17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

En el siglo XX Jorge de Grecia, Waldemar de Dinamarca y el Infante Luis Fernando de Orleans, primo de Alfonso XIII, no ocultaron nunca su condición

Se abren los armarios en Palacio: El duque Francisco de Baviera se declara gay, pero no es el primero

Duque de Baviera.
Duque de Baviera.
Francisco de Baviera, de existir una monarquía en la República Federal Alemana, sería el Jefe de Estado bávaro y miraría de tú a tú a Isabel II y Felipe VI. Sin embargo, al Duque bávaro no le ha hecho falta reinar para hacer historia. A sus 87 años ha posado con su pareja desde hace años y ha hecho pública su homosexualidad. Aunque su gesto ha sido revolucionario, no es el primer homosexual conocido en una Casa Real. En el siglo XX, Jorge de Grecia o Luis Fernando de Orleans no se ocultaron.

Con 87 años, Francisco de Baviera, se convierte en el primer Jefe de una Casa Real en salir del armario y hablar públicamente de su homosexualidad. Si bien es cierto que hablamos de una monarquía inexistente, ya que Baviera es un Estado integrado en la República Federal Alemana que fue principado hasta 1918, cuando se estableció la república como forma de gobierno en Alemania. Lo ha hecho mediante una sesión fotográfica que ha compartido en Instagram, al lado del que es su pareja sentimental desde hace décadas, Thomas Greinwald

Sin embargo, en las Casas Reales, como en todos los ámbitos de la vida, ha estado presente la homosexualidad. Monarcas a lo largo de la historia, como Ricardo Corazón de León, Cristina de Suecia, Enrique IV de Castilla o, a principios del siglo XX, el Duque de Windsor, eran homosexuales aunque no se supo de su vida íntima hasta  años y siglos después. Entre las cabezas de las monarquías actuales siempre ha existido mucha rumorología, nombres como Alberto de Mónaco y algún otro, más cercano geográficamente, han protagonizado rumores nunca confirmados. Más allá de las cabezas visibles,  en el siglo XX ha habido royals que dieron lustre al orgullo LGTBI. 

Jorge de Grecia y Waldemar de Dinamarca

En 1862 los griegos, ya dotados de un parlamento, decidieron buscar un Rey. La monarquía parlamentaria se estaba imponiendo como forma de gobierno en Europa y de supervivencia de las Casas Reales y ellos pensaban que un Rey daba más imagen de estabilidad para un país de historia tan convulsa como la suya.

 
 
 
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El elegido fue un príncipe, hijo de los Reyes de Dinamarca, que al pisar suelo heleno decidió tomar el nombre dinástico de Jorge I, tenía 17 años y un carácter escandinavo para regir un país balcánico. Sin embargo, el nuevo monarca supo adaptarse a su nuevo pueblo. Para reforzar su poder se casó con Olga, sobrina del Zar de todas las Rusias. Tuvieron ocho hijos. El segundo hijo fue llamado como el padre, Jorge.

El segundogénito no destacaba en los estudios, pero sí por su carácter sociable y su inteligencia natural. Sus padres decidieron enviarlo a Dinamarca para que pasara un tiempo en una academia militar que doblegase su carácter rebelde.

El príncipe conoció allí a su tío, el príncipe Valdemar, que era comandante de la marina y estaba casado con María de Orleans. Los once años que les separan no son impedimento para que Valdemar y Jorge se conviertan en amantes. Para estar cerca de su tío, Jorge decide ingresar en la marina.

Jorge de Grecia.

En 1891, el príncipe heleno se convierte en teniente de navío de la marina rusa y en acompañante de su primo Nicolás, futuro Zar. Diez años después participa activamente en la organización de los primeros Juegos Olímpicos modernos en Atenas. El siglo XX estaba empezando y un año después, la monarquía griega se enfrenta a unos brotes independentistas en Creta. Jorge es nombrado Alto Comisionado de esta isla para controlar las posibles insurrecciones.

Jorge comprende que la política no le asegura un futuro y decide instalarse en un París que vive los últimos coletazos de la Belle Époque. Allí conocerá a la millonaria María Bonaparte, sobrina-nieta de Napoleón. En 1907 contraen matrimonio.

María y Jorge fueron una de las parejas mejor avenidas de la realeza europea. Nunca hubo secretos entre ellos. María sabía perfectamente de la condición sexual de su esposo y también, que para poder ser una mujer libre en esa época necesitaba un marido que le hiciera la cobertura. Jorge y María fueron siempre buenos amigos y se acompañaron hasta el final. De hecho, Valdemar los acompañó en luna de miel alrededor de las islas griegas. María Bonaparte y Jorge de Grecia tuvieron dos hijos: Pedro y Eugenia.

María, convertida por su matrimonio en Princesa de Grecia y Dinamarca, se centró en sus estudios sobre psicoanálisis y comportamiento sexual. Llegó a financiar a importantes intelectuales y a tener una importante relación con Sigmund Freud.

Waldemar de Dinamarca. 

El matrimonio principesco vivía entre París y Copenhague donde se alojaban en la casa de Valdemar y María de Orleans. La muerte por sobredosis de ésta última en 1909 fue un escándalo en la época y nunca se aclaró. Según algunos autores, la relación entre María de Orleans y Jorge no era buena.

En 1939 fallece Valdemar y Jorge cae en una grave depresión de la que no se recuperaría nunca. Además, los acontecimientos políticos se precipitan en Europa al arrancar la II Guerra Mundial. María utilizó sus influencias y su dinero para ayudar a escapar de la Austria invadida por los nazis a su admirado Sigmund Freud. Esta aventura fue retratada en el cine en 2004, con Catherine Deneuve interpretando a la Princesa Bonaparte.

Un Orleans, 'Rey de los maricas'

Eulalia de Borbón es uno de los personajes más peculiares de la Historia de España. Considerada una feminista adelantada a su tiempo, algunos historiadores la denominan como la ‘Infanta Republicana’. Además, publicó unas memorias escandalosas.

El Infante Luis Fernando de Orleans. 

El matrimonio fracasado tuvo tres hijos: Alfonso, Luis Fernando y Roberta que nació muerta. Luis Fernando fue tan revolucionario como su madre y se hacía conocer como el ‘Rey de los maricas’. Abiertamente homosexual, su vida privada hizo que fuera repudiado de la corte española por Alfonso XIII y que se instalara en París donde exprimió hasta las últimas consecuencias la Bohemia de los años 20.

En la de los treinta protagonizó varios escándalos sexuales y de consumo de drogas que motivaron su expulsión de Francia en dos ocasiones. Esto llevó a Alfonso XII a retirarle el título de Infante después de no aclararse su participación en un fiesta que se saldó con la emasculación de un joven soldado. Tras la invasión nazi, su vida cambió y se enfrentó al ejército alemán e incluso salvó la vida de varios judíos. Falleció en París en 1945. 

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