24 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

Sucedió en el hotel Coral Beach en Marbella durante el verano de 1991 en el que el Premio Nobel y Marina Castaño se sumaron a los fastos del gilismo

La verdadera historia de la foto en la que el Nobel Camilo José Cela suelta un puñetazo a Jesús Mariñas en la Marbella de Gil

Camilo José Cela golpeando a Mariñas y Antonio D. Olano, intentando separar.
Camilo José Cela golpeando a Mariñas y Antonio D. Olano, intentando separar. / Bernardo Paz
En el verano de 1991 una foto del Premio Nobel Camilo José Cela se convirtió en la más comentada. En ella se veía como el escritor propinaba un puñetazo al periodista Jesús Mariñas. Desde tres años antes el autor de 'La familia de Pascual Duarte' era un objetivo de la prensa del corazón tras unirse a la que sería su segunda esposa, Marina Castaño, 31 años más joven que él. La unión pilló a todos por sorpresa e hizo de la pareja ser pasto de los fotógrafos.

Agosto de 1991. Camilo José Cela, todo un Premio Nobel, y gloria de las letras patrias, sorprendió a propios y extraños al elegir la Marbella hortera de Jesús Gil para pasar su veraneo. A toda le prensa no se la pasó por alto que este inusitado interés por pasar agosto en el lugar con más famosos y paparazzis por metro cuadrado, coincidía con el momento álgido de su romance con Marina Castaño.

La joven gallega, a la que el escritor sacaba 31 años, había convertido al autor de La Colmena en pasto de la prensa del corazón. Su relación se había hecho pública en 1988, unos meses antes de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura.  El 10 de marzo de 1991 la pareja se casaba por lo civil, en régimen de separación de bienes. Marina había conseguido el divorcio el mes anterior y Cela en diciembre de 1990. El enlace tuvo lugar en la más estricta intimidad en la finca que el escritor posee en Guadalajara. Una heredad conocida por el nombre de “El Espinar”, que cuenta con un edificio de tipo inglés de unos 450 metros cuadrados repleto de libros y cuadrosy que fue comprada a los herederos de un rico conde. La finca está situada en la orilla derecha del río Henares, entre la capital y el municipio de Fontanar. Fue una boda sin fotógrafos, en un domingo apacible, con sol y nubes. Parecía tratarse de una película americana.

Por eso, ese mes de agosto, la pareja era una de las más codiciadas del papel couché. En una de las muchas fiestas que se celebraran en la ciudad de la Costa del Sol, en este caso en el hotel Coral Beach, Marina y Camilo coinciden con Jesús Mariñas, entonces articulista de referencia del mundo rosa. “Cela se dirigió a mí y me anunció: ‘Preparate que te voy a dar un regalo. Sin mediar palabra se lanzó a por Mariñas” recuerda Bernardo Paz, el autor de la recordada imagen.

La imagen completa/ Bernardo Paz.

El escritor sacudió todo un un crochet de izquierda al periodista para luego pasar a zarandearlo con intención de lanzarlo a una piscina cercana. “¡Joder, Camilo! Bien está que me hosties pero no que me mojes”, gritó el periodista mientas otro compañero del gremio, Antonio D. Olano los separaba. Por su lado, Marina Castaño miraba todo con una cierta miraba beatífica. “Yo siempre he tenido una buena relación con Marina. Tiene un carácter muy complicado, pero hay que recordar que en esos años no se lo hicieron pasar bien. La trataban como una advenediza”, recuerda Paz.

¿Pero qué enfadó tanto a Camilo José Cela? El periodista había contado en Época que en su reciente boda que la madre de Marina quiso hacer un gran negocio con la boda de su hija. Que quiso vender la exclusiva del “sí quiero” y que para eso llevó a la ceremonia una cámara fotográfica autofocus que le fue retirada por el propio Camilo José Cela al grito de “yo no vivo de esto”. El escritor se anticipaba a las malas intenciones de su suegra, también, mucho más joven que él. La pareja había preparado todo con sigilo y prudencia. Y nada podía romper lo establecido (aunque alguna fotografía luego sí saliera publicada). La boda era desconocida hasta por los propios allegados al escritor, que en un número inferior a los cincuenta fueron convocados al mediodía del 10 de marzo en la finca de Guadalajara, dicen que sin saber bien el por qué, otros creídos que era el cumpleaños de Marina.

La bronca con puñetazo incluido en un principio no tuvo más repercusión que la narración que el propio Mariñas hizo del asunto en su crónica de la revista Época bajo un título genial La mano que escribió ‘La familia de Pascual Duarte’ acarició mi rostro. Poco después de esta publicación la revista ¡Hola! compró las fotos y se convirtieron en foto de ventanilla de portada.

“En un principio las fotos pasaron desapercibidas, pero después de salir en ¡Hola! se hicieron más populares y llegaron a entregarme el accésit el premio de periodismo gráfico. Fue el año que ganó el primer premio las imágenes del atentado en el que perdió las piernas Irene Villa”, rememora Bernardo Paz.

La instantánea auguró la que sería la relación del Premio Nobel con la prensa en su última década de vida. Su relación con Castaño, sus desplantes y brabucanadas lo convirtieron en carne de canutazo y todavía se le recuerda huyendo de las cámaras de Caiga quién caiga de brazo de se segunda esposa.

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