24 de marzo de 2019
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FIN DE SEMANA

La nieta del dictador Franco espera desde el pasado 4 de julio, que fue cuando se publicó la sucesión en el BOE tras el enfrentamiento con Francis

Carmen Martínez Bordiú cumple 68 años sin el título de duquesa de Franco, que la ministra niega

Carmen Martínez-Bordiú
Carmen Martínez-Bordiú
Carmen Martínez Bordiú ha cumplido este martes 68 años en Lisboa, pero lo ha hecho sin tener todavía en su poder el ansiado título de duquesa de Franco. El documento oficial se encuentra escondido en un cajón del Ministerio de Justicia a la espera de que la ministra Dolores Delgado quiera firmarlo. Y, una vez hecho, será el rey Felipe VI quien estampe su sello para la sanción. Nada de eso se ha hecho aún ocho meses después de su publicación en el BOE.

Carmen Martínez-Bordiú cumplió 68 años este martes, día 26 de febrero, y lo hizo de nuevo lejos de España. Esta vez, en una finca campestre cercana a la localidad portuguesa de Sintra, relativamente cerca de la capital Lisboa, donde vive desde este verano junto a su actual novio, el profesor de yoga y coaching emocional Timothy McKeague, un australiano 34 años más joven que ella.

Pero su gran problema es que el ducado de Franco, con grandeza de España, que tanto ansiaba, se encuentra escondido en un cajón del Ministerio de Justicia a la espera de que la ministra Dolores Delgado quiera firmarlo. Y, una vez hecho, será el rey Felipe VI quien estampe su sello para la sanción. Nada de eso se ha hecho aún ocho meses después de su publicación en el BOE. 

La ministra de Justicia, Dolores Delgado 

La concesión del título de duquesa de Franco a Carmen Martínez Bordiú fue publicada el pasado día 4 de julio en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pero hasta que no se expida la llamada Real Carta de Sucesión no se puede utilizar dicho título. Lo normal es que suelan pasar unos dos meses entre ambos casos, pero en este caso han pasado ya ocho meses sin solución. “Es algo muy extraño lo que ocurre con el duquesado de Franco y su sucesora”, según los expertos consultados por elcierredigital.com.

El documento es una carta que consta de unas tres páginas donde se determina la posesión efectiva del título. Es como una carta de sucesión, que primero debe firmar la ministra de Justicia y después se envía al Rey para que la sancione. Pero parece ser que este un caso excepcional. Una vez que se publica en el BOE el interesado paga un impuesto y, posteriormente, estos papeles son un mero trámite.

Sin embargo, este documento no ha salido todavía del Ministerio de Justicia. “Ni se espera que lo hagan mientras esté Pedro Sánchez en el Gobierno y Dolores Delgado sea la ministra”, afirman fuentes ministeriales. Fue el anterior ministro de Justicia, Rafael Catalá, del Partido Popular, quien dio luz verde a la sucesión a escasos días de salir del Gobierno de España. Por eso, desde fuentes de su entorno aseguran que “Carmen es y será duquesa de Franco lo quiera o no Pedro Sánchez, porque el tramite de sancionar la Carta se hará con Delgado o con otro ministro".

Una nueva Carmencita

La actual Carmen Martínez Bordiú no tiene nada que ver con la que hasta ahora la opinión pública había conocido, afirman sus amigos. “Ya no está omnipresente en saraos, ni es una infatigable viajera a exóticos destinos o asidua de la prensa rosa, a la que periódicamente ofrecía exclusivas sobre su vida privada previo paso por caja. Hoy apenas se mueve de su refugio portugués, donde sus días trascurren tranquilos, a menudo acompañando a Timothy mientras surfea por las playas de la costa de Cintra”, afirma la relevante periodista Consuelo Font. 


Carmen Martínez-Bordiú con su actual pareja, Timothy McKeague

Hasta ahora, si alguien de los nietos del “Caudillo” sobresalía casi igual o más que el clan de los Pantoja en el papel couché, esa es Carmen Martínez-Bordiú Franco. La llamada “niña” nació en el Palacio de El Pardo en 1951. Cursó el bachillerato en el Colegio de las Teresianas de Somosaguas (Madrid) y la reválida en el Colegio Lope de Vega. Pero ahí quedó todo su currículo académico. Se dedicó a la alta costura y a la cría caballar, como única salida profesional, al margen de ser la nieta preferida del General y de Carmen Polo. Con sólo 21 años se casó con Alfonso de Borbón, nieto de Alfonso XIII y duque de Cádiz, primo hermano del Rey Juan Carlos, catorce años mayor que ella. Algunos rumores apuntaban a que la relación entre la pareja podría haber sido convenida por la familia Franco con los Borbones para encauzar el rumbo de la "nietísima". De hecho, según sus amigas, Carmen ha admitido en privado ciertas dudas sobre la pureza de su amor hacia el que fue su marido. En lo que sí ha sido clara es en defender que ella, ajena a cualquier asunto relacionado con ambiciones políticas, nunca pensó en él como un príncipe, sino como un hombre normal. La boda se celebró el 8 de marzo de 1972 ante la atenta mirada de mil invitados selectos. Vestida de Balenciaga, Carmen fue llevaba al altar por su abuelo y padrino, Francisco Franco.

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La boda de la "nietísima" con Alfonso de Borbón fue presenciada por 1.000 invitados 

Un matrimonio roto enseguida

Su decisión de abandonar la capital de España y dejar a sus hijos con su  padre movió los cimientos franquistas, que criticaron duramente su condición de madre. Según sus amigas, Carmen ha reconocido en varias ocasiones que “no ha sido un ejemplo de buena madre”.El joven matrimonio se instaló inicialmente en Suecia. La pareja tuvo dos hijos: Francisco, nacido en 1972, y Luis Alfonso, en 1974. Sin embargo, la felicidad del hogar duró poco y el matrimonio se separó en 1979. Carmen decidió abandonar Madrid y trasladarse a París para emprender una nueva vida junto al anticuario parisino Jean-Marie Rossie.

Carmen con sus dos hijos, Francisco, quien falleció, y Luis Alfonso

Al fracaso de su matrimonio habría que sumar pronto una suerte de desgracias que marcarían para siempre su vida. En 1984, un trágico accidente de tráfico acabó con la vida de su primogénito, Francisco. Su otro hijo, Luis Alfonso, y el padre de éste resultaron también heridos de gravedad en el mismo suceso. Pero la fatalidad siguió aferrada a la vida de Carmen y durante unas vacaciones junto a su segundo marido, una de las niñas gemelas de Jean-Marie Rossie, Mathilda, nacida de su matrimonio con Barbara Hottinger, murió ejercitando esquí acuático al ser alcanzada por la hélice de una embarcación. Las desgracias no terminaron aquí y continuaron marcando la vida de Carmen. En 1989, su ex marido, Alfonso de Borbón, fallecía cuando esquiaba en Estados Unidos.

Carmen encauzó su vida junto a Jean-Marie Rossie, con el que tuvo una hija, Marie Cynthia, que actualmente vive en París y estudia Derecho con la intención de especializarse en la rama de Criminología. Además, Cynthia trabaja esporádicamente como modelo publicitaria de conocidas marcas, entre ellas, Möet&Chandon. Sin embargo, el matrimonio entre Jean-Mari y Carmen tampoco funcionó. La nieta mayor de Franco dejó al anticuario francés por el arquitecto italiano Roberto Federicci, con quien convivió doce años. La relación con el italiano terminó a principios de 2005, aunque ambos continúan manteniendo una buena amistad y siguen asistiendo juntos a diversos actos sociales. 

Carmen con su hija Cynthia Rossy y Benjamin Rouget

Después de romper con Roberto Federicci, Carmen se unió al empresario y ex deportista cántabro José Campos, catorce años menor que ella. Campos, un singular personaje muy conocido en Santander por sus conquistas femeninas, fue un reconocido atleta y obtuvo grandes triunfos en la disciplina de salto de longitud (fue campeón absoluto de España y tres veces internacional). Posteriormente, se reconvirtió en hotelero y hoy gestiona un club de padel y un restaurante en la capital cántabra llamado “Galería Culturas”.

Luego le dejó y se unió al empresario del negocio de la chatarra, Luis Miguel Rodríguez, el creador y propietario de Desguaces La Torre, considerada la empresa más grande del sector en Europa. Luismi, como le llaman sus numerosos amigos que pertenecen a todo tipo de estratos sociales y económicos, es hijo de un humilde agricultor y carece de estudios más allá de los básicos, pero a Carmencita no pareció importarle mucho. Junto a él estuvo varios años “enamorada” de la inteligencia natural y capacidad de observación y escucha que dicen que tiene “el rey de la chatarra”, lo que le ha llevado a su éxito como empresario de este sector.

 El patrimonio de la nieta preferida de Franco

 A la muerte de su padre, Carmen y sus seis hermanos heredaron muchas de las propiedades inmobiliarias del marqués de Villaverde, cuyo testamento fue otorgado el 8 de julio de 1988 ante el notario José Luis Álvarez, que fuera alcalde de Madrid. De este modo, junto a sus hermanos y su madre, se hizo con la propiedad de una finca de más de 28 hectáreas en La Hacienda Arroyo-Vil, en Baeza (Jaén). Así mismo pasó a controlar varias parcelas en la urbanización madrileña de La Florida, en el término municipal de El Pardo. Precisamente, algunas de ellas fueron vendidas luego a la familia constructora San Román y a la empresa Inversiones Refinsa S.L. Gracias a estas “pequeñas” operaciones inmobiliarias, los Franco consiguieron, según declaración registral, unas ganancias de unos cinco millones de euros. Otras suculentas operaciones inmobiliarias de Carmen y sus hermanos fueron la venta de una parcela en la Colonia “El Bosque”, en Pozuelo de Alarcón (Madrid); la venta de una finca rústica de seis hectáreas de olivares de secano en Mancha Real (Jaén); y la de unos apartamentos en la Playa de Campoamor, en Alicante.

 

Carmen Martínez-Bordiú con su hijo Luis Alfonso 

Esta vena empresarial y especulativa de Carmen Martínez-Bordiú la sigue su único descendiente con vida, Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, considerado en Francia como el duque de Anjou y heredero a dicho trono. El hijo del que fuera duque de Cádiz también ha heredado el carácter empresarial y dinerario de su madre y puede ser en el futuro, como desea su madre, el que de Franco, quizá por ello sean sus nuevas veleidades políticas y franquistas.

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