999, una portada de Interviú puso patas arriba los cenáculos de la alta sociedad y de la farándula en nuestro país. ¿Qué contenía la imagen? No había ningún desnudo. Tan solo un hombre y una mujer abrazados en una cama, pero rezumaban erotismo. No hubiera tenido nada de particular si Mar Flores y Alessandro Lequio no fueran protagonistas entonces día sí y día también de las portadas del cuore. Las fotos habían sido tomadas dos años antes. Ambos tenían pareja, pero la España profunda de final de milenio la crucificó solo a ella por la infidelidad.

Esta portada fue un punto álgido de la popularidad de Mar Flores, quien se había pasado toda la década de los 90 acumulando motivos para ser un personaje público. Posiblemente, fue una de las mujeres más bellas, lo sigue siendo, de la época. También una de las más polémicas. Nacida en Usera en 1969, Mar se propuso llegar a ser una mujer popular y desclasarse hacia arriba. Pero no hay flor sin espinas.

En sus primeros años se inventaba títulos de belleza que no tenía como Miss Andorra y hasta relaciones como con un príncipe alemán. Se dejaba caer por todas las fiestas de la capital para dejarse ver y fotografiar. Poco después vivió un corto romance con Bertín Osborne que le hizo ocupar la primera portada de Interviú de su vida y acabó encontrando trabajo como presentadora en Telecinco.

Tras un breve matrimonio con el italiano Carlo Costanzia, con el que tuvo un hijo, Mar dio el salto a la verdadera fama tras iniciar un romance como el empresario Fernando Fernández Tapias. El naviero gallego llegó a ser presidente de la Comisión del Mercado de Valores y en la actualidad es vicepresidente del Real Madrid. El empresario dejó a su segunda esposa para unirse a la polémica modelo. Él la introdujo en los ambientes del poder y le presentó a personas poderosas e influyentes como Luis María Ansón, Alberto Ruiz Gallardón, entonces presidente de la Comunidad de Madrid o Eduardo Zaplana, presidente de la Comunidad Valenciana.

Dicen que fue Fefé el que movió hilos para que Mar cambiase de imagen e incluso protagonizó una de las entrevistas más polémicas del histórico Tómbola en enero de 1998. Contra la costumbre y el tono del formato, los colaboradores fueron por primera vez suaves con un invitado. El objetivo era trocar la imagen que se tenía de Mar. Ella, por su parte, no se cortó a la hora de criticar a Alessandro Lequio, hombre que con el que se la relacionaba intermitentemente desde 1996.

Mar Flores y Fernández Tapias. 

También en ese momento de su vida consiguió la de Usera cumplir un sueño largo tiempo acariciado: debutar como actriz de cine. Fue en Resultado final. El filme estaba dirigido por uno de los genios del cine español: Juan Antonio Bardem. Él llevaba años buscando financiación y el precio a pagar fue que Mar fuese la protagonista.

La película fue todo un fracaso. Tanto que algunos críticos la acabaron llamando Resultado fatal. Un título premonitorio para su relación con Fernández Tapias. Al estreno del filme ya acudió con su nuevo acompañante: Cayetano Martínez de Irujo, el Conde de Salvatierra, el hijo de la Duquesa Cayetana. El estreno tuvo también su anécdota polémica: alguien pintó los carteles de la película en plena Gran Vía escribiendo “puta” la noche antes del estreno.

La relación entre el Conde y la modelo no gustaba nada a la Duquesa, aunque éste la impuso e incluso estuvo en la boda más sonada del momento: la que unía a Fran Rivera con Eugenia Martínez de Irujo en la catedral de Sevilla. Una asistencia que muchos interpretaron como un triunfo de Mar. Dos meses después todo cambiaría.

Las fotos de la polémica

La publicación de las fotos en Interviú fue el escándalo del momento y la vida de los implicados cambiaría radicalmente. Mar sufrió un ataque de ansiedad y Cayetano se mantuvo a su lado, pero finalmente la relación se rompió. Especialmente dura era la foto en la que una Mar sonriente junto a Lequio mostraba un número del semanario Blanco y negro donde aseguraba que quería tener un hijo con su novio oficial, Fernández Tapias.

Los nombres de personajes populares se cruzaron en un escándalo cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días. De hecho, la fama del clan Matamoros arranca en ese momento. “Coto Matamoros se presentó en mi despacho y me ofreció el material y vi que era interesante y lo publiqué”, rememora Miguel Ángel Gordillo, jefe de compras de Interviu durante décadas, para elcierredigital.com. “No recuerdo sí estaban en connivencia los hermanos o no y el precio tampoco lo recuerdo -se habló de 30 millones de pesetas-”, cuenta Gordillo.

Kiko y Coto Matamoros durante años han mantenido versiones divergentes. Según Coto, vendió las fotos tras robárselas a Kiko de su caja fuerte para vengarse de Mar por haberle despedido, ya que hasta entonces Kiko era su representante. Kiko sin embargo siempre ha asegurado que él no sabía nada del asunto hasta que supo de la publicación. “Coto hizo una portada a la semana siguiente diciendo que él había vendido las fotos. Luego hizo una fiesta en la que todo el mundo llevaba una camiseta con la portada. Incluso la Obregón”, sigue recordando Gordillo.

Las idas y venidas de Lequio y Mar, portada de las revistas del corazón. 

Un cruce de venganzas y declaraciones que incluso llegaron a los tribunales. Ana Obregón, ex de Lequio, llegó a declarar en Crónicas Marcianas, programa en el que diariamente se hablaba del escándalo, que el entonces novio de Mar, Cayetano, quería meter droga en la maleta del italiano para tenderle una trampa. Cayetano demandó a Ana, que tuvo que pedir disculpas en una rueda de prensa varios años después. Hay que recordar que Ana y el hijo de la Duquesa habían sido pareja en los ochenta. Una vez más los mismos nombres se cruzaban en un culebrón en la vida real.

“No sé por qué Mar se dejó sacar esas fotos. Supongo que en esos años Fernández Tapias era la cara A, la solución económica y Lequio, la B, la pasión. Era un hombre más joven y más atractivo” apunta Gordillo. “Lequio en aquella época vendía mucho. Unos meses más tarde publicamos su famoso desnudo. Al principio en la revista no querían porque era el primer desnudo masculino, Bertín Osborne, no vendió lo esperado. El de Lequio fue un boom. Lo hizo por dinero y, supongo, que por vanidad masculina porque, aunque algún truco había, estaba bien dotado. Fue el primero. Luego muchos se animaron a enseñar el rabo”, recuerda.

El desnudo de Lequio trajo cola en 1999. 

Veinte años después, la vida de todos los protagonistas ha cambiado. Lequio vive alejado de las portadas, Fernández Tapias se casó con una ex amiga de Mar, Nuria González, y la propia Flores vive hoy una relación de idas y venidas con el millonario mexicano Elías Sacal y sueña con volver al cine. Tras el escándalo vivió años alejada de los medios tras su matrimonio con un antiguo novio de juventud, Javier Merino, dueño de Fortuny, con el que volvió a ser madre y tuvo unos años de estabilidad sentimental. Una Mar Flores muy distinta de aquella joven que acabó siendo protagonista, y víctima, de una red de venganzas cruzadas.

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