22 de abril de 2019
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FIN DE SEMANA

Pertenece a una saga de artistas, es alérgica a hablar de su vida en las entrevistas y se ha consolidado como una de las cantantes más exitosas

Malú y Albert Rivera, poder y música: Una Carla Bruni a la naranja con una historia propia

Malú en un concierto.
Malú en un concierto. / Europa Press
El 28 de abril los españoles tenemos cita en las urnas. Más allá de los candidatos, la intrahistoria del poder está en sus mujeres. Aunque en España no hay Primera Dama como tal, son ellas las que duermen con el hombre que puede presidir la nación. Sin cargo oficial, su poder es más secreto y menos limitado: el de la influencia íntima. Cinco son las posibles ocupantes de Moncloa. Todas ellas profesionales, con perfiles variados y el lado femenino de unas elecciones sin candidatas.

De todas las posibles inquilinas de Moncloa, Malú es la más famosa. De hecho, es la única que ha saltado a la popularidad por sí misma. Tiene una  de las carreras musicales más exitosas y consolidadas del panorama artístico español. Desde que se conociera su relación con Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, Malú se ha convertido en la versión femenina del hombre invisible. Consciente de que un país donde todo se ha polarizado como desde hace años no ocurría, para la artista, Moncloa podría ser más un infierno que un destino deseable.

Fue la revista Semana la que destapó el romance del momento. La publicación mostraba unas imágenes de la artista siendo recogida por un coche con chófer para ser trasladada al domicilio del candidato a la presidencia del Gobierno donde pasó, según la revista, al menos dos noches, una de ellas la del pasado San Valentín. Según la publicación, Rivera y Malú llevaban viéndose unas semanas y han compartido reuniones con amigos comunes, como el 50 cumpleaños de Alejandro Sanz.

Fue Pablo López, al que se relacionó con la cantante a principios del pasado año, quien presentó al político y a Malú. López además de compañero de trabajo de la artista es vecino de Albert Rivera y uno de los grandes amigos músicos del político, entre los que también se encuentra el cantaor Miguel Poveda. El inicio de la relación podría haber coincidido con la ruptura de Albert Rivera con su pareja durante años, Beatriz Tajuelo, que ya se  ha vuelto a vivir a Barcelona.

Aún nadie sabe el alcance de la relación entre Albert y Malú y, desde luego, nadie en el partido va a confirmar o desmentir nada. ¿Si viene bien a nivel electoral? Pues nunca se sabe. Desde luego se avecina una campaña dura y muy televisiva y veremos a todos los candidatos hacer de todo”, aseguraba a Elcierredigital.com una persona vinculada a la formación naranja en el momento en que salió a la luz el romance.

Malú y Pablo López. 

Por el momento, los medios de comunicación no han conseguido la ansiada imagen de Rivera y Malú juntos y de hecho, la artista está viviendo en un chalé en Pozuelo de Alarcón, en La Finca, alquilado por una de las hermanas  Cereceda. La casa era del padre, de Luis, y se puso en alquiler por 45.000 euros, pero aseguran que Susana Cereceda se la ha dejado en 3.500 euros. Algunas fuentes dicen que Rivera aún no ha visitado esta casa pero también hay quien afirma  que ella organizó una fiesta y que Rivera acudió pero sin dar muestras de tener algo que no fuera  una amistad y estarían jugando al despiste. 

Desde luego la nueva política pasa por convertir a los candidatos en estrellas mediáticas y elementos como el carisma y el atractivo físico se usan con descaro. Es común ver a Rivera encabezando la lista de los políticos más atractivos y de los más deseados y eso, claro, también, le ha convertido en objetivo de los fotógrafos.

El atractivo de Rivera le ha hecho ser objetivo de la prensa y de algunas de sus protagonistas. Alba Carrillo, ex de Feliciano López, se postuló como candidata a ‘Primera Dama naranja’ al saber de la ruptura de Rivera y Tajuelo. También en su momento Leticia Sabater pidió públicamente a Rivera que la desvirgara tras someterse a una reconstrucción del himen. El éxito entre las féminas del líder naranja parece más que probado, pero sabe cómo librarse de la prensa. “Triunfa mucho con las mujeres, pero saber ser discreto. Sabe que es guapo, pero no como Pedro Sánchez que le hace ser narcisista. Yo he visto a actrices licuarse delante de él, pero claro también les pasaba cuando empezó a estar de moda Podemos y Pablo Iglesias. Es la erótica del poder, pero encima en su caso la percha le acompaña. En una edición de los Goya, una actriz madura me dijo: ‘Pedro Sánchez es guapo, pero para postal, Rivera es guapo con morbo. Al primero te lo imaginas sin despeinarse y al otro sudando en una cama’”, comenta el un veterano  fotógrafo. Ahora, su etapa de soltería parece que ha tocado a su fin y la responsable es la cantante Malú.

Una saga de artistas

María Lucía Sánchez Benítez vino al mundo el 15 de marzo de 1982 en Madrid, en el seno de una familia vinculada al mundo musical. Su tío fue el gran renovador de la guitarra española, Paco de Lucía. Su padre el cantaor reconvertido en productor Pepe de Lucía y su madre la cantaora Pepi Benítez. También su hermano mayor, José, se dedica a la música. Es guitarrista y acompaña a su hermana en los conciertos.

Pepe de Lucía, padre de Malú / Europa Press

Con estos antecedentes artísticos cabría pensar que el destino de María sería triunfar en el flamenco o incluso en la copla. Con el tiempo lo haría en un género directamente heredero del segundo: las baladas.

Poco queda de la Malú de su primer disco, editado en 1998, en Aprendiz. En sus apariciones en televisión se mostraba como una jovencita tímida y reacia a hablar de ella y con un look aún más cercano a una racial folclórica que a una diva pop. La canción que daba título al disco, compuesta por su gran amigo Alejandro Sanz, alcanzó pronto el éxito e hizo de ella una promesa de la música. Promesa que no tardaría en cumplirse.

Firmó un contrato millonario con Disney para encargarse de la banda sonora de Mulán y con su segundo álbum Cambiarás (1999) arrasó en Latinoamerica. También en esa época participó en Tatuaje en un disco homenaje a la copla junto a voces como Marta Sánchez o Joaquín Sabina.

Fue su disco de 2005, Malú, el que la confirmó como una de las artistas con más éxito de ventas tanto discográficas como de entradas para asistir a sus conciertos. Ese mismo año consiguió hacer dos duetos que llevaba años persiguiendo: con Alejandro Fernández y con Rocío Jurado. El de la cantante chipionera tenía unas connotaciones especiales ya que interpretaron juntas Se nos rompió el amor en el especial de Televisión Española Rocío… siempre que era la despedida de la artista del mundo artístico junto a artistas de primer nivel como Raphael o Mónica Naranjo. La Jurado fallecería seis meses después víctima de un cáncer de páncreas.

En 2012 fichó por La Voz de Mediaset lo cuál le hizo mucho más cercana al público que descubrió su peculiar sentido del humor. A pesar de que el talent show le dio una dimensión más pública a su carrera, Malú siempre se ha mostrado reticente a la hora de hablar de su vida privada. La única relación conocida y confirmada la mantuvo con Gonzalo Miró. Fue en 2017 y antes de acabar el año se anunció la ruptura.

Una ‘sacada’ del armario

Antes de hacerse público su supuesto romance con Albert Rivera, Malú ya vivió un momento de efervescencia mediática. Tuvo que ver con una supuesta ‘sacada’ del armario perpetrada por Risto Mejide. Fue en 2015 en el programa El rincón de pensar que el publicista presentaba en Antena 3. La invitada era Vanesa Martín y en un momento de la charla, le preguntó por su relación con Malú. “Tengo una amistad, y admiro mucho, su capacidad de trabajo. Es una fiera en el escenario”, puntualizó Martín. “¿Y ya está?”,  volvió a preguntar Mejide. “Amiga, y ya está, ¿y qué más?” cortó tajante y enfadada la cantante.

Malú y Vanessa Martín. 

En marzo de 2016, Risto reconoció que perdió su amistad con Vanesa por esta pregunta, pues, sin duda, dejaba entrever que entre ambas cantantes había algo más que una bonita amistad. "Vanesa Martín era amiga mía. Perdí su amistad en una entrevista que le hice en televisión. Me equivoqué, lo acepto y es la primera vez que hablo de ello (...) Fue por una pregunta impertinente", reconoció el publicista en una entrevista.

Malú ni siquiera se pronunció ante la polémica y, como es su tónica habitual, siguió sus actividades artísticas sin entrar a desmentir o confirmar. Una discreción que tendrá que encajar con la profesión de su supuesto novio, que podría llegar a convertirla en la versión castiza de Carla Bruni.

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