21 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

También el cantante editará 'Tour 6.0 EP', una edición limitada en vinilo 'picture' de la grabación de su próximo concierto del 12 de junio en Madrid

Los sesenta años triunfales de Raphael en la música: Nombrado Embajador del Record Store Day

Raphael.
Raphael.
Raphael lleva seis décadas triunfando en los escenarios de medio mundo, siendo uno de los artistas españoles más internacionales. A finales de 2020 editó '6.0', un disco de duetos de doce temas con artistas como Pablo López, Pablo Alborán o Gloria Trevi y ahora, el cantante de Linares se ha convertido Embajador del Record Store Day 2021 en España, título que este año ostenta el músico y actor Fred Armisen.

Raphael está celebrando sus seis décadas encima de los escenarios de medio mundo con su disco 6.0  compuesto por 12 duetos con los artistas Manuel Carrasco, Luis Fonsi, Vanesa Martín, Pablo López, Gloria Trevi, Pablo Alborán, Natalia Lafourcade, Alejandro Fernández, Mikel Izal, Mon Laferte, Omara Portuondo y Luciano Pereyra. Se trata de versiones de temas conocidos pero no originales del artista de Linares, aunque dos son nuevos temas: 36 de Pablo LópezAgradecer la marcha de Natalia Lafourcade

Además, el cantante de Linares se ha convertido en Embajador del Record Store Day 2021 en España, título que este año ostenta el músico y actor Fred Armisen y que en años anteriores ha recaído en artistas como Josh Homme, Ozzy Osbourne,  Iggy Pop, Jack White, Chuck D, Dave Grohl, St. Vincent, Brandi Carlile, o bandas como Metallica, Run The Jewels o Pearl Jam

Raphael  ha vivido de cerca la evolución de las tiendas de discos y de los formatos a lo largo de los años. El paso de los singles a los LP's y cassettes, el auge del CD y el resurgir del vinilo de los últimos tiempos.
 
El artista también editará Tour 6.0 EP, una edición limitada en vinilo "picture" exclusiva para el primero de los dos Record Store Day Drops del próximo 12 de junio, grabado en directo durante sus exitosos conciertos del pasado diciembre en el Wizink Center de Madrid.

 

La figura de Raphael siempre ha tenido algo de malditismo a su alrededor. Es lo más parecido a David Bowie que España se ha podido permitir. Precisamente, todos esos aditamentos que no tienen nada que ver con la música y que siempre le han rodeado, es lo que le ha dado ese punto diferenciador de todos los artistas que en el mundo han sido, antes y ahora. Lo que los americanos llaman el something little extra.

Cuando unió su camino a Natalia Figueroa (el 14 de julio de 1972), ya había conseguido todo lo que un cantante querría para sí: millones de discos vendidos, cinco películas que reventaron taquillas, giras por medio mundo y hasta había representado dos veces a España en Eurovisión, cuando eso todavía significaba algo de verdad.

Sin embargo, para Rafael Martos nunca ha sido suficiente. El escenario es su lugar en el mundo y se ha mantenido en él frente a los huracanes de las modas que duran lo que una virgen en un burdel. Desde que, de camino de firmar con la casa Philips, decidió colocar el ph en su nombre, ha conseguido que las modas pasen por él y no al contrario. Cada década ha tenido su Raphael. En 2001 se sumó a la electrónica y en la actualidad se ha unido al circo indie. Porque claro, puesto a ser indies, signifique esto lo que signifique, como el de Linares ninguno.

Raphael y Natalia: Casi medio siglo de amor

Y luego está Natalia. Juntos han sido la pareja de raros oficiales hasta que llegaron Alaska y Mario. Al artista, durante décadas, se le han supuesto ambigüedades y ha formado con la aristócrata una de esas parejas de revista, que han hecho de su supuesta rareza su escudo frente al mundo.

Raphael y Natalia Figueroa.

Cuando su unieron, él era un ídolo del momento, luego lo sería del tiempo en sí, y ella una rara avis en el mundo de la aristocracia española. Hija del Marqués de Santo Floro y nieta del Conde de Romanones, fue feminista sin serlo. Tres años mayor que el cantante, había sido finalista del Premio Planeta con 18 años, había publicado varias novelas, traducido a Françoise Sagan (que entonces era el colmo de la provocación y hoy ha quedado en algo casi monjil) y hasta coqueteado con el mundo cine. Estas actividades más o menos culturales le daban un punto fuera de lo común en su clase social.

Cuando se une al cantante, era la presentadora culta por excelencia gracias a Si las piedras hablasen donde recitaba los enrevesados textos de Antonio Gala. De ella se sabía que tenía algo, fuera lo que fuera, con Antonio el bailarín y que era, puede que también sin vocación de serlo, la mariliendres oficial de Madrid como acompañante de gais célebres como Antonio D. Olano.

De Raphael solo se sabía que era, aparentemente, adicto a la soltería y que las revistas le habían vinculado a la mismísima Ava Gardner. Fue una cosa más publicitaria que real. Él rodaba en México El Golfo y la americana se acercó con Sara Montiel a verle cantar. Las dos estaban de vuelta de casi todo. Ambigüedades incluidas.

Cuando en julio del 72 el cantante y la futura marquesa se dieron el sí quiero en Venecia, con persecución de paparazzis incluida, el asunto causó tanta sensación que hasta el periodista Yale le dedicó un libro al fenómeno de la boda. Él, como todos, les auguraba poco recorrido a una pareja tan, según los cánones de la época, extraña. El tiempo ganó. No es que les diera la razón, es que lo hicieron suyo. Y como siempre lo han hecho, formando la pareja más estable del mundo espectáculo patrio. Escriban lo que escriban y claro, digan lo que digan.

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