07 de diciembre de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Desde hace dos décadas le fue diagnosticada una esquizofrenia que empezó con una manía persecutoria después de años de idas y venidas

Esplendor y ocaso de Nadiuska: la crónica íntima de los años dorados y la caída de la 'Reina del Destape'

En las últimas semanas la vida de Nadiuska ha vuelto a ocupar horas en los medios de comunicación. La estancia de la que fuera mito erótico de los 70 en el psiquiátrico de Ciempozuelos alejada del mundanal ruido ha llamado la atención de diversos programas, después de saber que el icono de la Transición, por fin, se encuentra recogida después de años deambulando aquejada de una esquizofrenia.

El caso de Nadiuska fue paradigmático. Uno de esos nombres que por sí mismos llenaban los cines. En 1976 era la estrella más cotizada y rentable de nuestro cine. A finales de los 90 salieron a la luz unas imágenes de la otrora sex-symbol mendigando en la calle. Problemas psicológicos y económicos marcaron la decadencia de la que fuera un icono de la Transición. ¿Dónde y cómo empezó su caída?

Nadiuska, de nombre real Roswicha Bertasha Smid Honczar, nació el 19 de enero de 1952 en Schirierling (Alemania). De ascendencia rusa por parte de padre y polaca por parte de madre, pasó su infancia y adolescencia a caballo entre Polonia, Rusia y Alemania. Estudió ballet antes de trabajar como maquilladora y bailarina.

En 1971 viajó de vacaciones a España y decidió fijar su residencia en Cataluña, participando en Sitges en el negocio de una discoteca. Poco después le propusieron rodar Timanfaya (1972), su debut como actriz que fue dirigido por José Antonio de la Loma. Ese año entró en su vida Damián Rabal. Fue el quien organizó una boda por interés con Fernando Montalbán, oligofrénico que no descubrió que su mujer era famosa hasta años después. A finales de los años 70 la boda fue anulada.

Nadiuska en sus años de esplendor. 

"A esta boda, en alto secreto, tan solo acudieron ella, el infeliz oligofrénico que incluso más tarde pude comprobar que fue exento del Servicio Militar Obligatorio por sus características de deficiente intelectual, el manager Damián Rabal como padrino, y una sastra de cine llamada Rosa García como madrina (...) Al indigente le dieron una propina de tres mil pesetas y lo soltaron donde lo recogieron, en un campo de escombros y basuras donde se ganaba la vida buscando hierro y metales" contaba el escritor Fernando Gracia en su libro Lo que se ocultó de Nadiuska.

La propia Nadiuska achacaba todo a nombre propio: Damián Rabal. Hermano del gran Paco Rabal, Damián era el representante de actores más influyente del país. A su escudería pertenecían nombres como Concha VelascoAna Belén, su propio hermano o Josele Román. Nadiuska inició una relación sentimental con él y éste la lanzó al estrellato. Su espectacular físico, su belleza que recordaba a Sofía Loren y su desinhibición la convirtieron en la reina del destape. Su acento extranjero no fue un problema para que obtuviera papeles protagonistas gracias al doblaje.

La actriz alemana llegó a acusar a Damián de su caída. Rompieron su relación extramatrimonial (él estaba casado y a ella la casaron con un hombre de baja clase social para obtener la nacionalidad. Este hombre solo la vio durante el día de la ceremonia) en 1979, justo cuando su carrera empezaba a despuntar en el extranjero. Según la versión de la actriz, Damián castigo su alejamiento con el veto. Hizo valer su influencia en el cine español para que nadie la contratara.

Con el escritor Francisco Umbral. 

El fotógrafo César Lucas nos da otra visión del asunto: “Nadiuska cambió de representante y no funcionó. Pensó que la podrían llevar a Hollywood y no cuajó”. Según José Talavera, el futuro de Nadiuska era de por sí complicado: “No creo que fuese una buena actriz. De todas formas, lo del idioma era un problema. Lo que pasó con ella es lo que ocurrió con muchas otras. Cuando pasó la moda del destape las que eran buenas se quedaron y las que eran malas actrices desaparecieron”.

Jaime Peñafiel, da a la historia de Nadiuska un punto inquietante: “En su final han influido varias personas que la persiguieron hasta anularla, pero ella no lo dijo en su momento y ahora, por desgracia, no puede”.

Con la llegada del PSOE al poder y la aprobación de la controvertida Ley Miró, el Cine S llegó a su fin arrastrado por la legalización de las salas X que por fin podían emitir cine pornográfico como en otros países europeos. Esto hizo que el cine del destape decayese. Algunas de sus protagonistas ya habían dado el salto a otro tipo de producciones y pudieron seguir con su carrera. Otra, como Nadiuska, no recibieron ofertas de ningún tipo y las que recibían eran de producciones de baja calidad como La loca historia de los tres mosqueteros con Martes y Trece cuando aún eran un trío o La de Troya en el Palmar que pasaba por el tamiz del humor negro los sucesos en El Palmar de Troya.

Tuvo la oportunidad de recuperar su popularidad con dos trabajos. Por un lado, debutó como vedette de revista en 1986 a las órdenes de Matías Colsada, el gran hacedor del mundo de las vedettes, pero su participación duró poco ante los lamentos y enfados del empresario. Por otro lado, ese año, intervino en la recordada serie de televisión Tristeza de amor, junto a Alfredo Landa. Tal y como recuerda la periodista Valeria Vegas en Vanity Fair, “ella, para ponerse más en jaque, lanzó unas acusaciones a la actriz protagonista Concha Cuetos, asegurando que encabezaba el reparto por ser la mujer del director. Ésta, a su vez, no tardó en responder con lo que sería toda una sentencia y premonición: ‘Espero por su bien que Nadiuska conserve su belleza mucho tiempo’ ".

Se dedicó a invertir a partir de entonces en diversos negocios como las joyas o las puertas blindadas. Sin embargo, lo que más llamó la atención a las revistas fue su conversión al catolicismo que incluyo le hizo ser protagonista de algún programa religioso en la televisión pública donde explicaba que había visto la luz para sorpresa de muchos que pensaban que esto era lo más llamativo para la otrora sex symbol.

 

Nadiuska con Chiquito de la Calzada en 'Brácula: Condemor II' (1997), sería su última película. 

Alejada del cine, las revistas del corazón encontraron en Nadiuska todo un filón. A través de ellas la actriz contaba sus inversiones ruinosas en empresas cosméticas, sus fallidas relaciones y su conversión al catolicismo, sin que eso la ayudase a mejorar su pronunciación en castellano. En todas sus entrevistas hablaba de que sus amigos la habían abandonado y que no recordaba con agrado sus cintas de corte erótico. Ironías de la vida, cuando empezó a taparse, es cuando realmente se quedó desnuda frente al mundo.

COMPARTIR: