18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El soberano asegura en un medio estadounidense que la princesa no se fue a Sudáfrica "porque estuviera enojada conmigo o con cualquier otra persona"

Alberto de Mónaco ataja los rumores sobre su divorcio de Charlene, en su día asesorada por Corinna Larsen

Charlene y Alberto de Mónaco.
Charlene y Alberto de Mónaco.
Los primeros días de septiembre la familia real de Mónaco ha vuelto a ser el objetivo de la actualidad. La salud de la princesa Charlene y el hecho de que ésta estuviera en Sudáfrica sin que los medios europeos supieran nada hizo que crecieran los rumores sobre un posible divorcio entre Alberto y la exnadadora olímpica. Ante estos comentarios el soberano monegasco ha concedido una entrevista a un medio estadounidense y no uno francés, como suele ser habitual, para desmentirlo.

El verano ha sido en Mónaco una fuente inagotable de rumores. La salud física de la princesa Charlene así como la salud del matrimonio principesco han sido puestas en duda por todo los medios. 

Todo empezó cuando se supo que la princesa Charlene había sido trasladada de urgencia al Hospital Netcare Alberlito en Ballito (Sudáfrica), a 40 kilómetros al norte de Durban, el miércoles 1 de septiembre de 2021. La información no llegó a través de un comunicado del palacio real de Montercarlo sino, a través del medio sudafricano News24 dos días después. El mismo medio anunciaba que se le había dado el alta el día 3 de septiembre y que la esposa de Alberto II de Mónaco había ingresado de urgencias y después de sentirse mal en su residencia en Sudáfrica, su país de origen. 

Tras la publicación de News24, el palacio principesco emitió un comunicado oficial explicando que la esposa del soberano estaba en condición "estable" después de "colapsar repentinamente". Además, se anunciaba que "la princesa debía someterse a otra cirugía el 3 de septiembre". No se dio ninguna indicación sobre la naturaleza, el aplazamiento o la continuación de esta transacción.

Boda de Charlene y Alberto de Mónaco en 2013.

Después se impuso el silencio en Montercarlo. La estancia de Charlene fuera de Mónaco no era conocida por la prensa europea y la Casa Grimaldi no quiso dar más explicaciones. Los rumores sobre un problema en el seno del matrimonio principesco no tardaron en crecer sobre todo en medios alemanes y franceses. No era la primera vez que se hablaba de una crisis en la unión de Alberto II y la exnadadora olímpica. En los últimos días también se ha puesto en cuestión el estado de salud de la consorte y el motivo real de su ingreso y sus intervenciones médicas.

Habla en América, calla en Europa

Ahora, Alberto de Mónaco, después de días de silencio ha concedido una entrevista a la revista estadounidense People. Algo que ha resultado llamativo ya que, habitualmente es la prensa francesa el ámbito en el que soberano monegasco se suele mover para dar sus explicaciones públicas. 

"Soy consciente de que tal vez debería haber reaccionado antes, pero me estaba concentrando en cuidar a los niños", dijo sobre sus mellizos de 6 años, el príncipe Jacques y la princesa Gabriella, que se quedaron con él en Mónaco. "Y pensé que probablemente pasaría. Si intentas responder todo lo que sale, no te detienes, estás perdiendo el tiempo". Destacando que él, como su esposa, se ha visto afectado por todo lo que se ha dicho sobre su relación a raíz de esta separación forzada. “Un malentendido de los hechos siempre es perjudicial. Somos un blanco fácil, fácil de alcanzar, porque estamos muy a la vista del público ", explica el soberano.

Portada de la revista 'People'. 

“No se fue porque estuviera enojada conmigo o con cualquier otra persona. Iba a Sudáfrica para reevaluar el trabajo de su Fundación allí y pasar un tiempo con su hermano y algunos amigos ”, añade. “Ella no se exilió. Era absolutamente solo un problema médico que tenía que ser tratado ”, remata el hijo de Rainiero y Grace Kelly, rompiendo así con los rumores que desde hace días han vuelto a poner en la picota a la familia real monegasca.

Charlene con Corinna Larsen. 

Una familia en la que el papel de la princesa Charlene siempre ha estado en un llamativo segundo plano y que durante un tiempo tuvo muy cerca a la peculiar Corinna Larsen tras su ruptura con el Emérito. Sin embargo, desde hace dos años sus relaciones con la Casa Grimaldi se han tornado más frías sobre todo después de sus declaraciones contra Juan Carlos I y de haberle denunciado por amenazas en la justicia británica. 

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