28 de febrero de 2021
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FIN DE SEMANA

La Justicia pone contra las cuerdas al monarca dándole un plazo de tres meses para cumplir con el requerimiento

El ex Rey de los belgas Alberto II obligado a hacerse las pruebas de paternidad que le demanda la aristócrata Delphine Böel

Alberto II, ex Rey de los belgas
Alberto II, ex Rey de los belgas / Efe
La corte belga se ha visto sacudida por un nuevo escándalo. El ex Rey de los Belgas Alberto II tendrá que someterse a una prueba de ADN por orden de la justicia para demostrar si es o no el padre de la Delphine Boël, que busca el reconocimiento como hija del que fuera jefe de Estado belga

El Tribunal de Apelación de Bruselas ha concedido ayer lunes al que fuera Jefe de Estado belga durante dos décadas, un plazo de tres meses para someterse a las pruebas de ADN para dilucidar si es o no el padre de Delphine Boël, supuestamente nacida de una relación entre el monarca y la baronesa Selys Longchamps.

El escrito por parte de la justicia no da lugar a dudas y “ordena” a Alberto II a que se someta a "un test genético comparando el ADN de Delphine Boël con el del rey Alberto II y Sybille de Selys Longchamps. Los tribunales belgas han llegado a tomar esta decisión tras comprobar que el padre legal de Delphine, Jacques Boël, no es su progenitor biológico.

Esta decisión pone contra las cuerdas a la Casa Real belga que creía tener este frente cerrado tras que el tribunal fallara hace años a favor del Rey Alberto de los belgas para que no tuviera que someterse a las citadas pruebas. De negarse a someterse al test podría reforzarse la presunción sobre su paternidad, aunque es posible que la defensa de Alberto II recurra la decisión al Tribunal de Casación de Bruselas.

La justicia belga se lo pone difícil al monarca, que debido a la legislación del país centroeuropeo, no lo tiene fácil para escabullirse de este requerimiento. Al contrario de lo que pasa en otras monarquías, como la española, los reyes abdicados no gozan de una protección judicial especial.

En contra del que fuera monarca de los belgas pesan varias pruebas. Desde hace años las relaciones extramatrimoniales de Alberto II son públicas y notorias. En concreto su historia con la baronesa Selys Longchamps, fue conocida por el pueblo belga cuando en 1999 se publicó una biografía de la Reina Paola, consorte de Alberto. En el texto se repasaban las mutuas infidelidades que jalonaron su vida matrimonial. Según el libro, Paola y Alberto II estuvieron a punto de divorciarse por culpa de la baronesa Selvys en dos ocasiones en 1969 y 1976.

Delphine Jöel, supuesta hija de Albarto II

A raíz de esto, la baronesa decidió conceder varias entrevistas remuneradas para hablar de su relación sentimental con el entonces monarca e incluso difundió fotos de él junto a la pequeña Delphine. Estas imágenes probarían que el Rey en la intimidad sí reconocía a Böel como hija. 15 años después de esta polémica, en 2014, en el transcurso de una entrevista televisiva en RTL con motivo del primer aniversario de su abdicación en su hijo Felipe, confesó su relación sentimental con la baronesa, pero no se pronunció sobre su presunta paternidad.

Boël presentó su primera demanda de paternidad a Alberto II en el año 2013 y este escándalo llevó a que, tras presiones parlamentarias, el monarca abdicase en su hijo Felipe. 

Un matrimonio polémico

El Reyes Alberto y Paola ocuparon el trono belga entre 1993 y 2013. Su reinado se inició tras muchos años de polémicas sentimentales. Su boda en 1959 fue un hito en las monarquías europeas, debido a la belleza de la novia, la italiana condesa Paola Ruffo Di Calabria. Dese el inicio el matrimonio estuvo jalado de continuas infidelidades por parte de ambos. La más sonada fue la de Paola con el cantante italiano  Adamo que le dedicó la canción “Dolce Paola”.

En contraste, la actitud sería y callada del hermano de Alberto, entonces en el trono, Balduino y su esposa la española Fabiola de Mora y Aragón hizo que la imagen del entonces Príncipe de Lieja fuese rechazada por parte de la sociedad belga hasta el punto de que muchos daban a Alberto por amortizado como heredero y apostaban por el hijo del matrimonio, al actual Rey Felipe, que de facto fue criado por sus tíos ante la inestabilidad del matrimonio de sus padres.

Los ex Reys de los belgas Paola y Alberto II

Sin embargo, a la muerte de Balduino ocurrida en Motril (Granada) en 1993, se respetó la línea sucesoria y Alberto y Paola subieron al trono. Parece ser que gracias a su nuevo estatus el matrimonio recondujo, al menos en apariencia, sus crisis. Sin embargo, los escándalos del pasado, se hicieron presentes y acabaron provocando la abdicación en su hijo en 2013. Ahora, el asunto que le costó el trono le coloca ante una difícil situación judicial. 

 

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