18 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La cantante se sometió a una operación la semana pasada y a pesar de los desmentidos de su hijo Alejandro, persisten los rumores sobre su gravedad

El complicado momento en un hospital de Cádiz de María Jiménez, la sex symbol de la copla y folclórica de la Transición

María Jiménez.
María Jiménez.
La cantante María Jiménez sigue ingresada en un hospital de Cádiz. Su estado de salud sigue siendo fuente de todo tipo de rumores y la preocupación es notoria en muchos de sus allegados a pesar del desmentido que ha realizado Alejandro, el hijo que la cantante tuvo con su exmarido el fallecido actor Pepe Sancho. María Jiménez lleva varios años alejada del mundo de la música, tras vivir unos años de vuelta a la gloria tras su complicado divorcio.

La salud de María Jiménez no pasa por sus mejores momentos. La folclórica fue intervenida la semana pasada en el Hospital de San Rafael de Cádiz por un problema en el aparato digestivo. Tras pasar unos días en la UCI, se esperaba que recibiera el alta el miércoles 15 de mayo, pero no fue así. Fue entonces cuando surgieron rumores de todo tipo.

María Jiménez pasa por un delicado momento de salud.

“La operaron el miércoles de una operación gastrointestinal, una obstrucción. A lo largo de la semana ha ido evolucionando. Lentito, pasito a pasito, pero adelante. No es un tumor ni nada cancerígeno, que era el primer miedo que teníamos. Es una inflamación de la tripa. Pues simplemente se hizo la previa operación, se quitó ese trozo. Se sabe que no hay que volver a operar ni volver a limpiar. Simplemente hay que dejar que baje la inflamación y drenar”, explicó su hijo Alejandro Sancho ante las cámaras del programa Aquí hay madroño de Telemadrid.

A pesar de las explicaciones del hijo de la artista, los rumores sobre la salud de Jiménez no cesan. La cantante, genio y figura, se comunicó con un reportero televisivo mediante una nota de audio para demostrar que, a pesar de los problemas de salud, su carácter sigue intacto.

La renovadora de la copla

María Jiménez (Sevilla, 1950) llegó a la fama después de muchos años quemándose de tablao en tablao desde los 15 años. Trianera de nacimiento, se hizo artista en Barcelona. Llegó a la ciudad como tantas otras mujeres-niñas que desde zonas más desfavorecidas se trasplantaban a una gran urbe para trabajar como lo que hoy decimos asistentas y entonces se decía ‘chacha’.

Un golpe de suerte hizo que acabara bailando en el Villa Rosa, un tablao de la Ciudad Condal. De ahí pasó a su Sevilla natal, donde con 18 años tendría a su hija Rocío. Además de su edad, María era soltera, todo un escándalo para la pacata sociedad de la época.

De allí se fue a Madrid y se quemó el cobre en Las Brujas donde se ganó el mote de ‘La Pipa’. El éxito le vino de forma sorpresiva cuando se cruzó en su camino el cineasta, productor discográfico y buscavidas Gonzalo García Pelayo. A partir de ahí sus canciones Se acabó, Háblame en la cama o Con golpes en el pecho fueron grandes éxitos de ventas y dio el salto a grabar versiones particulares de rancheras, su verdadera pasión y hasta un disco de sevillanas. Los últimos 70 y los primeros 80 fueron sus años dorados.

Una relación tormentosa con Pepe Sancho

En 1980 su fama su sumó a la de Pepe Sancho, actor entonces de moda por encarnar a El Estudiante en Curro Jiménez. Dada la popularidad de ambos no era de extrañar que la boda en Sevilla fuera un acontecimiento de esos que llamaban la atención a la gente que casi tomó la catedral de la ciudad hispalense. El acontecimiento fue noticia obligada en las revistas del corazón de las que ya no desaparecerían nunca.

María poco a poco fue alejándose de la imagen de sex symbol que había tenido en la Transición. No fue la folclórica al uso. Sus letras y su forma de vestir rompieron con la imagen de la copla y hasta acabó compitiendo con Rocío Jurado por ver quién mostraba más generoso escote.

Boda de Pepe Sancho y María Jiménez en 1980. 

En los ochenta el matrimonio protagonizó y produjo un programa, El tren, y una película, Perdóname, amor,  que no dieron un duro y que hicieron que la pareja pasase apuros económicos que solventaron con la venta de exclusivas. El actor y la tonadillera, que tuvieron a su hijo Alejandro en 1983, se acabaron separando en 1984 y su ruptura fue, como no podía ser menos, sonada.

Un año después María vivió el peor momento de su vida: el fallecimiento de su hija Rocío en un accidente. Esto le generó una depresión y se alejó durante años del mundo del espectáculo. En 1987 el acercamiento entre Pepe y María se cristalizó en una nueva boda. Fue en Costa Rica donde el actor estaba rodando El Dorado junto a Carlos Saura. Cuatro años después renovarían votos, pero por el rito budista, sumándose así a una de las tendencias habituales de los famosos en aquella época: las bodas exóticas. Por supuesto, hubo exclusiva de por medio.

La carrera musical de María vivió unos años de oscurantismo y los pocos álbumes que grabó pasaron desapercibidos. Su carrera quedó supeditada a la de Pepe, junto al que se retrataba en estrenos y otros eventos. Incluso se animó a participar como actriz en alguna serie de televisión como Todos los hombres son iguales. En 2001 volvió a las listas de éxitos gracias a La Cabra Mecánica. Un año después tuvo el gran disco de su vida Donde más duele, en el que ponía en su voz las mejores canciones de Joaquín Sabina. El disco la devolvió a la actualidad musical y recuperó una popularidad perdida en su día. A este disco le siguieron dos más de versiones e incluso sustituyó a Jesús Quintero en su horario estelar en Canal Sur con el programa Bienaventurados.

Sin embargo, este éxito profesional vino acompañado de una mala época personal. En 2002 una infidelidad pública acabó con su matrimonio después de 22 años. La guerra mediática se desató y ambos se despacharon a gusto. Especialmente, María en su libro Calla canalla. La acusación de malos tratos y varias demandas acabaron con el antaño matrimonio viéndose las caras en los tribunales. Pepe Sancho rehizo su vida con la escritora Reyes Monforte y María se fue alejando paulatinamente de los focos. De manera puntual ha visitado distintos programas de televisión donde revalidaba su título de señora de armas tomar.

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