20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Bajo el título de 'Rocío, contar la verdad para seguir viva', la hija de Rocío Jurado relatará su matrimonio y divorcio de Antonio David en Mediaset

Las polémicas familiares del clan Jurado: Rocío Carrasco rompe su silencio

Rocío Carrasco en el documental.
Rocío Carrasco en el documental. / Mediaset
Rocío Carrasco es uno de esos personajes del corazón que ha cotizado muy bien sus silencios. Después de décadas en el centro del huracán mediático, la hija de la recordada Rocío Jurado y el campeón de boxeo Pedro Carrasco, romperá su silencio para una serie documental de Mediaset sobre su divorcio de Antonio David Flores y el por qué de la no relación con sus hijos. Estas revelaciones son la mejor arma de Mediaset para luchar contra el éxito de las telenovelas turcas de Atresmedia.

Hace 25 años Rocío Jurado y su segundo marido, José Ortega Cano, se convertían en anfitriones de todo el país en su finca Yerbabuena. A través de TVE los españoles asistieron a la boda de la primogénita de la cantante, Rocío Carrasco, fruto de su unión con el boxeador Pedro Carrasco, con el guardia civil Antonio David Flores. En esos años, la joven era conocida como 'Rociíto' y se había convertido en una de las principales protagonistas de la prensa del corazón y en uno de esos personajes populares que, sin motivo aparente, son antipáticos para el público en general.

La boda dejó unas cuantas imágenes para el recuerdo como el horripilante peinado de la novia o un José Ortega Cano que se arrancó a entonar aquello de "estamos tan a gustito". Un enlace que, en plena integración de España en Europa, parecía devolvernos a nuestros mitos más atávicos. Una reunión carpetovetónica donde se daban cita la folklórica, el torero, el guardia civil con pinta de 'de singular presencia' y la niña que se casa de blanco pero embarazada hasta los dientes. 

Un cuarto de siglo después, Rocío Carrasco exRociíto, tras años de alejamiento mediático ha revolucionado la televisión con el anuncio de una serie documental que, bajo el nombre de Rocío, contar la verdad para seguir viva, viene a poner luz, o al menos dar su versión, sobre los acontecimientos que se han sucedido en su vida. 

Tras su divorcio en 1999 de Antonio David, la hija de la Jurado inició una relación con Fidel Albiac, con quien se unió en matrimonio en septiembre de 2016, y comenzó una batalla pública contra su exmarido que se ha alargado durante más de dos décadas en los juzgados, con acusaciones de malos tratos tanto físicos y psíquicos de por medio. Aunque la Justicia ha dado la razón en primera y segunda instancia al exguardiacivil, Rocío ha recurrido la sentencia en el Tribunal Supremo alegando un defecto de forma. 

Los hijos

Posiblemente el elemento que más ha alejado a Rocío Carrasco de la opinión pública es todo lo que tiene que ver con sus dos hijos frutos de su unión con Antonio David: Rocío y David. La primera dio el año pasado el salto a la televisión participando en Supervivientes, concurso en el que se convirtió en la auténtica revelación. Desde el programa intentó llamar la atención de su madre varias veces, sin conseguirlo.

Una relación materno-filial que lleva rota casi una década. Mientras Rocío Flores participaba en el reality, Vanitatis publicaba una exclusiva que arrojaba luz a lo que pudo ocurrir intramuros de la familia Carrasco. Una sentencia condenaba a la hija, aún menor de edad, por agredir a su madre y dictaba una orden de alejamiento. Un episodio que supuso un cénit en las relaciones familiares y que haría que todo saltase por los aires. 

Unos vínculos familiares que se han ido rompiendo con los años. Desde que en 2006 perdiera a su madre, cinco años después de morir su padre, Rocío Carrasco ha ido paulatinamente rompiendo la relación con sus familiares. Con el viudo de su madre José Ortega Cano, con sus dos hermanos adoptados por la chipionera, Gloria Camila y José Fernando, con sus tíos Amador, José Antonio y Gloria y con su prima la cantante Chayo Mohedano

25 años de silencio

Uno de los puntos fuertes de la serie documental es escuchar la versión de Rocío Carrasco después de varios años huyendo de la prensa. Aunque la emisión se ha promocionado bajo el cebo publicitario de que habla tras 25 años de silencio, esto no es del todo cierto. 

Rocío Flores Carrasco. 

Tras su mediática boda, los Carrasco-Flores durante los tres años largos que duró su matrimonio, fueron habituales de las exclusivas tanto en prensa escrita como en televisión. Especialmente recordadas son sus intervenciones en Tómbola donde se mostraba como una joven engreída que se enfrentaba a todo aquel que no opinara como ella ganándose la animadversión del público. Una niña bien, ignorante y orgullosa de serlo, que se pegó un trastazo cuando se estrenó como presentadora en Cita con Apeles, un esperpéntico programa junto al polémico sacerdote

Lo cierto es que su alejamiento mediático se inició en 2005 cuando dejó su trabajo en televisión junto a su mentora televisiva, María Teresa Campos, para estar al lado de su madre durante su enfermedad. 

Desde entonces, ha intentado puntualmente volver a televisión para buscar su hueco como presentadora. Lo hizo en Hable con ellas, junto a Sandra Barneda, Yolanda Ramos y Alba Carrillo, entre 2014 y 2016, Cámbiame Premium en Telecinco y Lazos de sangre en TVE junto a Boris Izaguirre en el verano de 2020. En ninguno de estos trabajos ha destacado como comunicadora. 

Su trabajo en Hable con ellas le permitió ponerse en contacto con Óscar Cornejo, productor de La Fábrica de la Tele, que es quien, desde hace un año, ha estado planeando la vuelta por todo lo alto de Rocío Carrasco a la televisión. El impacto que ha generado el anuncio de la serie demuestra que Rocío interesa mucho a nivel televisivo, pero sólo cuando el reclamo es su vida privada. 

Rocío y los detonadores 

En 1972, Rocío Jurado ya era famosa pero aún no había editado sus discos más exitosos, que llegarían una década más tarde. En esos años del final del franquismo, la de Chipiona estaba en pleno proceso de renovar los usos vetustos de la copla. Fue una de las primeras en aparcar la bata de cola para cantar enfundada en un vestido de Pertegaz

Cuando en el 72 protagonizó un telefilme para TVE, de aires rompedores, llamado Rocío y los detonadores  dirigido por Fernando García Tola, no cogió por sorpresa a los que la conocían. Este tipo de experimentos eran coherentes con su personalidad. Ese mismo año protagonizó un muy comentado reportaje para Fotogramas donde la entrevistadora, Maruja Torres, la definió como "un clown travestido de España cañí en una mezcla de erotismo bruto e imaginería religiosa". 

En el citado telefilme, con la novedad para la época de ser rodado en color y en formato cine, la Jurado mostraba un vestuario rompedor que puso en aprietos a la censura. Desde entonces, cada vez que visitaba un plató le colocaban los célebres chales para cubrir su bien dotado escote o bien un clavel gigante en el canalillo para tapar un vestido de flecos que era muy generoso en cuanto a la exhibición cárnica. Unas intervenciones que el diario Arriba calificó como de "espectáculo de taberna portuaria". Rocío Jurado, de forma voluntaria o no, se convirtió en una pionera del destape televisivo. 

Casi medio siglo después, su hija volverá a hacer historia en la televisión aunque con otras armas. El enemigo en esta ocasión no es la censura, sino los culebrones turcos con los que Atresmedia amenaza al reinado omnipotente de Mediaset. La cadena de Paolo Vasile ha optado por las telenovelas que él conoce y se le dan bien, las reales. Lo bueno para el espectador es que, en líneas generales, ya conoce todos los capítulos previos a la entrevista/documental de Rocío. Una historia que reconocemos casi como la nuestra y en la que al principio de todo sólo había una gran artista que dio lugar a una saga capaz de salvar o cambiar las parrillas televisivas. Como dijo el cronista parlamentario y de sociedad Raúl del Pozo "son los Borgia de la prensa del colorín". 

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