12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Quiso conocerla aprovechando el viaje a Argentina: a los 92 años sigue presentando el programa 'Almorzando con Mirtha Legrand' en antena desde 1968

La preferida de la Reina Letizia: La mítica Mirtha Legrand y sus escándalos en la TV argentina

Mirtha Legrand
Mirtha Legrand
El viaje de los Reyes de España a Argentina ha provocado que Mirtha Legrand sea la involuntaria protagonista. Legrand es una de las grandes estrellas de la televisión de América. Desde hace más de cinco décadas presenta el mismo programa en Argentina que ha pasado por distintos canales. Mirtha, de 92 años, fue también una popular actriz cinematográfica en los años 40 y 50, en algunos filmes junto a su hermana gemela Silvya. Es un ídolo para la reina.

La visita de los Reyes de España a Argentina ha tenido una protagonista inesperada. Se trata de Mirtha Legrand que desde hace décadas es la presentadora de televisión más popular del país. Según varios medios argentinos, la Reina Letizia habría solicitado conocer a la estrella televisiva. La propia Legrand se ha mostrado encantada. Según se ha publicado fue la Primera Dama, la esposa de Maucio Macri, quien llamó a Mirtha para comunicarle el deseo de la Reina española.

Mirtha Legrand es uno de los mayores mitos del mundo del espectáculo en Argentina. Rosa María Juana Martínez Suárez nació, como gemela de Silvia, el 23 de febrero de 1927 en Villa Cañas, hija de unos inmigrantes españoles. Con tan solo 14 años debuta en el cine junto a su hermana Silvia. Juntas vivieron la Edad de Oro del cine argentino, la década de los cuarenta. Mirtha y Silvia protagonizaron varias películas de corte juvenil. La pequeña señora de Pérez (1.944) le permitió convertirse en una actriz alabada por la crítica y reclamada por algunos de los mejores cineastas de la época. Con uno de ellos, Daniel Tinayre, de origen francés, se casaría en 1946 y tendría dos hijos. Su matrimonio fue uno de los más estables del mundo de la farándula en Argentina y duró hasta el fallecimiento de Daniel en 1994.

Mirtha y Silvia Legrand en los primeros años cuarenta. 

Su carrera actoral se prolongó hasta finales de los cincuenta participando en exitosos filmes como la secuela de su gran éxito La señora de Pérez se divorcia (1945), El retrato (1947) o La vendedora de fantasías (1951). También es especialmente recordada Vidalita (1949) coprotagonizada por Narciso Ibáñez Menta, que fue retirada de las pantallas por la censura peronista y no pudo verse en los cines hasta mediados los años sesenta. En 1952 viajó a España, el país de sus padres, para rodar la zarzuela cinematográfica Doña Francisquita.

A su vuelta a Argentina rodó La de los ojos color del tiempo y La pícara soñadora. Esta última fue un sonado fracaso y Mirtha intuyó que necesitaba incorporarse a las nuevas corrientes que triunfaban en el cine argentino influenciado por el neorrealismo italiano y la nouvelle vague francesa. Lo consiguió en parte gracias al éxito de En la ardiente oscuridad (1958) pero sus siguientes filmes no tuvieron la misma repercusión. Solo La cigarra no es un bicho (1963) rodada junto a su amiga Amelia Bence, exmujer del actor español Alberto Closas, fue valorada por la crítica. Se retiró del cine tras terminar Con gusto a rabia en 1965 después de un cuarto de siglo dedicada al séptimo arte.

Tras protagonizar la telecomedia Carola y Carolina, las hermanas viceversa junto a su hermana gemela Silvia, el Canal 9 le ofreció a Mirtha presentar una serie de programas bajo el nombre Almorzando con las estrellas. La idea era sencilla: Mirtha entrevistaba a los invitados mientras comían. El estilo de Legrand pronto la convirtió en la comunicadora de referencia. Su programa se ha mantenido en el aire desde 1968 y por él han pasado todas las estrellas de habla hispana, así como personajes de Hollywood, científicos o Premios Nobel. Los políticos también sabedores de su influencia se morían por ser recibidos en el programa de Mirtha.

Cinco décadas de polémicas y censuras

Sin embargo, los cincuenta años del programa de Legrand no han estado exentos de polémicas. En 1972 la presentadora se despidió del programa con la frase: “¡Qué lindo debe ser trabajar en un canal donde uno tenga libertad!”. Al día siguiente Mirtha fue relevada de la presentación del programa y unos meses más tarde acabó firmando por el Canal 13 retomando el mismo programa, pero ahora bajo el título Almorzando con Mirtha Legrand.

El 12 de septiembre de 1974 el ciclo de programas volvió a sufrir un episodio de censura. En este caso bajo el Gobierno de Isabelita Perón. La actriz Soledad Silveyra expresó su disgusto ante el hecho de que solo trabajasen actores relacionados con el peronismo desde que el General Perón había vuelto al poder un año antes para ser sustituido por su viuda. El programa dejó de emitirse y el 2 de octubre, Mirtha tuvo un encuentro con la presidenta y con el siniestro José López Rega, el hombre que de facto dominaba la República. La Legrand no volvió a antena hasta julio de 1976, tres meses después del Golpe de Estado militar que padeció argentina.

Durante los seis años de dictadura el programa de Legrand se emitió obteniendo gran éxito de audiencia. Años después muchos echarían en cara a la comunicadora que nunca diera voz a los oprimidos por el régimen de Videla. Desde 1980 el programa cambiaría de canal de emisión en varias ocasiones, casi siempre por desacuerdos económicos entre la estrella y las empresas.

En 1990 nuevamente la polémica se cruzó en el camino de Legrand cuando decidió dedicar varios programas a la situación de los homosexuales en Argentina. Psicólogos, activistas gays y transexuales y legisladores desfilaron por el programa ante las quejas de las facciones más conservadoras del país que acusaron a Legrand de hacer televisión escandalosa.

En 1997 la mítica actriz y cantante de tangos Tita Merello llamó por teléfono al programa para confesar a Mirta que había tenido un affaire con su marido Daniel Tinayre en el pasado. También fueron polémicas en esta década las visitas de los presidentes Raúl Alfonsín y Carlos Menem. El tono cáustico de Legrand en sus entrevistas generaron muchos comentarios.

En el año 2000, Mirtha decidió dejar de hacer un programa diario para tener una edición semanal nocturna, aunque un año después volvió a su versión diaria. En la primera década del siglo XXI las polémicas siguieron rodeando a la presentadora. Su entrevista al presidente de la república Néstor Kitchner, donde le preguntó si con él llegaba el ‘zurdaje’, término despectivo para dirigirse a los ciudadanos de izquierdas en Argentina, le generó muchas críticas y se convirtió en el objetivo del programa satírico Caiga quien caiga que incluso llegó a emitir una filtración de un audio donde la presentadora gritaba con malos modos a su equipo. La expresión “¡vayánse al carajo, mierda!” se hizo popular asociada a ella. En 2009 Mirtha demandó a la vedette Moira Casán que había hablado del carácter tiránico de la Legrand.

En 2010 las polémicas siguieron cuando varios actores como Federico Luppi o Andrea del Boca acusaron en un manifiesto a Legrand de ser poco imparcial a la hora de hablar del gobierno de Cristina Fernández de Kirtchner. Ese mismo año, mientras se debatía el matrimonio igualitario en el parlamento argentino, Legrand preguntó a un diseñador de moda homosexual si creía que adoptar niños por parte de gays no era un peligro pudiendo llegar éstos a querer abusar de los pequeños. El escándalo fue mayúsculo y otra de los iconos del espectáculo, la actriz Nacha Guevara acusó a Legrand de ser una “abuelita con demencia”.

Su enfrentamiento con Isabel Pantoja y Rocío Jurado

Mirtha Legrand presume siempre de sus orígenes españoles y todo personaje popular de nuestro país que pasa por Argentina se sienta en su programa. Cinco generaciones de estrellas españolas se han sentado a almorzar con Mirtha. Julio Iglesias la considera una gran amiga, igual que Sara Montiel y Nati Mistral que siempre que podían asistían a su programa.

Desde Charo López hasta Penélope Cruz o Pedro Almodóvar pasando por Pepe Sacristán, todo el cine español ha pasado por el plató-restaurante de Legrand. Claro que no todas las visitas fueron agradables. Isabel Pantoja fue entrevistada por Mirtha en 1996 y la forma en la que la conductora ahondó en la muerte de Paquirri no gustó a la folclórica que, aunque no protestó, sí que se mantuvo firme en sus respuestas y la tensión entre ambas era evidente.

Peor fue la polémica con Rocío Jurado. La artista visitó el programa en 2001 y aseguró a Mirtha que su hija Rocío Carrasco había sufrido malos tratos a manos de su ex Antonio David Flores. Éste demandó a la Jurado pidiéndole 500 millones de pesetas, pero perdió el juicio. La cantante aseguró que esas afirmaciones las hizo en publicidad y que nunca pensó que se emitirían en antena. La amistad entre la artista y la presentadora se truncó para siempre y Rocío siempre que pisó Argentina se negó a ser entrevista por Legrand y en sus charlas con los periodistas argentinos tuvo palabras poco positivas hacia la presentadora.

Hoy, más de una década después de estas polémicas, Legrand sigue siendo uno de los referentes de la televisión latina y sus opiniones siguen siendo importantes para gran parte de la audiencia y los políticos sabedores de ello siguen acudiendo a un programa que lleva más de medio siglo emitiéndose y que ha visto cambios de régimen, crisis y alzas económica y hasta un Golpe de Estado y a todo ha sobrevivido.

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