22 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

El país heleno es una República desde que, mediante referéndum, se cambió la forma de Gobierno y el Rey Constantino y su familia partieron al exilio

Grecia odia a su exfamilia Real: Profanan las tumbas de los padres de la Reina Sofía

Doña Sofía y sus hermanos, Irene y Constantino y su cuñada Ana María de Dinamarca.
Doña Sofía y sus hermanos, Irene y Constantino y su cuñada Ana María de Dinamarca.
Grecia es una República desde que mediante referéndum se cambió la forma de Gobierno y el Rey Constantino y su familia partieron al exilio. Desde entonces, 1974, el recuerdo de la dinastía real que tomó el apellido del país heleno, no es grato en ese lugar. Sólo unos días después de conocerse que se celebrará una nueva pretendida boda real que unirá al Philipos de Grecia con Nina Flohr, se supo que la tumba de los padres de la Reina Emérita fue saqueada.

La Reina Sofía está acostumbrada a recibir malas noticias. La última llegaba desde su país de origen, Grecia, y tenía como protagonistas a sus padres, los Reyes Pablo y Federica. La tumba de sus progenitores en el Palacio Real de Tatoi habían sido profanadas.

Según publicó la prensa internacional, unos delincuentes se adentraron en el palacio de Tatoi, a las afueras de Atenas, y destruyeron las tumbas de los padres de la Reina Emérita. Dicho palacio es donde pasó toda su infancia y al que vuelve siempre que puede para encontrarse con los suyos. El gobierno de Grecia denunció lo ocurrido y ha anunciado su intención de restaurar los destrozos.

Lo cierto es que la relación entre el país heleno y la que fuera su familia real no ha sido precisamente idílica. El rechazo de gran parte de la población griega a su último monarca y su familia sigue estando presente y se ha manifestado con acciones tan desagradables como éstas al saberse que el país será el escenario de una nueva pretendida boda real. El hijo menor del rey Constantino y la reina Ana María, el príncipe Philippos, de 34 años, contraerá próximamente matrimonio con su pareja, la suiza Nina Flohr, de 33.

 

Tumba del Rey Pablo, profanada en Tatoi (Atenas). 

De celebrarse en Grecia sería la segunda boda de un descendiente del último Rey en celebrarse en suelo heleno. Hace una década, el 26 de agosto de 2010 la isla de Spetses fue el escenario de la espectacular boda entre el príncipe Nicolás y Tatiana. El compromiso de Tatiana y Nicolás se anunció el 28 de diciembre de 2009, por la oficina del Rey Constantino en Londres. Al príncipe le acompañaron a una Iglesia de San Nicolás decorada con banderas griegas y flores, su madre y las damas de honor. Estas nupcias generaron mucha polémica por el uso que los contrayentes hicieron de las insignias nacionales en un país que eligió mediante referéndum la república como forma de Gobierno.

Una familia real en el exilio

Cuando en 1962, Sofía se casó con Juan Carlos ella pertenecía a una casa reinante y él no. Una década después el asunto se daría la vuelta y Juan Carlos sucedía al dictador Francisco Franco en el trono de España y Constantino II de Grecia, su cuñado, estaba en el exilio.

Un Golpe de Estado militar en 1967 hizo que el monarca se ganase las antipatías del mundo entero. Seis meses después intentó un contragolpe, pero salió mal y los militares le enviaron a la embajada helena en Roma. Seguía siendo el Rey, pero de facto no tenía ningún poder. El 1973 fue depuesto.

Un año después, tras la caída del régimen militar, se organizó un referéndum democrático para decidir la forma de Estado. La campaña republicana fue un éxito. No usaron para pedir la república la imagen del Rey sino la de su madre, la Reina Federica. “Si votáis que sí, vuelve”, rezaban los carteles republicanos sabedores del mal recuerdo que había dejado la Reina en su país. Ésta junto a su hija Irene se fueron al exilio en la India. Constantino tras rechazado por el país de origen de su mujer, Ana María de Dinamarca. Hoy viven en Londres.

La Reina Federica de Grecia. 

Desde entonces las relaciones entre las autoridades griegas y la que fuera su Familia Real no han sido fáciles. Cuando en 1981, la Reina Federica falleció en Madrid, después de muchas negociaciones el gobierno heleno consintió que los miembros de la familia visitaran durante 24 horas el país para enterrar a la Reina en Tatoi.

En esos años la imagen internacional de la familia era pésima. Salvo en España donde, de refilón, se beneficiaban a la omertá informativa que durante años primó sobre todo lo que tenía vinculación con Zarzuela. En nuestro país vive exiliada, desde 1981, la Princesa Irene de Grecia, hermana y gran apoyo de la Reina Emérito.

De Grecia, pero no príncipes

Lo cierto es que durante años se prohibió a cualquier miembro de la familia real helena pisar el país y, tal vez por este motivo, los Reyes de España no visitaron oficialmente el país hasta 1998, aunque ya entonces, Doña Sofía para este país no era una princesa sino la mujer de un Jefe de Estado con el que Grecia tenía relaciones comerciales y diplomáticas.

Cuatro años antes de esta histórica visita, la Justicia europea autorizó que algunas propiedades incautadas a la familia de Grecia fueran devueltas al Rey Constantino. Por otro lado, el país llegó a un acuerdo con la familia griega. Constantino y demás familia podrían volver a pisar suelo griego siempre y cuando renunciasen a cualquier interés sobre el trono griego y se abstuviesen de influir en la política interna del país. 

Philipos de Grecia y Nin Flohr. 

Si pueden usar, sin embargo, el artificial apellido de Grecia que la dinastía griega se colocó para poder así estar más cercanos a un pueblo que nunca les sintió del todo como propios. Sin embargo, esa falta de título principesco no ha amilanado a Constantino que, sabedor de que esos títulos artificiales se cotizan bien entre los millonarios americanos, que no distinguen entra una monarquía real y una de Disney y que ha reportado unos cuantos braguetazos: Alexia y Pablo, Pablo y Marie-Chantal Miller, Nicolás y Tatiana Blactick y, ahora, Philipos y Nina Flohr.

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