28 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La consorte de Juan Carlos I seguirá en España a pesar del 'autoexilio' del monarca y sus caminos quedarán definitivamente separados

La mano que mece el trono: El futuro papel de la Reina Sofía ante el adiós del Emérito tras 58 años juntos en Zarzuela

Reina Sofía.
Reina Sofía.
El anuncio del 'autoexilio' de Juan Carlos I parece dejar libre a la que es su consorte Sofía de Grecia. El matrimonio regio, tras 58 años juntos, está de facto roto y, a nivel popular, parece que quien ha ganado la batalla marital por la imagen pública es doña Sofía que permanecerá en España cerca de su hijo Felipe VI. Aunque ya no tiene un papel relevante a nivel institucional sí lo hace en privado siendo prácticamente el único nexo que une al actual monarca con el reinado de su padre.

Después de que el Rey Emérito Juan Carlos I anunciara mediante una carta a su hijo Felipe VI su decisión de abandonar España por los escándalos que afectan a su vida privada, tras conocerse el cobro de presuntas comisiones y la supuesta fortuna ilícita en dos fundaciones opacas, el punto de mira se sitúa ante la reina Sofía y si esta decisión le afecta a ella.

Hasta el momento lo que se conoce sobre la Reina Emérita es que se encuentra de vacaciones junto a su hermana, Irene de Grecia, en Mallorca y que lleva instalada en Marivent desde el mes de julio. Según fuentes cercanas al entorno cuentan que está muy tranquila y vive completamente incomunicada de los asuntos que salpican a su marido y que le han conducido a vivir fuera de su país.

Por ahora solo esta decisión de Don Juan Carlos, tomada antes de que los actuales reyes iniciaran su ruta por España, es unilateral. La reina seguirá viviendo en Zarzuela, a pesar de que el mayor tiempo lo pasa en Londres junto a su hermano Constantino.

Desde que comenzaron las informaciones que comprometían al exjefe del Estado, especialmente tras conocerse que Juan Carlos y su hijo Felipe VI tenían una cuenta en Suiza en la que ambos eran beneficiarios, padre e hijo han estado bajo la lupa de la opinión pública.

Juan Carlos I y Sofía de Grecia. 

Sin embargo, la imagen de la reina Sofía ha pasado desapercibida y sobre su figura hay un dique que no deja penetrar ninguna información sobre ella, ni es señalada por nada. Con todos estos tumultos la Reina Emérita se ha mantenido de perfil bajo y se desconoce cuál es su opinión y su postura sobre las soluciones que se dan para salvar la Corona. Parece que se mantiene, o la mantienen, al margen de todo esto. De siempre se ha hablado de la bondad de Sofía y que ha entendido que su papel en la institución es ser la cónyuge del rey. ¿Pero es así como nos lo han contado? ¿Vive aislada de lo que pasa en su familia?

Un buen amigo mío policía antidisturbios y que conocía muy bien a la familia real de sus veranos en Mallorca me contaba que Sofía era conocedora de todo lo que acontecía en su casa, a pesar de vivir distanciada de su marido. “Sabía perfectamente las amigas íntimas que su marido tenia, pero ella está educada a la vieja usanza, de una forma muy conservadora. Prefería tener a una pareja desleal a separarse. Ella concibe el matrimonio para toda la vida y aceptó también ser reina para toda la vida, como el que acepta un trabajo”, asegura.

“Se ha guardado las humillaciones para ella hasta que llegó el accidente de Bostwana, en el que el rey tuvo que ser hospitalizado porque se rompió la cadera, y en el hospital se encontró con su amante y tuvo que “competir” con ella por conseguir su atención. Fue tal el batacazo emocional que se llevó que puso fin a más humillaciones, pero nunca pensó en separarse por la educación que recibió y porque no quería terminar con su condición de reina.”, añadía mi amigo.

Otro amigo mío que trabajó en el buque-escuela Juan Sebastian Elcano contaba que Sofía siempre hacia alarde y actuaba conforme a su condición de monarca. “Sofía no es tan afable como Juan Carlos, es una persona con bastante carácter que le gusta ejercer de reina. Cuando su hijo realizaba la instrucción en el barco Juan Sebastian Elcano trataba muy mal a la tripulación”, asegura.

“Los tripulantes de Elcano pasan varios meses en la mar haciendo trabajos muy duros. Cuando la reina iba a ver su hijo Felipe era muy exigente. A Sofía le gustaba que se pusieran a sus órdenes y pasaba revisión a las tropas. Se sentía muy cómoda en su situación de Jefa del Estado y le gustaba que le hicieran reverencias. Y al que no le hacía reverencia o no la hacía a su gusto le abroncaba. De este carácter de Sofía, el Rey Juan Carlos se quejaba en varias ocasiones. Llevaba rectos a toda su familia. Este era un elemento por el que el rey emérito se alejaba de su mujer.”, recordaba mi amigo.

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