21 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

Los Reyes ofrecieron una recepción de gala a los mandatarios internacionales donde nuestra consorte lució un vestido low cost

Desvelamos las claves del nuevo look de la Reina Letizia en la cena de Estado en la Cumbre del Clima

La reina Letizia vistiendo el famoso vestido.
La reina Letizia vistiendo el famoso vestido.
El vestido que la Reina Letizia lució en el Palacio Real para recibir a los Jefes de Estado de numerosos países y delegaciones que asisten a la Cumbre del Clima dio que hablar a la prensa nacional. La perito judicial, Eva Milla, especialista en psicología infantil, trastorno psiquiátrico e intervención social y directora del Hospital de Día Orientak analiza el significado oculto del vestido de la Reina.

La invitada más vista en la cumbre dedicada al cambio climático que se esta desarrollando durante estos días en Madrid es la Reina Letizia. Ella sin duda es un referente fundamental para este tipo de eventos, no solo por su apoyo a la causa de la “salud” y sus “múltiples formas de cuidarla”, sino también por su personal preocupación por la sostenibilidad y el ecologismo que ha dejado claro en otras ocasiones acudiendo a eventos relacionados con la alimentación sostenible y saludable como el celebrado en Valencia, CEMAS, o cuando junto a sus hijas fueron también asistentes en Barcelona donde se celebraron los Premios de la Fundación Princesa de Girona.

La Reina Letizia no solo es un gran referente español por su físico y por su buen gusto a la hora de vestir, reconocido por todas las grandes firmas y revistas de moda del mundo entero, sino también por su cultura y sus conocimientos que la habilitan para estar en cualquier mesa de debate ya sea a nivel político, social o cultural.

Si ponemos atención y observamos a nuestra Reina, veremos a una persona que utiliza infinidad de trucos para dar la imagen que recibimos como producto final y que logra ser perfecta y querida para unos así como denostada por otros. Ha creado una personalidad única, cuidadosamente estudiada, cuyo resultado es ofrecer una imagen de mujer con carácter, entregada a la familia, a las obligaciones de la Corona y a la labor vocacional de ser madre.

La Reina Letizia con el vestido que lució en esa cena.

¿Qué más puede querer una mujer española, o incluso de cualquier lugar del mundo? Es la envidia de la mujer actual y representa todos sus valores. Una mujer lista que participa y está al día de todos las cuestiones de estado importantes que deja entre ver que siempre está cerca de su marido, a la vez que guapa y fantástica madre que apoya y guarda la imagen de sus hijas. Ella es todo eso y mucho más. ¿cómo lo ha creado? Todo está previsto.

Postura del cuerpo

El protocolo la sostiene a la vez que le permite rienda suelta para mostrarse. Si estudiamos sus posturas veremos una mujer que camina erguida, segura, con zancadas precisas, dejando casi siempre ver sus largas piernas que a menudo terminan en zapatos de salón que le dan elegancia a su porte. La postura de su cuerpo siempre indica Realeza, en una tensión tranquila, esperando su turno y sabiendo que es mirada por el mundo, para ser juzgada luego.

Su sonrisa discreta le da un toque afable que solo se contradice con la tensión de sus músculos que hablan de crispación y nervios, de hiperactividad. El brillo de su piel tan espectacular mostrando hidratación y cuidados , sus ojos son siempre maquillados para resaltar una expresión profunda. Cuando los ojos de la gente brillan desde lo profundo, la persona adquiere dimensión, importancia, enigma. Eso es lo que ella susurra, “soy un enigma”, visible y oculta, cargada de un emocionante morbo.

El Rey y la Reina.

Sus manos siempre caen graciosamente hacia abajo mientras que su cabeza se ladea solo lo justo y siempre dispuesta a mirar a su marido como maravillada. Lo que cualquier mujer envidia y cualquier hombre busca,, Una mujer lista, autosuficiente, guapa, protectora familiar, que admira a su marido y recibe de este atenciones y cuidados.

Se ha hecho de ella una Reina consorte cuyo papel es distinto al de la Reina Sofia, como los tiempos en que les ha tocado vivir y lucirse también son distintos. Ahora toca una mujer moderna, que siente y piensa por si misma y que participa de la vida de la corte en una postura mucho menos institucional, más voluntaria, más creativa.

Las uñas de la Reina rara vez van pintadas, se pretende siempre un toque de naturalidad que vaya acorde con la personalidad de nuestro Rey, conocido como una persona sencilla, que disfruta de los detalles pequeños, familiar, cálido en el trato y confortable en el cargo.

Ambos realizan su tarea sin salirse del guión establecido para ellos, guión que muy bien trazado logra su éxito porque les hace trabajar en un margen donde sus respectivos caracteres pueden aflorar haciendo de ellos el hecho diferencial con otras casas reales que carecen de carisma.

Estilismos de otras reinas

Los estilismos de otras reinas son muy poderosos, pero hay que saber lucirlos, vestirlos, mostrarlos como parte de la idiosincrasia de cada País. No solo basta con ser elegante para ser Reina en estos tiempos, hay también que aprender a que no te respeten, a que te admiren, extremos que Doña Letizia sabe muy bien manejar dejando una marcada pero discreta distancia entre las personas con las que debe aparecer, hacerse fotos o relacionarse.

Deja espacio y sonríe, eleva el mentón y mira con afecto, camina firme pero pausada, y cada movimiento de su cabeza trasmite un mensaje, cada mirada un rasgo de personalidad, cada vestido una situación determinada. Todo escrupulosamente montado para no pasar desapercibido, para que nadie lo mire indiferente.

Los colores también hablan de ella, pasteles, claros y los más usados rosados para dar una presencia fresca, joven, divertida, bondadosa o los bordados mas oscuros para mostrarla como algo preciado, solemne y valioso.

En ocasiones el look es desenfadado y nos recuerda que también se divierte y es capaz de disfrutar de jornadas de ocio como las personas mundanas. En otras ocasiones el estilismo aparece rígido, impecable, enjoyado, dejando al descubierto la cara más perfeccionista de la Reina y con ella de la corte a la que representa y aunque a muchos les pueda parecer un defecto, parece percibido por el pueblo como un valor de seguridad y confianza en las acciones bien hechas. Una persona que sabe lo que quiere y cuya personalidad en el fondo se envidia por muchos.

En esta ocasión con motivo de la Cumbre del Clima, vuelve a salir espectacular, envidiada y odiada, pero ella, en si misma, motivo suficiente para dar que hablar y con ello que la monarquía tenga su publicidad.

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