23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Virginia Giuffre, una de las mujeres que acusó a Jeffrey Epstein, ha interpuesto una demanda en la Corte de Nueva York contra el hijo de Isabel II

Andrew de York se atrinchera con Sarah Ferguron en Balmoral ante una nueva acusación de abuso

Príncipe Andrew de York.
Príncipe Andrew de York.
La sombra de las fiestas con abusos sexuales organizadas por el financiero Jeffrey Epstein vuelven a planear sobre la Casa Real británica. Virginia Giuffre, una de las mujeres que acusó a Jeffrey Epstein, ha interpuesto una demanda en la Corte de Nueva York contra el Duque de York por abusos sexuales, tanto en Londres como en Nueva York, cuando ella tenía 17 años. El hijo de Isabel II asegura que no hará ningún comentario, mientras veranea en Balmoral con su exmujer Sarah Ferguson.

El Duque de York es, por motivos propios, el miembro más incómodo de la Familia Real británica. Junto a su exmujer, Sarah Ferguson, se han convertido en algo así como unos parias dentro de la realeza inglesa. Juntos han viajado a Balmoral mientras los problemas judiciales arrecían sobre el hijo de la Reina Isabel. 

A principios de este semana, una mujer estadounidense presentó una demanda civil ante la Corte de Nueva York asegurando que siendo menor de edad el Duque de York abusó de ella. La demandante es Virginia Giuffre, que fue una de las mujeres que acusó a Jeffrey Epstein.

Recordemos que Epstein fue un magnate financiero con una enorme influencia política y social hasta que en 2005 fue acusado de acosar a una menor de 14 de años. A partir de entonces se le conocieron numerosas víctimas adolescentes y fue arrestado por tráfico de menores. En 2019 se suicidó estando en prisión. Durante las investigaciones, el Príncipe Andrés apareció vinculado a las fiestas que daba Epstein, donde se mantenían relaciones sexuales con menores.

Ahora, la demanda de Virginia Giuffre vuelve a poner en la picota al Duque asegurando que cuando ella tenía 17 años éste abusó de ella en varias ocasiones tanto en Londres como en Nueva York. 

Mientras el asunto acapara los titulares en Estados Unidos y Reino Unido, el Príncipe Andrés se atrinchera en Balmoral y, a través de su abogado, ha asegurado que "no tiene nada que comentar" con respecto al enésimo escándalo de su biografía. 

Una vida llena de escándalos

El Príncipe Andrew, nacido el 19 de febrero de 1960, es el tercer hijo de la reina Isabel II y el príncipe Felipe de Edimburgo y es el octavo en la línea de sucesión al trono británico. En 1986 acaparó toda la atención cuando se casó con Sarah Ferguson, que provenía de una familia bien conectada pero ajena a la nobleza. Sarah inicialmente fue muy apreciada por la prensa y el pueblo por su carácter natural y extrovertido. La pareja tuvo dos hijas, la Princesa Beatriz en 1988 y la Princesa Eugenia en 1990. El matrimonio acabó con un sonado divorcio en 1996 después de mutuas infidelidades que fueron aireadas por la prensa internacional.

Sarah Ferguson y el Príncipe Andrew el día de su boda en 1986. 

La opinión pública comenzó a volverse contra Ferguson después de una serie de escándalos, siendo el peor cuando en 2010 fue captada por una cámara oculta ofreciendo contactos con el Príncipe Andrew a cambio de 500.000 libras esterlinas. Un año más tarde, se reveló que la exduquesa de York había aceptado 15.000 libras de Jefrey Epstein para pagar sus deudas.

Como es tradicional para muchos miembros de la Familia Real, Andrew tuvo una exitosa carrera militar uniéndose a la Royal Navy en 1979. También fue piloto en la Guerra de las Malvinas, donde participó en misiones en el conflicto desde abril hasta septiembre de 1982. Desde 2015, ha ocupado el rango de Vicealmirante. Andrew también es Canciller en la Universidad de Huddersfield, cuyo sindicato estudiantil ha presionado para que lo expulsen debido a sus vínculos con Epstein, y también participa activamente en varias organizaciones benéficas. No sería la primera vez que perdiese un buen puesto por este espinoso asunto.

En 2011, Andrew se retiró como “representante especial” de Gran Bretaña para el Comercio y la Inversión, en medio de las crecientes críticas por su relación con Jeffrey Epstein, ocupando el cargo desde 2001, con el propósito de promover los intereses comerciales del Reino Unido en el extranjero. Los numerosos viajes realizados al extranjero como parte de este papel, incluidos los viajes a los Estados Unidos donde visitaba a Epstein, fueron muy criticados por su elevado coste, lo que le valió el apodo de 'Air Miles Andy'.

Pero no era este el primer escándalo de Andrés que salpicaba a la corona. Sus reuniones con el hijo del dictador libio Muammar Gaddafi Saif; su conexión con Timur Kulibayev, yerno del entonces presidente de Kazajstán que compró una de las propiedades de Andrew por 3 millones de libras más de su precio inicial; y ser anfitrión del yerno del presidente derrocado de Túnez, Zine al-Abidine Ben Ali en el Palacio de Buckingham, han sido algunas de sus acciones mal vistas por el pueblo británico.

El futuro judicial del Duque de York

La muerte de Epstein terminó de facto con su enjuiciamiento penal, pero sus presuntas víctimas pidieron a los fiscales que continuaran investigando posibles cómplices. Epstein había resuelto previamente varias demandas civiles por supuestos abusos.

Jeffrey Epstein.

La entrevista que el Duque realizó para la BBC a raíz del suicidio de Epstein, recibió críticas por parte de periodistas y comentaristas, tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos. En la entrevista, Andrew no convenció con sus respuestas y dijo no arrepentirse de su amistad con Epstein. A raíz de su emisión, hubo llamadas de organizaciones benéficas asociadas con el Duque para cortar sus lazos con él.

Los abogados con sede en los Estados Unidos que representan a las víctimas de Epstein también criticaron fuertemente la entrevista, y uno de ellos le pidió que hablara con el FBI sobre su participación en los hechos investigados sobre Epstein. Sarah Fergurson salió en defensa y apoyo de su exmarido en Twitter: “Andrew es un verdadero caballero y es estoicamente firme, no solo en su deber sino también en su amabilidad y bondad”.

Como toda escandalera mediática, su ruido se fue apagando. Sin embargo, ahora el nombre del Príncipe Andrew vuelve a sonar en los tribunales estadounidenses con motivo de un supuesto abuso sexual. El fantasma de Jeffrey Epstein sigue sobrevolando el castillo de Balmoral. 

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