13 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Astrid Gil-Casares lanza un nuevo look después de que su exmarido no haya recurrido su millonaria sentencia de divorcio

Lavado de imagen a la exmujer de Rafael del Pino presidente de Ferrovial a través de la revista ¡Hola!

Astrid Gil-Casares, famosa, sobre todo, por su matrimonio y posterior sonado divorcio de Rafael del Pino, dueño de Ferrovial al que Forbes coloca entre las tres mayores fortunas de España, reaparece en los medios con una nueva imagen y renovado espíritu de lucha. Un perfecto y estudiado posado en un elegante entorno, digno de las mejores campañas de renovación o cambio de imagen.

La ocasión pintaba perfecta y la excusa, adecuada. Astrid Gil-Casares acaba de ver uno de sus sueños cumplidos: su primer guión cinematográfico ha sido convertido en película y ha competido en el recién clausurado Festival de Cine de Málaga, a pesar de que ha sido un trabajo que no ha recibido premios ni ha destacado excesivamente, incluso los productores de la cinta han señalado que el “guión original lo han modificado a lo bestia, llevándolo al punto de humor que tiene la película porque era un texto muy tradicional”.

El equipo de la película '¿Qué te juegas?'. Astrid Gil-Casares es la segunda por la derecha. Europa Press

Un posado luminoso 

Sin embargo, Astrid ha aprovechado la coyuntura y aparece ahora en una luminosa entrevista en la revista social de referencia en España. ¡Hola! le dedica un reportaje muy bien producido con un posado luminoso en el que Astrid Gil-Casares asegura estar ya buscando financiación para su segundo guión y dice tener en mente  el tercero.

Es su nueva vida, la que ha elegido tras su experiencia como mujer de uno de los hombres más poderosos del país y de un proceso de divorcio que todavía la mantiene en lucha. Pero durante su charla, la ahora guionista repite a modo de mantra una idea de fondo basada en querer pasar página y reiniciarse en esta faceta más artística y creadora de la escritura. Y no ahorra en agradecimientos para su ex, Rafael del Pino, principalmente por “haberla convertido en madre” de sus tres hijas, todavía menores.

Preguntas amables, sí, que dan la oportunidad a la guionista de hablar de su pasado y presente sin aparentes rencores hacia nadie, dando la sensación, según han criticado ya algunos conocedores del proceso, de que todo pudiera estar pactado o planeado, conocedores que han apuntando directamente al departamento de Comunicación de Ferrovial que dirige Juan Francisco Polo.

Hace unos años, en otra entrevista para Vanity Fair, Astrid aseguraba que no podía encontrar trabajo en finanzas "porque me consta que estoy vetada. Por eso he tenido que empezar de cero en otro sector donde mi exmarido no tiene tanta influencia".  

La entrevista de ¡Hola! parece conceder a Astrid las preguntas perfectas para desenredar y limpiar una situación que hasta ahora, según otras entrevistas y declaraciones de la guionista, parecía enrevesada, complicada y un tanto oscura. De hecho, Astrid reitera varias veces que echa de menos la vida en familia: "estar todos juntos, no ser una familia unida y que se sintió muy dolida”, algo que suena lógico, pero que en esta ocasión toma tintes de añoranza y de una nostalgia dulce y serena que hasta ahora no se presentaba como tal. Lamenta también Astrid haber protagonizado un divorcio, que “eliminaría de su guión” de vida pero le ha tocado y no quiere renegar de su vida.

Eso sí, asegura y repite con igual intensidad y fuerza que se considera renovada, que ha recuperado la confianza en sí misma y que vuelve a creer en ella tal y como le enseñaron sus padres de pequeña,  y que esta película la salvó... Toda una confesión de vida en la que parece poner un punto y aparte en su trayectoria, personal y profesional. De hecho, ella explica encontrarse en el tercer acto de su vida. El primero fue su etapa profesional como banquera de inversiones en París y Londres. Este acto lo abandonó por entrar en el segundo, su matrimonio con Del Pino. Una pareja que se terminó 10 años después de la boda por decisión de Astrid, quien en 2016 pidió el divorcio. La separación se convirtió en una de las más sonadas del momento por ser quién él era y por la cantidad de dinero en juego.

La boda de Astrid y Rafael Del Pino se celebró por todo lo alto con casi mil invitados.

Fue un proceso mediático y complicado y hasta el mundo de las finanzas se vio agitado. Del Pino ni siquiera ha recurrido la sentencia que concedió a Astrid 6 millones de euros y 75.000 euros al mes de pensión. Eso, además de otros 7.000 euros por cada una de las tres hijas del matrimonio, Tadea, Alec y Cleo, todavía menores.  

Astrid asegura que todavía “están en lucha” pero añade que se vislumbra el final del camino hacia la paz. Hay quien dice que esta entrevista tan glamurosa podría estar también dentro del juego, otro tramo comunicativo más en la vía de un tren que debería devolver a Astrid a su estación de partida, la de una mujer fuerte, independiente, valiente y formada como la que era antes de su matrimonio con el poderoso Rafael del Pino. O al menos, eso es lo que ella clama, volver a ser la que era.   

Nunca se ha confirmado, pero son muchos los medios que aseguran que el exmatrimonio firmó un pacto de silencio para no hablar de su vida en común, más ahora al saltar ella al mundo del cine.

Sobrina de Alfonso Armada y rodeada de la "jet set"

Astrid nació el 16 de febrero de 1973 y es hija del ingeniero naval Santiago Gil-Casares Armada y de su segunda mujer, la francesa Astrid Marie Marlier. Su abuelo paterno, José María Gil-Casares, fue un prestigioso médico compostelano que contrajo matrimonio con Carmen Rafaela Armada Comyn, hija del anterior marqués de Santa Cruz de Rivadulla. Esta última, abuela paterna de Astrid, era hermana del general Alfonso Armada, famoso por su implicación en el intento de golpe de Estado del 23-F.

Astrid siempre se codeó con la alta sociedad madrileña en el conocido Club de Campo de Puerta de Hierro, donde su padre coincidía con la élite, desde “Los Albertos” a Miguel Boyer.

Astrid Gil Casares asegura haber sufrido mucho pero se siente una mujer "privilegiada" pese a todo.

Allí, Astrid se relacionó con el círculo más cercano al rey de España, Felipe VI, como los hermanos Álvarez Fuster, Kyril de Bulgaria o Javier López Madrid. Estas siguen siendo algunas de las compañías que aún mantiene Astrid, al igual que la de Isabel Sartorius.

El presidente de la empresa Ferrovial, cargo que empezó a ejercer el año 2000, había sufrido la trágica muerte de su primera mujer, Cristina Fernández-Fontecha y Torres del Pino, en el verano de 1998. Cristina dejó en vida a tres hijos menores en plena adolescencia: Rafael, Ignacio y Juan. Para casarse, Astrid abandonó su trabajo como banquera de inversión en Londres para vivir en Madrid al lado de su nuevo amor. El enlace -el primero para ella-  y por todo lo alto, se celebró en  Chinchón.

En Londres, Astrid trabajó en bancos de inversión como JP Morgan, también llegó a crear en marzo de 2004, antes de conocer a Del Pino, su propia empresa: Gil Casares Consultant Limited, con un capital de 1.000 libras y domicilio en la calle londinense de Old Brompton Road. Una empresa dedicada a “la asesoría e intermediación comercial y financiera”. Aunque ella, la única directiva que figuraba, aparecía como “arrendataria de aeronaves”.

Tras su boda con el dueño de Ferrovial, no consta en registro alguno que hubiera realizado movimientos financieros, tan solo en julio de 2006 sí aparece registrado que trasladó su domicilio de Londres a la madrileña calle de Francisco de Alcántara, en la urbanización de El Viso, la residencia oficial de Rafael del Pino. En noviembre de 2013, antes de su divorcio, pidió el cierre voluntario de la empresa, que se certificó el 25 de marzo de 2014.

Cartel de la película ¿Qué te juegas? cuyo guión es de Astrid Gil-Casares.

Astrid siempre afirmó, como vuelve a hacerlo ahora, que dedicarse a la banca era “completamente incompatible laboralmente con ser esposa de Rafael del Pino”. Pero hoy, divorciada de él, tampoco busca regresar a su pasado como financiera, más bien todo lo contrario. Tras un primer año duro en el que reconoce que apenas salía de casa, ha cambiado radicalmente su look. Se ha cortado su larga melena rubia y ha llenado su cuerpo de tatuajes. Entre ellos, destacan los nombres de sus tres hijas.

Un divorcio con muchos millones en juego  

La Sección 24 de la Sala de lo Civil de la Audiencia Provincial de Madrid acordó el pasado mes de julio conceder a Astrid 6 millones de euros y aumentar de 50.000 a 75.000 euros mensuales la pensión compensatoria impuesta por el Juzgado de Primera Instancia y de  Familia nº 25 de Madrid.  Esta  decisión contó con el visto bueno del presidente de la Sección 24 de la Audiencia Provincial de Madrid, Francisco Javier Correas González, pero con el voto particular contrario del magistrado José Ángel Chamorro Valdés, que considera que con esta decisión se vulneran los principios de la legitimidad.

Los argumentos del ponente para conceder a Astrid Gil Casares los 6 millones de euros son que la exmujer de Del Pino dejó su cargo como financiera para dedicarse durante una década a sus hijos y que, a pesar de ser guionista de películas actualmente en cartelera y de estar dada de alta en el régimen de autónomos, no ha recibido contribuciones importantes. También justifica que la cantidad es acorde al alto nivel económico de Rafael del Pino.

La sentencia de la Sección 24 además de otorgar 6 millones de euros a Astrid Gil Casares le concedió una pensión compensatoria de 75.000 euros mensuales. Eso sí, le quita la ayuda a la vivienda de 10.000 euros mensuales manteniendo los 7.000 euros a cada una de sus tres hijas en común con Rafael del Pino.  

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