26 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

Se tratan de una mujer y su hijos pertenecientes a este poderoso clan que ha sufrido accidentes, asesinatos y muertes derivadas del consumo de drogas

Las tragedias del Clan Kennedy: La muerte de Maeve y Gideon reaviva la maldición de esta familia americana

Familia Kennedy.
Familia Kennedy.
Dos nuevos miembros de la famosa saga del que fuera presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, han sido encontrados sin vida en los últimos días. Se trata de Maeve Kennedy Townsend McKean, nieta de Robert Kennedy, y su hijo de ocho años Gideon, después de que ambos desaparecieran dando un paseo en canoa cerca de la residencia familiar de Maryland. Es otra tragedia de una familia que forma parte del imaginario americano desde hace décadas. Símbolo de poder, glamour y, también, tragedia.

Los que dicen que la familia Kennedy tiene una maldición vuelven a reforzar sus creencias. Dos nuevos miembros del famoso clan familiar del que fuera presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, han sido encontrado sin vida en los últimos días. Se trata de Maeve Kennedy Townsend McKean, de 41 años, nieta de Robert Kennedy, y de su hijo Gideon, de ocho años.

Ambos se encontraban en paradero desconocido después de que madre e hijo desaparecieran dando un paseo en canoa en el Estado de Maryland, donde tiene su residencia familiar su abuela en Shady Side. Después de cuatro días de búsqueda, los efectivos policiales encontraron primero el cadáver de la nieta de Robert Kennedy cerca de los alrededores de la casa familiar a más de siete metros de profundidad. Y el del menor apareció dos días después a unos 600 metros de donde se encontró el cuerpo sin vida de su madre. Las autoridades aseguran que se trató de una complicación por culpa del fuerte viento.

Madre e hijo desaparecieron el pasado jueves mientras navegaban a bordo de una canoa en la bahía de Chesapeake, cerca de Washington. Según sus familiares, Maeve y Gideon cogieron la canoa para recuperar un balón que había caído al agua mientras los niños jugaban en el jardín de la vivienda familiar. David McKean, marido de la víctima, explicó a The Washington Post que se alejaron más de lo que podían controlar y no pudieron regresar. Poco después los efectivos policiales encontrraon el bote volcado pero sin sus ocupantes, en un momento en el que el fuerte viento provocó olas de casi un metro de altura.

También hace menos de un año, la muerte golpeó con fuerza a la familia de Robert Kennedy. Su nieta Saoirse, hija de Courtney, falleció este pasado verano en la casa familiar de Hyannis Port a causa de una sobredosis. La joven solo tenía 22 años y había reconocido en más de una ocasión que sufría una depresión. Pero estas son sólo las últimas tragedias que han marcado la vida del poderoso  y conocido clan Kennedy.

El origen de una saga

Los Kennedy son lo más parecido a una Casa Real que han tenido nunca en los Estados Unidos. En ellos se han dado durante años una mezcla de belleza, dinero y poder político que alcanzó su punto culminante cuando John Fitzgerald Kennedy alcanzó la Casa Blanca, por tan solo 118.000 votos de diferencia frente a su rival Richard Nixon. 

John y Jackie Kenndy llegando a Dallas (Texas) el mismo día de su crimen. 

Fue la culminación de un clan de origen irlandés marcado por la ambición del patriarca Joseph Patrick Kennedy. Pero como si de un castigo divino se tratara, tras alcanzar su hijo la presidencia, sufrió una apoplejía. Antes, la familia había sufrido la muerte del hijo mayor Joseph durante la II Guerra Mundial.

J.F.K.. se convirtió en la obsesión de su padre y su carrera hacia el poder fue vertiginosa. En 1946 alcanzó el Congreso, en 1952 el Senado y en 1956 se hizo Gobernador. Era atractivo, joven, católico y de verbo fácil. Todo un soplo de aire fresco en la política norteamericana. Además, su unión con Jackeline Bouvier le dio un toque de sofisticación europea que hacía parecer unos paletos a los anteriores inquilinos de la Casa Blanca.

En esos años, una hermana del clan, Katherine, llegó a ser marquesa de Hartington, gracias a su boda con William Cavendish, que no contó con la bendición de sus padres. Su marido murió cuatro meses después de la boda y ella volvió a encontrar el amor con el conde Fitzwilliam. Pero ambos murieron en un accidente aéreo cuando viajaban a Francia. Otra de ellas, Rosmary fue sometida a una lobotomía con tan solo 23 años.

Los primeros años de la década de los sesenta fueron de lucha por los derechos civiles y de agitación social. La familia Kennedy supo entender que la sociedad estaba cambiando y fueron la imagen de una nueva política, más marketiniana que real.

Ese período de ilusión para los norteamericanos es el denominado como Camelot por los historiadores. Todo eso acabó el 22 de noviembre de 1963 cuando, en Dallas (Texas), el presidente J.F.K. fue asesinado. Se puso fin a un periodo que todavía muchos estadounidenses recuerdan como una etapa feliz.

Seguir la estela de JFK

La muerte de J.F. Kennedy conmocionó al país americano, pero también a la familia que, desde entonces, siempre ha acariciado la idea de que un Kennedy vuelva a la Casa Blanca y ocupe la presidencia. Algunos miembros de la familia han sido senadores, congresistas y han ocupado puestos diplomáticos importantes, pero nadie ha legado tan lejos como John Fitzgerald.

Robert Kennedy.

El primero fue su hermano Robert Bobby Kennedy. Nacido el 20 de noviembre de 1925, participó, al igual que sus hermanos, durante la II Guerra Mundial en la armada americana. Al término de la misma inició su carrera política siempre al lado de su hermano John.

La historiadora Kitty Kelly mantiene que Bobby era de los dos hermanos el que tenía más sustrato ideológico. Era más reflexivo y con una mayor formación intelectual. Sin embargo, era mucho más tímido y con menos carisma que su célebre hermano. Cuando éste llega a la Casa Blanca, Robert que había sido su mano derecha, pasó a ser Fiscal General del Estado, uno de los puestos más importantes en la política estadounidense.

Desde ahí inició una lucha contra el crimen organizado que le generó muchos enemigos. Años después se descubriría que los contactos entre su propia familia y la mafia habían sido más cercanos de lo que él pensaba. Tras el asesinato de su hermano, se mantuvo en el puesto junto al nuevo presidente Lyndon B. Johnson, pero a los nueve meses dimitió al no estar de acuerdo con la entrada del país en la Guerra de Vietnam. Cuatro meses después consiguió su escaño como senador e inició una mayor visibilidad pública.

En enero de 1.968 anunció su intención de hacerse con la nominación demócrata para la presidencia frente a Johnson. El P.D. quedó dividido en dos formas de entender la política. La posición pacifista del pequeño del clan Kennedy quedó demostrada en el famoso discurso que pronunció en el entierro de Martin Luther King.

Ted Kennedy.

La noche del 4 de junio de 1.968, el senador Robert Kennedy celebraba un mitin en el hotel Ambassador de Los Ángeles con sus acólitos tras ganar el estado de California en su carrera en las primarias del Partido Demócrata. Cuando iba a atravesar por las cocinas del hotel para dirigirse al salón donde se celebraría una conferencia de prensa, acompañado de varios de sus asesores y policías escoltas, un joven se avalanzó sobre la comitiva y disparó varias veces a bocajarro. Bobby Kennedy fue disparado a quemarropa y cinco de sus acompañantes son heridos. Tras 37 horas ingresado en estado de máxima gravedad, el hermano de JFK murió finalmente.

Su muerte abrió las puertas a Ted Kennedy, el siguiente hermano en querer ambicionar a la Casa Blanca. Sin embargo, un accidente de tráfico lo truncó todo. El 18 de julio de 1969, un Oldsmobile negro conducido por el entonces senador estadounidense Kennedy se zambulló al mar desde el puente Dike, en la pequeña isla de Chappaquiddick, en Massachusses, aterrizando boca abajo en la marea Poucha Pond.

Ted Kennedy, de 37 años, sobrevivió al accidente, pero la joven que viajaba con él en el automovil no. Aunque los titulares de los periódicos en ese momento la identificaban simplemente como una “rubia”, era Mary Jo Kopechne, de 28 años, una respetada agente política que había trabajado también en la campaña presidencial del hermano del senador, Robert Kennedy.

Una semana después del suceso afirmó que había “alguien hay allá arriba que no nos quiere vivos”. Aunque, durante años Ted Kennedy se mantuvo como Senador, intentó por tres veces una fallida nominación del Partido Demócrata. La última vez en 1980 frente a Jimmy Carter.

Otras tragedias

Las tragedias se han cebado también especialmente con los hijos de Robert Kennedy. David Kennedy, uno de sus 11 hijos nacidos de su matrimonio con Ethel, murió en 1984 en un hotel de Palm Beach (Florida), luego de una sobredosis de drogas. Tenía 28 años. Según los informes, había visto el asesinato de su padre en la televisión en vivo cuando era niño y pasó gran parte de su juventud luchando contra su adicción.

David Kennedy. 

Otro hijo del difunto Robert F. Kennedy, Michael Kennedy, murió a los 39 años en un accidente de esquí en Aspen (Colorado) en la Nochevieja de 1997. El New York Times informó que estaba lanzando una pelota de fútbol con sus familiares, mientras esquiaba por una montaña.

John John Kennedy. 

También  John John Kennedy, hijo del presidente asesinado, murió de forma trágica en 1999. Fue en Massachusetts en un accidente de avioneta junto a su esposa, Carolyn Bessette Kennedy, y su cuñada Lauren Bessette. El accidente fue atribuido al propio Kennedy Jr. que estaba pilotando el avión de noche y se estrelló en el Atlántico.

Para muchos John John era el ‘príncipe de América’. Un hombre guapo y exitoso que había conquistado a mujeres como Madonna o Sarah Jessica Parker y algunos veían en él la nueva vuelta al poder de la familia Kennedy. Un apellido que sigue inspirando una mezcla de sexo, poder, glamour y tragedia. Una familia que forma parte del imaginario americano desde hace décadas. 

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