25 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Su carácter difícil le alejó incluso de la propia Cayetana, que lo dejó en Madrid para marcharse a Sevilla

Desvelamos los últimos años de la vida de Jesús Aguirre: El Duque de Alba perdió todos sus amigos y falleció en la más absoluta soledad

Jesús Aguirre y Cayetana
Jesús Aguirre y Cayetana / Archivo
Jesús Aguirre empieza una relación con la Duquesa de Alba y se casan. Su participación serán fundamental para crear la Fundación Casa de Alba, que protegerá el inmenso patrimonio de la familia. Sin embargo, la relación con Cayetana y los hijos de ésta se haría cada vez más complicada. El carácter del exsacerdote le apartó de casi todas sus amistades y lo convirtió en un hombre solitario y huraño en sus últimos días.

Quienes conocen a Cayetana saben que lo que enamoró a la aristócrata fue la capacidad intelectual de Aguirre. También vio en el excura la posibilidad de establecer un puente de contacto con el nuevo poder de la España democrática. Aguirre tenía muy buenas relaciones con el PSOE y la UCD. El patrimonio de los Alba era inabarcable e inasumible. Aguirre dio con la clave: crear una Fundación para proteger los bienes inmuebles y artísticos de la familia mediante conciertos con el Estado. El “cura rojo” conocía este sistema que ya entonces era habitual en Francia o Alemania.

Jesús Aguirre encontró en poner orden en la organización de la Casa de Alba el nuevo objetivo de su vida. La Fundación se creó en 1976 y trabajó mano a mano con Cayetana y los hijos mayores de esta, nacidos de su matrimonio con Luis Martínez de Irujo, fallecido en 1972. Carlos, actual Duque de Alba y Alfonso, Duque de Aliga, se han desmarcado de las opiniones de sus hermanos pequeños. Aunque su relación con la nueva pareja de su madre no fue buena en los primeros momentos, pronto vieron que era una buena baza para el patrimonio.

Cayetana y Jesús el día de su boda en Liria / Archivo

Cayetana y Jesús Aguirre se casaron en la capilla del Palacio de Liria el 16 de marzo de 1978. Los casó otro “cura rojo”, José María Martín-Patino, hermano del famoso cineasta Basilio. La ceremonia confirmó la entrada de Cayetana en los círculos progres. En la lista de invitados se juntaban personas como la Marquesa de Santa Cruz con intelectuales como Javier Pradera y José Luis López-Aranguren. El padrino fue el entonces heredero de la Casa Carlos Huéscar. Otro de los asistentes, Juan Luis Cebrián entonces directo de El País, fue el encargado de escribir la crónica del enlace. Pío Cabanillas, miembro de UCD entonces en el gobierno, lo que demostraba las buenas relaciones con el nuevo poder en España, de hecho, había sido nombrado un años antes Director General de Música.

En ese cargo, Aguirre protagonizó una sonada polémica con Antonio Ruíz Soler, conocido como el bailarín, que estaba al frente de la Compañía Nacional de Danza. El artista fue despedido por el nuevo Duque y Antonio no dudó en declarar a los medios de comunicación que el verdadero motivo eran los celos de Aguirre al saber que él y Cayetana habían tenido un affaire en el pasado. El propio Ruiz Soler contó en 1990 en sus memorias que fruto de su relación con la Duquesa nacería el cuarto hijo de ésta, Fernando. El libro acabó siendo secuestrado por la Justicia tras la demanda de la aristócrata.

Nosotros, los Alba

Jesús Aguirre parecía estar encantando con el nuevo título de Duque consorte de Alba. Adoptó las poses del perfecto aristócrata decimonónico. Llegó a tal extremo que la propia Cayetana le consultaba sobre títulos. En una ocasión en una cena se quejaba del fuerte dolor de cabeza que padecía de la siguiente forma: “Las cefaleas de nosotros, los Alba son complicadas”. 

Jesús Aguirre

El título de Duque no vino solo y con él llegaron varias prebendas. En 1983 ingresó en las Academia de Bellas Artes de San Fernando. Tres años más tarde lo haría en la Real Academia de Lengua en sillón “i” a pesar de lo exiguo de su carrera literaria, gracias a las presiones del Grupo Prisa y de intelectuales como Javier Pradera. Descacharrante es escuchar a Federico Jiménez Losantos hablar sobre la entrevista que le concedió Aguirre a raíz de su nombramiento. Según el famoso locutor, en un momento dado el Duque comenzó a bailar y cantar Estudiantina Portuguesa emulando a Celia Gámez.

Claro que los cargos del Duque le costaron algún que otro disgusto. Así ocurrió en 1991 cuando fue nombrado comisario del pabellón de Sevilla para la Expo 92. Seis meses le duró el cargo tras la polémica que vivió con el entonces alcalde de Sevilla Alejandro Rojas-Marcos. Todo tenía que ver con las joyas del tesoro del Carambolo y su traslado a Madrid para una exposición. El Duque publicó una carta criticando las faltas de seguridad y el alcalde respondió cesándolo del cargo. El ex sacerdote que siempre quedaba por encima de todos puntualizó que sentía “destituido, porque cesar es un verbo transitivo”.

Los últimos años de Aguirre

El final de Jesús Aguirre fue tan amargo como su existencia intima. Alejado de todo y de todos solo recibía visitas de Juan García Hortelano. El resto de sus amigos acabaron hartos de sus arrebatos de mal genio. En los primeros años 90 Cayetana decidió dejar pasar tantas temporadas en su residencia madrileña de Liria para instalarse en el de las Dueñas en Sevilla. Los Duques mantenían una relación solo de cara a los demás. Sin embargo, nobles al fin, intentaron mantener las apariencias. Cuando los rumores sobre su separación llegaron a las revistas del corazón Cayetana los atajó ante el magnetofón de María Eugenia Yagüe: “Follamos todas las noches”.

Aguirre lo hizo más a su estilo, publicando un libro de memorias Altas oportunidades donde explicaba que tras sus noches de amor con Cayetana acudía a dormir a otro dormitorio para enviarle una carta y una flor por la mañana. La escena más sorprendente es aquella en la que cuenta su primera historia de amor con la Duquesa en un sofá.

Si casi de ruptura podemos hablar en su matrimonio, su relación los hijos de su esposa era directamente inexistente. Toda España pudo asistir a cómo Eugenia lo despreciaba durante la ceremonia de boda con Francisco Rivera Ordóñez en 1998. Ya entonces estaba visiblemente desmejorado. El aislamiento, el alcohol y su mala salud eran los causantes de esa imagen.

En enero de 2001 ingresó en el Hospital de la Luz de Madrid aquejado de un cáncer de laringe. El 11 de mayo del mismo año fallecería por una embolia pulmonar en el Palacio de Liria. Su fallecimiento y entierro fue noticia obligada en los medios. El cura Aguirre fue enterrado en el panteón familiar que la Casa de Alba posee en el Monasterio de la Inmaculada Concepción en Loeches (Inmaculada), lejos del Cristo de los Gitanos de Sevilla donde descansan las cenizas de la Duquesa de Alba.

Cayetana, meses después en una entrevista en TVE con Concha Velasco, lloró recordando al que calificó como el hombre de su vida”. Más allá del amor puede que lo que uniera a los Duques fuese su capacidad para la excentricidad y trascender los problemas personales, que en el caso del ex sacerdote se convirtieron en su martirio íntimo que intentó recubrir con la capa sacerdotal primero y luego con la purpura ducal. La historia de un hombre que pasó de Ignacio de Loyola a Eugenia de Montijo con la misma facilidad que de la casulla al abanico.

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