01 de diciembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Ambos han adoptado un perfil bajo limitando sus apariciones públicas y aunque no se hablan, coinciden en mantener una buena relación con sus hijos

Las vidas separadas de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar cuando se cumplen once años de su sonado divorcio

La Infanta Elena y Jaime de Marichalar.
La Infanta Elena y Jaime de Marichalar.
Tal día como hoy hace 11 años, se anunciaba el principio del fin del matrimonio entre la Infanta Elena de Borbón y Jaime de Marichalar. En aquel momento, la ruptura causó un gran revuelo, aunque nada comparado con lo que serían los escándalos de la Casa Real en años posteriores. Durante este tiempo ambos han seguido adelante con sus vidas, ella dedicada a la fundación Mapfre y él como destacado hombre de negocios en la industria de la moda, pero siguen sin hablarse.

El 25 de noviembre de 2009, los representantes legales de la Infanta Elena de Borbón y Jaime de Marichalar y Sáenz de Tejada informaban de que se habían iniciado las acciones correspondientes para, “de mutuo y común acuerdo”, firmar un convenio regulador. En aquel momento, por mucho que la noticia no aclarase el tema de la anulación eclesiástica del matrimonio, la pregunta no era si la ruptura tendría lugar, sino cuándo se produciría. No hubo que esperar demasiado. Menos de un mes después se confirmaba lo que era un secreto a voces. El divorcio era una realidad. Ahora siguen sin hablarse.

Y es que la relación de los Duques de Lugo llevaba tiempo envuelta en un halo de misterio. En noviembre de 2007 un anuncio de La Zarzuela anunciando “el cese temporal de la convivencia” de la pareja sorprendía a propios y extraños, abriendo una verdadera caja de Pandora de especulaciones al respecto. Previamente, la periodista María Teresa Campos ya había avanzado en Punto Radio, junto a Jaime Peñafiel y María Eugenia Yagüe, que un matrimonio de la alta sociedad española estaba cerca de su separación, eso sí, sin revelar su identidad.

Boda de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar.

Pero el goteo incesante de indicios seguía fluyendo. La revista ¡Hola! publicó semanas después una llamativa portada en la que la Infanta aparecía cerrando la puerta de su residencia en la Fuente de Berro a su todavía marido. Además, Marichalar desapareció de las fotografías y posados oficiales de la Familia Real y su figura fue retirada del Museo de Cera de Madrid. ¿Casualidad?

Las circunstancias que llevaron a Jaime y Elena hasta la desvinculación matrimonial nunca se han aclarado, aunque existen incontables teorías, algunas más fundadas que otras. Todas coinciden en situar el inicio de las desavenencias en el ictus que Marichalar padeció en 2001. Sea como fuere, la pretensión del presente artículo es informar sobre la situación de ambos 11 años después de dejar de ser marido y mujer.

La Infanta Elena: Una vida tranquila lejos de miradas ajenas

La hija mayor del rey emérito, que constituye uno de sus apoyos más firmes, nunca ha gustado del boato y espectacularidad de los focos, de los que se ha mantenido lo más alejada posible. En este sentido, desde su divorcio ha mantenido un perfil ciertamente bajo. Desde su ático en el barrio del Niño Jesús de Madrid, Elena, la autodefinida “cenicienta de las once”, ejerce como directora del área social en la fundación Mapfre, su principal actividad profesional.

Fuera del ámbito laboral, la infanta sigue siendo amante de la equitación, deporte que practica con asiduidad. En lo sentimental, desde que rompiera su relación con su exmarido, no se le ha relacionado con nadie a excepción del jinete Luis Astolfi, el elegante amor de juventud de Elena, con quien múltiples medios llegaron a plantear que podría haber tenido un efímero affaire  sentimental.

La infanta Elena.

Pese a su actitud intachable y su deseo de permanecer fuera del radar mediático, su nombre no ha dejado de generar titulares debido a las polémicas generadas por sus familiares más cercanos. El escándalo Nóos en 2011, que involucró a su hermana, la Infanta Cristina, y a su cuñado, el exjugador de balonmano Iñaki Urdangarín, fue un auténtico varapalo para la familia real y también para el paradigma de ideal monárquico que la Infanta Elena encarna a la perfección.

En esta línea, la abdicación de su padre tampoco ayudó a mejorar la imagen de la familia Borbón, como tampoco lo han hecho polémicas de juventud y amoríos en que se ven envueltos sus hijos, Froilán y Victoria Federica, con los que la Infanta mantiene una relación fluida.

Jaime de Marichalar: Un hombre de negocios en el mundo de la moda

Si ya es difícil obtener datos sobre la actividad de la Infanta desde su divorcio, todavía lo es más hacerlo con los de su exmarido. Jaime de Marichalar ha exhibido un comportamiento discreto en los últimos diez años, dedicándose principalmente al sector de la moda. En 2018 pasó a ser consejero del grupo de lujo Fendi y continúa ejerciendo el mismo puesto en MLVH y Loewe. Por si fuera poco, posee un negocio de sastrería, BCorner, especializada en trajes a medida.

En cuanto a su vida privada, siempre ha sido muy discreto. Mantiene una gran relación con sus hijos, a los que siempre ha defendido vehementemente y, a nivel personal, ha seguido disfrutando de sus grandes aficiones, entre las que destacan la ópera, los toros y el polo. No se conoce que haya tenido ninguna compañera sentimental en este tiempo, pero sí que está muy bien relacionado, pues entre sus amistades figuran poderosos personajes.

Jaime de Marichalar. 

En este sentido, mantiene una buena relación con el médico y cardiólogo Valentín Fuster, con el mega empresario francés Bernard Arnault, que posee una fortuna de 86.400 millones de dólares (la tercera más grande del mundo según la revista Forbes) y con el campeón de España de fitnes Giorgio Toreli, que es su entrenador personal y vecino en el barrio de Salamanca, donde Marichalar tiene un imponente tríplex.

En cualquier caso, Elena y Jaime, lejos de la sombra de Zarzuela, saben que su divorcio ya es un recuerdo lejano cuyo escándalo se ha quedado pequeño después de todo lo acontecido en la Casa Real en los últimos años.

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