15 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El Rey Emérito no tiene la protección de antes y, aunque sigue aforado, sí debe responder ante el Tribunal Supremo si comete algún delito

La jubilación de Juan Carlos I: Felipe VI suprime su secretaría y reaparece en público su supuesto hijo secreto Albert Solá

Juan Carlos I
Juan Carlos I
El Consejo de Ministros aprobó este viernes un Real Decreto por el que se suprime la Secretaría del Rey Juan Carlos, un órgano que se creó con motivo de su abdicación en 2014 para prestarle apoyo en sus actividades institucionales mientras ostentara la representación del Estado. Además, el que fuera Jefe de Estado durante casi cuarenta años ve como se reabre, al menos de cara a los medios de comunicación, el asunto de su supuesta paternidad de Albert Solà.

El Consejo de Ministros del viernes 7 de junio aprobó "el Real Decreto por el que se modifica el Real Decreto 434/1988, de 6 de mayo, sobre reestructuración de la Casa de Su Majestad el Rey, suprime la Secretaría de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, creada con ocasión de su abdicación el 2 de junio de 2014. Dado que Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha decidido dejar de realizar funciones institucionales, desaparece el objeto por el que se creó esta unidad".

La portavoz del gobierno explicó que "dado que Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha decidido dejar de realizar funciones institucionales, desaparece el objeto por el que se creó esta unidad".

El jefe de esa Secretaría era Alfonso Sanz Portolés, que dejará de desempeñar esta función, pero mantendrá el puesto de consejero diplomático de Felipe VI, que también venía desempeñando. Como miembro de la Familia Real, el Rey emérito seguirá teniendo el apoyo de los servicios generales de la Casa.

Además de disponer de esta Secretaría, desde su abdicación el Rey Juan Carlos recibe cada año una asignación procedente de la partida de los Presupuestos Generales del Estado destina a la Casa Real. El artículo 65 de la Constitución señala que "el Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma". En 2018 y en 2019 (puesto que los Presupuestos han sido prorrogados), esa asignación anual asciende a 194.232 euros.

Esto supone el máximo ejemplo de que la jubilación política le ha llegado al Rey Emérito. Una jubilación forzosa que llega después de cinco años de perfil bajo a nivel político e institucional. Muchos ven tras esta decisión forzada por Felipe VI la intención de evitar algunos escándalos que se ciernen sobre la figura de Juan Carlos I.

Una paternidad en tela de juicio

Los líos económicos que la supuesta princesa Corinna insinuó son, para muchos, el prólogo de lo que guarda en el cajón el ex comisario José Manuel Villarejo y que pueden salir en los próximos días, según ha podido saber nuestro periódico. Por otro lado, aunque en el entorno de Zarzuela se hacen oídos sordos, está el complicado asunto del posible hijo bastardo del ex Jefe de la Corona española, Albert Solà, a quién elcierredigital.com entrevistó en exclusiva ya hace días y cuya confesión se puede leer íntegra en el enlace situado  al final de este artículo.

Albert Solà. 

Albert Solà nació en Barcelona en 1956 en el seno de una familia de la alta burguesía catalana, en una de las zonas más ricas de l Ciudad Condal. Con tres meses le llevaron a Ibiza donde fue cuidado por una pareja fuera de su familia. Después, regresó a Barcelona, hasta que con ocho años fue ya adoptado por un matrimonio de condición humilde que vivía en una masía de la localidad de Sant Climent de Peralta. Los Solà Jiménez se convirtieron así en sus padres adoptivos.

Con un libro bajo el brazo, El monarca de La Bisbal, el supuesto hijo de Juan Carlos I, se mostraba claro en una entrevista concedida a este medio hace unas semanas: “Yo nunca le busqué a don Juan Carlos como padre. Jamás. Pero tengo dos grandes preguntas para las que no he encontrado todavía respuesta. La primera es por qué me pusieron y señalaron en privado al Rey como mi padre tres instituciones diferentes: la Maternidad de Barcelona en 1982, la Embajada de España en México 1999 y en 2001 un juez de Barcelona, que fue quien me dijo todo, con nombre y apellidos, aunque de manera extraoficial. Me confirmó lo que yo de alguna manera ya sabía. La segunda pregunta es por qué me hicieron volver de México, donde estaba ya viviendo con mi mujer y mis dos hijas y donde tenían un buen trabajo”.

Ahora, don Juan Carlos no tiene la protección de antes y, aunque sigue aforado, sí puede responder ante el Tribunal Supremo si comete algún nuevo delito desde su abdicación en 2014. Sin embargo, no está tan claro que se admita en España las reclamaciones de Albert Solà que ya habría empezado a moverse a nivel europeo.

Una patata caliente que anuncia problemas. Y aunque don Juan Carlos ya no existirá a nivel institucional si lo hará todavía a nivel mediático lo que puede perjudicar la imagen de la monarquía española que tanto quiere limpiar la nueva corte de Felipe VI.

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