17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

A través de su abogado Fernando Osuna recurre una sentencia donde lo recibido no se corresponde con los doce millones de patrimonio de su progenitor

Sofía, la hija extramatrimonial del ganadero Benítez-Cubero, califica su herencia "de migajas"

Sofía Benítez-Cubero.
Sofía Benítez-Cubero.
La batalla judicial de Sofía Benítez-Cubero, que fue reconocida por la Justicia como hija del empresario ganadero José Benítez-Cubero, abre un nuevo capítulo. La mujer ha recurrido la sentencia que en marzo de este año le otorgaba 120.000 euros de la herencia, un uno por ciento de los doce millones que reclamaba, y que además la condenaba a pagar las costas del proceso, mas de 200.000 euros. Su abogado, Fernando Osuna, que califica la decisión de "incompresible", ya ha anunciado el recurso.

A finales del pasado mes de febrero, el Juzgado de Primera Instancia número dos de Sevilla acogía el juicio por la herencia millonaria de José Benítez-Cubero. Sofía Benítez-Cubero, reconocida en 2015 por el Tribunal Supremo como hija extramatrimonial del ganadero sevillano, demandó a su hermano biológico para exigir lo que consideraba que le correspondía de la herencia. Pedía doce millones de euros. Sin embargo, el juez le dio el uno por ciento: 120.000 euros. Además, la condenó en costas a pagar un importe superior a 220.000 euros.

Ahora, su abogado, Fernando Osuna, ha anunciado que la ‘Cuberita’ ha recurrido la decisión de los tribunales porque, como indica en un comunicado, el juez admite, “incompresiblemente, que es correcto y normal que una persona compre un gran patrimonio a pesar de que lo va a heredar en breve y sin pagar precio, es decir gratis”

“En el caso de 'la Cuberita' la Justicia no pone pegas a esa ficticia e increíble compra. Es un razonamiento ilógico, sin razón, absurdo y en contra de la realidad”, expresa el abogado sobre la decisión del juez, quien, para el letrado, llena la sentencia con afirmaciones “carentes de sentido”.

“Nos preguntamos quién va a ser tan absurdo para pagar millones de euros por cortijos y viviendas por el precio de la compra de tales bienes, si en poco tiempo, dos o tres años, los va a heredar gratis” prosigue.

En este sentido, el argumento de Sofía Benítez-Cubero es que su hermano, “muy rico”, fingió o simuló una compra para evitar que ella, su hermana bastarda, heredase una inmensa fortuna.

José Benítez-Cubero, hermanastro de Sofía. 

“Tampoco es razonable y no se encuentra explicación a que el nieto, con 17 años, tuviera dinero o capacidad económica para pagar el descomunal precio que tenía el patrimonio del abuelo, es decir alrededor de 12.000.000 €. ¿Qué persona con 17 años tiene 12.000.000 €?” se pregunta el letrado.

La historia de la batalla judicial  

La historia de esta batalla judicial se remonta al año 1950, cuando la madre de Sofía, Rosario Reguera Hidalgo, trabajaba como jornalera en las tierras que la familia Benítez Cubero tenía en la localidad sevillana de El Coronil. En esa época mantuvo una relación con José Benítez-Cubero Cañete de Beca, fruto de la cual nació Sofía el 10 de mayo de 1950. Benítez-Cubero y Reguera siguieron viéndose, y el ganadero nunca se desentendió de su hija. Incluso en 1969, cuando Sofía estaba a punto de casarse, su padre quiso hacerse cargo de los gastos de la boda, aunque la familia de su madre finalmente no se lo permitió. 

La historia de amor entre Rosario y el heredero de la familia Benítez-Cubero acabó por las presiones sociales de la época. Aunque José quería casarse, su padre no accedió por las diferencias de clase. En 1970, el rico heredero fallecía con poco más de cuarenta años. Sofía, por su parte, aunque siempre supo la verdad, nunca quiso tomar acciones legales. Al menos, hasta que su madre falleció en 2004. 

En 2015 el Tribunal Supremo confirmó la sentencia del Juzgado de Instrucción sevillano que dos años antes dictó que Sofía era hija de José Pérez Cubero. La defensa de la hija del millonario ganadero corrió a cargo de Fernando Osuna, todo un experto en estos temas, que recuerda para elcierredigital.com el caso. “Hubo mucha mala fe por parte de la familia y eso se reflejó en la sentencia. Fue muy evidente que justo antes de empezar el proceso desenterraran los cuerpos de José Benítez-Cubero y sus ascendentes para incinerarlos. A todo el mundo le sorprendieron las prisas”, recuerda el abogado.

“Teníamos todo a favor. En la zona todo el mundo llamaba ‘La Cuberita’ a Sofía porque se sabía quién era su padre. En el juicio declararon cuatro o cinco alcaldes de El Coronil y ratificaron la historia de mi defendida. Además, estaba la prueba de ADN con su hermanastro que confirmó que eran hermanos al 99%”, puntualiza.

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