20 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

En 1985 congregó a los medios por primera vez para que le tomaran unas fotos en traje de baño, desde entonces se ha convertido en una tradicón

Ana Obregón, la primera influencer: repasamos más de treinta años a golpe de bikini

Ana Obregón.
Ana Obregón.
Ana Obregón en bikini es una imagen de tradición estival que se ha fijado tanto el subconsciente colectivo que no se discute. Es como comer uvas en Nochevieja, una costumbre aprobada por el paso del tiempo. Ha estado acompañándonos desde que el verano duraba tres meses hasta ahora que va y viene en función del calentamiento global.

La Obregón si no existiese habría que inventarla. Sus idas y venidas han ocupado voluntariamente las portadas del corazón de las últimas cuatro décadas y aunque eso ha transmitido de ella una idea frívola y, en ocasiones bobalicona, ha entendido mejor el funcionamiento del show bussines que todas las generaciones que han venido después.

De no ser por su personalidad se habría quedado en una actriz de serie B condenada a repetir las mismas anécdotas de su paso por Hollywood junto a Bo Derek y Mr. T. Tal vez lo peor que ha hecho es desaprovechar hasta cierto punto su talento para la comedia. Una vez el crítico de El País Diego Galán dijo que algún día habría que tomársela en serio y con La vida alegre Fernando Colomo demostró que no se equivocaba. Estaba disparatada y eso siempre le ha venido bien.

Ana Obregón posando en los años 80.

El primer posado de Ana fue en 1985. Entonces era una actriz deseosa de promocionarse y, en eso pocas le han ganado. Entre posturas a lo Marilyn pero en negra zaína desmentía romances con Toni Cantó y Julio Iglesias.

Desde entonces Ana no falta a la cita con la canícula. Pasó de hacerlo para promocionarse a posar para que el resto del verano la dejasen tranquila, cosa que no conseguía. Cada posado venía de la mano de las preguntas de rigor y Ana siempre era actualidad. Con cada sesión en bikini las olas del mediterráneo traían el eco de algún romance impostado, verdadero o en vías de extinción. Del verano del no amor con Alberto de Mónaco a el primero en solitario tras la muerte del romance de su vida, el baloncestista Fernando Martín.

Ana en los años 90. 

En ocasiones Ana, siempre tan generosa en lo mínimo de la ropa y lo disparatado de las declaraciones, compartió el posado con otros coprotagonistas como Lequio y su hijo. Años después el Conde italiano tuvo su propio posado de verano sin ropa y descubrió al mundo el motivo de la risa descacharrante de Anita durante todos los noventa. También en 2005 se echó un novio con tendencia al destape, el polaco Darek, y por primera los pectorales de su acompañante llamaban más la atención que los de la actriz.

A través de los posados de Ana Obregón hemos visto la evolución de la ropa de baño en las últimas tres décadas. De lo horriblemente barroco de los ochenta a los colores flúor de los primeros 90. Del bikini al bañador de una pieza pasando por el trikini que hace que descansemos del meter tripa.

En 2008. 

Ana, siempre adelantada, supo ver negocio y en los últimos años hizo el posado para marcas de todo tipo. El año pasado directamente lo hizo vía exclusiva para ¡Hola!. En esa ocasión la bióloga multimedia pasaba por un mal momento debido a la enfermedad de su hijo Alex.

En la revista rosa la Obregón hizo toda una declaración de intenciones: “No hay edad para el posado, todos cumplimos años y es estimulante incluso para las más jóvenes ver que cualquiera puede hacerlo. Antiguamente, se decía que a partir de los cuarenta ya no se debería posar en biquini. Eso me parece muy machista. Yo seguiré posando mientras el cuerpo aguante”.

 
 
 
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He believed he could , so he did. @alessandrolequiojr #felicidad 👏💪❤️

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Por ahora, el cuerpo aguanta y Ana ha realizado el posado 2019 en Instagram junto a su hijo celebrando que, afortunadamente, todo va mejor.

Antes de que a las youtubers les regalasen bolsos por hacer un vídeo, Ana ya fue la primera influencer. Y la primera en ver el negocio. Ya se sabe, quien da primero, da más fuerte.

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